Estrella fugaz

por Alicia Zorzoli

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Me levanto temprano. ¡Y me encanta! Confieso que originalmente yo no era así. Me gustaba dormir hasta tarde. Pero te puedes imaginar que después de estar casada 53 años con “El Original” se me tenía que pegar algo de él. De modo que no soy original en cuanto a esto, solo una fotocopia.

Levantarme temprano me ha traído muchos placeres, y no solo en el área de tener más tiempo durante el día.

Últimamente he formado el hábito de comenzar el día yendo al patio de atrás a observar las estrellas en el cielo oscuro. Solo un par de minutos, antes de mi tiempo devocional con el Creador. Estoy asombrada de la magnificencia de la obra maestra de Dios. Me lleno los ojos del esplendor y la grandeza de Dios. Me siento como la famosa ilustración en El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Me pone en el cuadro justo para mi tiempo con Dios al verme tal como soy en comparación a su obra maestra. 

¡Y esta mañana vi una estrella fugaz! Estaba maravillada. ¡Solo un instante y desapareció! 

Observar las estrellas en una noche oscura me hizo pensar en algunas similitudes que nosotros, como seres humanos, compartimos con ellas.

1. Todas ellas son diferentes. Algunas parecen más grandes que otras. Algunas de ellas brillan más que otras. Algunas parecen muy pequeñas. Algunas parecen débiles. Algunas parecen estar en grupos, mientras otras parecen estar solas.

Todas somos diferentes, y es hermoso que sea así. Algunas de nosotras podemos parecer más grandes y más brillantes. Y algunas podemos parecer débiles y pequeñas. Algunas somos más gregarias que otras y otras prefieren estar solas.

2. Ellas no cambian. Son siempre las mismas y cada una tiene su lugar. Por eso podemos ver las constelaciones. Y, más importante aún, por eso pueden ser una guía para los viajeros sin los aparatos humanos para orientación. La Biblia dice que Dios las puso en la expansión de los cielos (Génesis 1:17).

Así como las estrellas, todas tenemos nuestro lugar propio en el mundo. Es un lugar que Dios diseñó para nosotras desde el comienzo del mundo. Y Dios nos ha colocado allí para brillar y ser una guía para la gente que nos rodea.

3. Ellas tienen luz propia. Así como sucede con el sol, que también es una estrella, todas ellas brillan con su propia luz. No necesitan de nadie más para brillar.

Nosotras no tomamos nuestra luz de otras personas. Nuestra luz nos ha sido dada por la Fuente de la luz. Jesús dijo que somos la luz del mundo.  Nuestra luz puede ser tan fuerte como para iluminar un área grande, o puede ser débil y pequeña como “esta lucecita mía”. Pero es nuestra y de nadie más.

4. Algunas son simplemente estrellas fugaces. Vienen y se van como en el pestañar de un ojo. Es algo interesante y atractivo, y a la gente les gusta mirarlas. Pero las ves y desaparecen.

Hay personas como esta clase de estrellas. Son interesantes y atractivas, y a la gente les gusta verlas. Pero brillan por un momento y luego desaparecen; y como dice el salmista: desaparece sin dejar rastro alguno (Salmo 103:16, NVI). 

Hay un lugar dedicado a ayudar a las mujeres líderes a usar estas características para hacer un impacto en el mundo en el nombre de Dios. Estoy agradecida por el ministerio del Instituto Cristiano para Líderes Latinas. Me ha impactado en muchas maneras y también me ha provisto con la oportunidad de hacer lo mismo por otras. Esta organización, enfocada en las líderes cristianas latinas, está dedicada a:  

  • Fortalecer el valor único dado por Dios a cada una, ayudándolas a reconocer y aprovechar sus diferencias para llegar a ser todo lo que Dios quiere que sean.
  • Que las líderes comprendan que cada una tiene su propio lugar, y que ese es el lugar en el que Dios las ha colocado para ser guías de mucha gente que las busca para orientación y ayuda. 
  • Entender que todas tienen una luz propia. No necesitan buscar a otras para obtener su luz de ellas. Como líderes, su influencia brilla con su luz propia cuando usan los dones y la influencia que les ha sido dada por Dios. 
  • Que ellas tienen raíces profundas para impedir que sean como las estrellas fugaces. Ellas están firmes en sus creencias cristianas y, mediante este ministerio, están recibiendo las herramientas para hacer un impacto fuerte en su mundo. 

