Por: Verónica Martínez-Gallegos

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Las transiciones son cambios o eventos significativos que te mueven de tu zona de confort a un espacio donde habrá que iniciar de nuevo en un territorio desconocido. La vida nos presenta momentos en que, para avanzar, hay que dejar atrás lo conocido, por ejemplo: una relación significativa, el trabajo y los compañeros, un lugar especial y las amistades, incluso una iglesia y queridos hermanos y hermanas.

No es fácil, y no todas las personas lo experimentan. He conocido a personas que han nacido en un lugar y que nunca han salido de su ciudad, o quienes han trabajado toda su vida en un sólo empleo.

No es que un estado sea mejor que el otro. Quedarse en un lugar toda la vida trae estabilidad y algunas personas prefieren eso. Cambiarse de un lugar a otro tiene sus beneficios, tales como iniciar de nuevo, conocer gente diferente y despojarte de cosas acumuladas. Sin embargo, las transiciones por muy positivas que sean siempre van acompañadas de duelo por la pérdida de lo que se deja atrás.

Comparto ese tema porque las transiciones han sido parte de mi vida y en más de una ocasión las he experimentado. La transición más reciente fue cambiarnos mi esposo y yo de Carolina del Norte, en donde vivimos casi treinta años, con la excepción de dos años que estuvimos fuera de allí. En estos treinta años también servimos en varios ministerios muy significativos.

En cada cambio que hemos vivido, la cuestión más importante es saber cómo escuchar a Dios y entender su voluntad. Al ver atrás a todas las veces que hemos tenido que entrar en una etapa de transición, puedo decir sin temor a equivocarme que Dios estaba guiándonos.

Para mi escuchar a Dios significa ser intencional en mi comunicación a través de la oración. La oración para mí es hablar directa y sinceramente con Dios sobre mis deseos, dudas, temores, aflicciones, desacuerdos y frustraciones. Hace muchos años que practico escribir mis oraciones en un diario, y las conversaciones con Dios más importantes de mi vida están escritas allí. De vez en cuando, leo alguno de mis diarios pasados y me gozo al recordar todo lo que he vivido y cómo he experimentado a Dios en mi vida.

La biblia nos habla mucho de las transiciones. Por ejemplo, el pueblo de Israel supo lo que era vivir en transición. Por cuarenta años el Señor les llevó por todo el camino del desierto. Otro ejemplo es de Eliseo quien tuvo que pasar por etapas de transición donde Dios lo guió de un lugar a otro (1 Reyes 17:1-9).  

Además, la biblia nos ayuda a entender las transiciones. Proverbios 16:9 menciona: “uno puede planear su vida, pero el Señor decide lo que a uno le va a suceder” (BDPT). De acuerdo a este verso, nuestras vidas no nos pertenecen pues son del Señor, y sólo Dios establecerá nuestros caminos.

¿Te preguntarás y cómo saber la voluntad de Dios? Algo muy significativo para mí es sentir la paz de Dios. Isaías 26:3 ha sido un pasaje importante en mi vida. ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos! (NTV).

Sentir la paz de Dios es de suma importancia para mí porque las transiciones pueden convertirse en desiertos. Sin embargo, Dios tiene un propósito en todo lo que sucede. Dios quiere que seamos transformados en el proceso de cambio, que no seamos las mismas personas antes y después de una transición.

Cuando escuchamos decir a una persona que Dios la está guiando a ir a otro lugar, muchas veces parece difícil de explicar y quizá de entender, tanto para la persona misma como para quienes están a su alrededor. Cuando esto sucede es porque Dios ya ha estado trabajando mucho antes en la vida de la persona y en el próximo lugar. Muchas veces Dios usa situaciones para incomodarnos y ayudarnos a visualizar más allá de nuestra comodidad.

Lo cierto, para mí, es que Dios nunca me ha movido de un lugar a otro sin tener planes mejores (Jeremías 29:11). Dios ha planeado la salida y la entrada y todo ha fluido sin ningún contratiempo. Para mí eso es lo que me da la paz, el saber que las cosas no están forzadas y que Dios abre camino de una manera asombrosa. Son esos eventos y detalles que sabemos que sólo Dios los puede hacer.

Quizá estas pasando por una etapa de transición y tienes que tomar una decisión. Mis preguntas serían: ¿ya oraste al respecto? ¿Cómo te ha hablado Dios a través de su Palabra? ¿Qué te ha dicho Dios? ¿Tienes paz al tomar la decisión de un cambio? Tener la seguridad que Dios va contigo te dará la paz para seguir adelante.

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán” (Isaías 43:2).

La Reverenda Verónica Martínez-Gallegos, M.Div., BCC, es capellana y educadora certificada ACPE. Además, sirve también junto a su esposo, quien es miembro del equipo pastoral en la Primera Iglesia Bautista de Duncanville, Texas. Verónica es graduada del CLLI y sirve en el Instituto como presidenta del consejo directivo y miembro de la facultad.