Si quieres saber más sobre el ministerio del Instituto Cristiano de Líderes Latinas, puedes contactarte a latinaleadershipinstitute.org 

Alicia Zorzoli es maestra de la Biblia y conferencista internacional, ha publicado numerosos artículos en revistas y libros cristianos. Desde hace más de diez años sirve como profesora del CLLI.


APRENDIENDO DE UNA PLANTA: LECCIONES EN CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN

Por Nora O. Lozano

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Algunas de mis posesiones más importantes son mis plantas. ¡Me encantan! Aunque tengo un conocimiento limitado sobre ellas, siempre hago todo lo posible por cuidarlas bien. Heredé de mi mamá este amor por las plantas. En ocasiones especiales, me gusta regalar una poda de una de ellas. Para mí, son una forma de conectarme con la otra persona especial o un recordatorio de ese evento especial.

Hay una planta en particular, una chafalaria, que tiene una historia singular. Mi compañera de cuarto del seminario y buena amiga, Heather Musselman, me lo dio. Ha estado conmigo durante más de 32 años y se ha mudado conmigo en cinco ocasiones diferentes. Cuando mi familia y yo hicimos el gran cambio de Nueva Jersey a Texas, me aseguré de que esta planta estuviera conmigo en el automóvil y en un buen lugar. Gracias a Dios, sobrevivió a los cuatro días de manejar y la estancia en hoteles.

Durante 30 años, esta planta estuvo en la misma maceta. Para mí, parecía feliz donde estaba. Sin embargo, nunca creció ni cambió (foto 1). Un día en el otoño del 2019, mi hija Andrea, que es mucho mejor que yo con las plantas, y conoce mucho más acerca de ellas, me dijo que la planta necesitaba un cambio. Así que sugirió trasplantar la planta y colocarla en un área con más luz. Encontré una maceta buena, bonita y más grande, y procedimos a replantar y reacomodar la planta.

Al hacer mi hija y yo todo esto, me dio miedo que tal vez fuera un cambio demasiado grande para la planta y que tal vez no iba a sobrevivir. Sin embargo, también reconocí que la presencia de algunos elementos constantes podría proporcionar cierta estabilidad a la planta, en medio del cambio: mantener el mismo horario de riego, utilizar parte de la misma tierra y trasladarla a una nueva área en la misma habitación. Estos elementos me dieron esperanza de que podríamos lograr una transición exitosa.

Para nuestra sorpresa, después de 30 años, la planta comenzó a crecer en diferentes direcciones. En cuatro meses, se desarrolló como nunca. Había una rama en particular que empezó a crecer hacia el suelo. Se estaba haciendo tan grande, que se estaba volviendo una molestia. Un día de enero del 2020, decidí redirigir la rama. La doblé con cuidado y la até a otra sección de la planta. Después de tres semanas, no sólo me quedé sorprendida, sino maravillada con el crecimiento de la planta (foto 2).

Durante los meses siguientes, continuó creciendo y creciendo, y ahora proporciona una hermosa decoración natural en mi casa (foto 3).

Al observar la transformación de la planta, no pude evitar pensar en nuestras vidas como personas cristianas.

Como seres humanos, tendemos a sentirnos felices en lugares cómodos y familiares. Esta situación, aunque pueda parecer realmente segura, puede llevarnos a una vida de mediocridad, donde las cosas están “bien”. Sin embargo, Dios quiere más que “bien” para nuestras vidas. Dios quiere lo mejor para nosotros.

Mientras Dios nos prepara para esta vida mejor, es posible que nosotros, como mi planta, tengamos que enfrentar cambios. A veces, estos cambios son livianos y bienvenidos, pero la mayoría de las veces son bruscos y difíciles. Parte de la dificultad del cambio es que a menudo le tememos debido a la incertidumbre que nos provoca.

Al observar la transformación en mi planta, también reconocí cómo la estabilidad de algunos elementos familiares, como su horario de riego, el suelo y la nueva ubicación dentro de la misma habitación, la ayudaron a sobrevivir el cambio. De la misma manera, cuando enfrentamos cambios en nuestras vidas, bienvenidos o no bienvenidos, necesitamos recordar cómo en medio del cambio, la presencia de elementos constantes en nuestras vidas puede traernos un sentido de estabilidad.

Uno de estos elementos es nuestra espiritualidad, nuestra relación con Dios. Si nos arraigamos en Dios a través de una relación espiritual buena y cercana, no sólo seremos capaces de sobrevivir, sino que prosperaremos frente al cambio y el desafío.

Otro elemento constante que puede ayudarnos ante nuevas situaciones es nuestra familia y amistades. Esas personas que nos rodean y nos animan en el camino, apoyándonos con su presencia y palabras. 

Si bien es cierto que el cambio puede producir incertidumbre y desafíos en nuestras vidas, también es útil durante una transición mirar hacia atrás a nuestras vidas y recordar que Dios ha prometido estar con nosotros, caminar con nosotros y guiarnos sin importar las circunstancias. 

Cada vez que reflexiono sobre un cambio en mi vida, incluso uno pequeño, eventualmente puedo ver la mano de Dios guiando la situación. Quizás durante la transición, no podía ver a Dios claramente, pero con al pasar del tiempo y con algo de reflexión, la presencia y los planes de Dios se hicieron claros en mi vida.

Al seguir caminando por la vida, con sus cambios inevitables, debemos recordar que Dios siempre está presente, atrayéndonos hacia algo mejor y moviéndonos hacia la vida mejor que Dios ha planeado para nosotros. 

Al hacer esto, sigamos confiando en Dios y viviendo de una manera fiel a Dios, a las demás personas y a nuestro llamado. Y quién sabe, con el tiempo puede que nos llevemos una grata sorpresa con el resultado, y quizás quedemos tan sorprendidos y encantados como yo lo estuve al presenciar el impresionante desarrollo y crecimiento de mi planta.

Nora O. Lozano es directora ejecutiva y cofundadora del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI), y ha estado involucrada en el campo de la educación teológica cristiana por más de 25 años.

Ir a casa. Nunca olvidarlo

Por Anyra Cano

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El Paso, Texas, es mi “casa”. Es donde nací y me crié; es donde Jesús llegó a ser mi Señor y Salvador; es donde recibí mi llamado al ministerio; es donde comencé mi ministerio; y es donde yo tengo mis recuerdos más tempranos y queridos. ¡Es también el lugar en el que encuentro mis enchiladas, flautas y chiles rellenos favoritos!  

El primer fin de semana de septiembre fui a mi “casa”. Mi iglesia decidió hacer un “corto” viaje misionero para servir a la iglesia de la que yo provengo. Yo sabía que sería una clase de viaje diferente de “ir a casa”.

Fue diferente porque era la primera vez en dos años que yo regresaba (desde que mi mamá falleció). Yo no sabía qué esperar de la ciudad que dejé el día después que sufrió la horrible matanza en Walmart. Era diferente también porque sería la primera vez que iba a regresar y no quedarme en la casa de mi niñez.

Honestamente, estaba nerviosa de volver, temerosa por no saber cómo me iría después de dos años, el tiempo más largo que yo había estado lejos de allí. 

Cuando llegué, observé muchos cambios; no estaba segura de aceptarlos o escaparme. Las montañas, las que yo en broma decía que son mías, ¡estaban todas verdes! Había nuevos comercios y nuevas construcciones de viviendas. También noté un sentimiento diferente en la ciudad, uno de solidaridad, de ayudarse y protegerse mutuamente. 

Yo también soy diferente. La mayor diferencia era ir a casa como una nueva mamá. 

Mientras admiraba la belleza de las montañas y los atardeceres, y todos los cambios, me di cuenta de que estaba feliz y orgullosa de estar en “casa”. Ir a casa me ayuda a no olvidarme nunca de dónde vengo. Me recuerda dónde Dios me ha llevado y eso me trae esperanza de lo que va a venir.  

El domingo fuimos a la iglesia a la que ayudamos. Es la iglesia que me apoyó durante mis años en la universidad mientras me preparaba para el ministerio. Es también la iglesia que oró por mí y me abrazó durante un tiempo difícil. La iglesia donde a mi mamá le gustaba servir y donde la ministraron. 

Me pidieron compartir unas pocas palabras con la congregación y, cuando lo hice, les expresé mi gratitud. Dios me había permitido volver y dar algo a la iglesia de la cual yo provenía. Compartí que nunca debemos olvidar nuestras raíces y a quienes nos formaron a lo largo de nuestro camino. 

Siempre que comienzo a pensar acerca de dónde provengo, o dónde Dios me ha llevado, hay una historia que viene a mi mente acerca de quienes olvidan de dónde vienen. Se encuentra en Juan 8:33, cuando los judíos y los fariseos están cuestionando la identidad de Jesús y su audacia para decir que él tenía el poder para liberarlos. Después de escuchar a Jesús, ellos respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

Yo tengo bastantes problemas cada vez que pienso en estos hombres, realmente cuestionando si alguna vez habían sido esclavos. Conocemos esa historia: los israelitas fueron llevados cautivos muchas veces. Dios les rescató, les exhortó a que nunca se olvidaran dónde estaban y cómo habían sido liberados, y a que siguieran el camino de Dios. Sin embargo, ellos se iban a olvidar y caer repetidamente en esclavitud por no seguir lo que Dios les había ordenado hacer.

Hay un peligro en olvidar el pasado; como nos lo advierte el filósofo George Santayana: “Quienes no se acuerdan del pasado están condenados a repetirlo”. 

La Biblia también enfatiza la importancia de no olvidar el pasado. Dios les advirtió a los israelitas:  Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos (Deuteronomio 4:9). 

Nuestra identidad está formada por nuestro pasado. Muchas veces, puede que no sea el mejor pasado y queramos olvidarlo. Sea que haya sido doloroso o gozoso, nuestro pasado ayuda a moldearnos e informa nuestro futuro. Puede ser una clave que nos ayude a no volver a caer en cautiverio o a mantenernos firmes en seguir la dirección de Dios para nuestra vida.

Como líderes, quiero sugerir algunos beneficios de no olvidar nuestro pasado:

  • Nos ayuda a mantenernos humildes. Nos recuerda que no llegamos solos a donde estamos ahora, y que todavía tenemos un largo camino por delante. El mantenernos humildes produce gratitud hacia quienes nos han ayudado, animado, aconsejado, exhortado y levantado. Podemos mantenernos humildes reconociendo que si fracasamos en el pasado podemos volver a hacerlo. 

  • Nos anima y nos hace estar orgullosos de nuestra identidad al mirar atrás y ver nuestra transformación y crecimiento. A veces como líderes somos las personas más duras con nosotras mismas, permitimos que nuestras luchas actuales nos envuelvan; sin embargo, el mirar hacia atrás nos ayuda a decirnos: “He recorrido un largo camino; y si he alcanzado tanto en mi pasado, ¿qué más puedo hacer ahora?”.

  • Nos enseña a mirar hacia adelante. Nuestro pasado nos puede dar una perspectiva nueva de los cambios que están sucediendo alrededor y de los beneficios de ellos. Como líderes sabemos que los cambios son inevitables. El ver los cambios puede producir nuevas perspectivas, creatividad e ideas de cómo aceptar o desafiar los cambios que suceden a nuestro alrededor. 

  • Produce más gratitud y más amor hacia Dios. Nos recuerda que Dios ha estado con nosotros en cada paso del camino y continúa estándolo. Que Dios, de una forma incondicional y amorosa, nos va a llevar a través de nuestro futuro. Dios es nuestra constante en todos los cambios que nos rodean. 

¿Cuándo fue la última vez que “volviste a casa” o recordaste tu pasado? Hoy te invito a mirar hacia atrás, “ir a casa” y nunca olvidarlo. Sé que puede ser una invitación desafiante pero, si la aceptas, puedes encontrar una verdadera bendición, como lo hice yo.

Anyra Cano es la Coordinadora Académica del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, Ministra de jóvenes de la Iglesia Bautista Victoria en Cristo en Fort Worth, TX y Coordinadora de las Mujeres Bautistas en el Ministerio de Texas.

Esta fotos es de Anyra en la montaña en El Paso, TX.

¿Estás vestida para impresionar?

Por Ruth Mendoza

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¿Se te permite usar jeans los viernes? Yo anhelo que lleguen los viernes, no solo porque indican que llegó el fin de semana, sino porque puedo usar jeans en el trabajo. Para mí esto es algo delicioso porque el Señor sabe que yo no soy de esas personas organizadas que preparan su ropa el domingo por la noche; soy la que visualizo ansiosamente la vestimenta del día mientras me cepillo los dientes. Sería mucho más fácil ponerme una camiseta y jeans todos los días. Inevitablemente, se debe de seguir el código de vestimenta, no importa cuán incómodo sea, porque la manera como nos vestimos puede impresionar positivamente a estudiantes, clientes y colegas.

En su artículo Research Show that the Clothes You Wear Actually Change the Way You Perform (La investigación muestra que la ropa que vistes realmente cambia la manera como actúas), la revista Inc.com, que promueve las empresas privadas, explica cómo la ropa impacta el mensaje que enviamos a otras personas acerca de nosotros mismos y de la compañía que representamos. Aconsejan que cuando nos estamos vistiendo deberíamos considerar el mensaje que queremos comunicar. No solo impacta nuestra presentación, sino que también impacta nuestra manera de pensar y nuestra productividad. En conclusión, cuando nos vestimos para impresionar es mucho más probable que tengamos éxito.

Sé que probablemente estés pensando que la afirmación anterior es un poco mundana para un creyente en Cristo. Y tienes razón en que podemos fácilmente caer en la trampa de la vanidad, de la competencia estilista y cosas semejantes. Pero el pensar en cuanto a los códigos de vestimenta me llevó a preguntarme: ¿Estoy vestida en una forma que comunica quién soy en Cristo? ¿Hace una impresión mi semejanza a Cristo en el corazón de otras personas?

En Colosenses 3 el apóstol Pablo nos recuerda que nuestra libertad en Cristo tiene el propósito de glorificar a Dios. Dado que hemos resucitado en Cristo a una vida nueva y ahora estamos seguros en Él, tenemos que abandonar nuestro antiguo yo y representarlo como lo que somos: su pueblo escogido. En otras palabras, si alguna vez nos vestimos con ira, groserías, malas intenciones, conversaciones difamatorias y lenguaje obsceno, y eso todavía persiste en nuestro corazón, necesitamos cambiar de guardarropa. Nuestra vestimenta debe exaltar a nuestro Dios todopoderoso, el Rey de reyes, quien es digno de TODA alabanza.

Por lo tanto, esta nueva vestimenta que nos tenemos que poner debe causar una impresión en el corazón de las demás personas. Ese mismo capítulo en la Biblia describe una lista de vestimentas que todo creyente en Cristo debe llevar: tierna compasión, bondad, humildad, gentileza, paciencia, perdón y amor (ver Colosenses 3:12-14). Si nos vestimos así constantemente hay mucha probabilidad de producir en otras personas el deseo de crecer y revestirse de Cristo también.

Estar vestidos en tierna compasión es mostrar compasión por las demás personas. Esto significa ser sensibles hacia y dolernos por sus necesidades físicas y espirituales. Nuestro lugar de trabajo es un ambiente riguroso donde la compasión no abunda. Sin embargo, el líder cristiano debe vestirse de compasión como hizo Cristo en Mateo 9:35-38 donde leemos: Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor y les pidió a sus discípulos que oraran pidiendo más obreros para la cosecha. Más adelante, en Mateo 14:14, cuando Jesús vio una gran multitud, tuvo compasión de ella y sanó a la gente enferma. La compasión nos lleva a actuar a favor de quienes sufren y tienen mucha necesidad.

La bondad brota de un corazón compasivo y es clave para describir el carácter de Dios. Lucas 6:35 nos recuerda que Dios es bondadoso para con los ingratos y malos. Puede ser que encontremos maldad donde estemos pero tenemos que recordar que la bondad es amar a nuestros enemigos, y la mejor manera de hacerlo es orando y haciéndoles el bien (Romanos 12:21).

Cuando estamos en una posición de liderazgo es muy fácil ceder al orgullo y poner nuestras necesidades y nuestros deseos antes que los de las otras personas. Los líderes cristianos tienen que vestirse de humildad para vencer este deseo. Ser humilde es valorar a otras personas por encima de nosotros mismos (Filipenses 4:3-4). Servir a otras personas en nuestro liderazgo también significa humillarnos delante del Señor.

Cristo es la descripción perfecta de gentileza. Cuando pensamos en esto de vestirnos con gentileza no podemos evitar el hecho de que Él, silenciosamente, como una oveja yendo al matadero, soportó el sufrimiento y el dolor, asumiendo el castigo que nosotros merecíamos (Isaías 53:4). Pero fue ese sufrimiento lo que nos trajo paz y sanidad. La gentileza es ayudar a otras personas, trabajar para su beneficio aún si hemos sido agraviados.

¿Encuentras que en tu lugar de trabajo es muy fácil caer en conversaciones que se entrometen en la vida de las demás personas? Somos seres humanos defectuosos con hábitos y conductas que no siempre coinciden con el juicio correcto de cada individuo. Por eso el apóstol Pablo nos dice que nos vistamos de paciencia. Paciencia es tolerar a la persona y su naturaleza defectuosa, y cubrir todo esto con gracia. 

Otra vestimenta que se usa muy poco en este mundo es el perdón. Muchas personas lo consideran pasado de moda en este mundo de competencia feroz. Sin embargo, nosotros quienes estamos en Cristo debemos perdonar todo en todas las personas; se nos manda perdonar, así como Cristo nos perdonó a nosotros (ver Colosenses 3:13). Es verdad que el daño ocasionado puede ser tan severo que sea muy difícil perdonar. Sin embargo, debemos recordar que tenemos un Dios que se deleita en mostrar misericordia y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:18-19). Él no nos va a echar en cara nuestras transgresiones. Él las perdona, de modo que nosotros también podamos perdonar.

Por último, si vamos a estar vestidos de Cristo no podemos dejar al amor en una gaveta o en el armario. El amor amalgama todas las virtudes mencionadas anteriormente en una unidad perfecta (Colosenses 3:14). El amar a otras personas es la señal más grande de nuestra salvación.  Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros (1 Juan 4:12). No importa la elegancia con que nos vistamos, eso no significa nada si no tenemos amor (1 Corintios 13:1-3).

Tenemos que vestirnos teniendo en mente a Cristo. Estas virtudes son más que una lista para chequear lo que el creyente tiene que hacer para vivir correctamente. Son virtudes que pueden impactar grandemente el reino si las vestimos diariamente. No podemos colgarlas en el perchero. No podemos dejarlas de lado mientras actualizamos nuestro estatus o nuestros comentarios en las redes sociales. Nuestra identidad en Cristo es una herencia de realeza que nos permite derramar el amor de Dios hacia otras personas. ¿Qué impresión de Cristo recibe la gente cuando interactúa contigo?

Ruth Mendoza, BSIS, M. Ed, ha sido educadora por 20 años, también se desempeña como contratista de Ministerios Hispanos para la UFM de TX (WMU of Texas). Al haber nacido en una familia pastoral, continúa sirviendo fielmente en el ministerio en el este de Texas. Ruth también fue estudiante de CLLI.

Julio: Un tiempo para meditar sobre la libertad

Por Becky Klein

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El pasado 4 de julio en los Estados Unidos celebramos el 245º cumpleaños del país. Este es uno de mis feriados favoritos. Es muy fácil dejarse atrapar por los fuegos artificiales, la carne asada y las vacaciones familiares durante este tiempo. En estos últimos años decidí tomar un tiempo aparte de la celebración y las vacaciones para pensar en lo que significa realmente el 4 de julio para quienes vivimos en este país. ¿Qué es lo que en realidad estamos celebrando y por qué? 

Técnicamente, esta fecha es la celebración anual de la firma de nuestra Declaración de Independencia. Nuestros Congresos Continentales declararon que las 13 colonias ya no estaban sujetas a la monarquía británica y al rey Jorge III. Ahora las colonias estaban unidas, eran independientes y eran libres. Creo que esta última palabra, “libre”, es el principio operativo y fundamental que establece la base para las celebraciones del 4 de julio.

En los Estados Unidos tenemos muchas libertades por las que estar agradecidos. Para mencionar algunas, tenemos: 

  • Libertad para viajar a donde queramos.
  • Libertad para elegir nuestra vocación y ocupación.
  • Libertad para casarnos con quien queramos.
  • Libertad para expresar nuestros pensamientos e ideas.
  • Libertad de religión y de adorar como queremos.
  • Y muchas otras.

Muchas veces me olvido de la importancia de estas libertades hasta que me encuentro con personas que no las tienen. Por ejemplo Andrei, mi amigo y colega de Rusia, hace poco me explicaba que en su país, aun si tú tienes la suerte de poder tener un auto, necesitas presentar credenciales para cruzar ciertas regiones o para viajar a otra ciudad. 

Luego está mi amigo de mucho tiempo, Sudarshan, quien es de la India. Él nació en la casta empresarial. Si se hubiera quedado en la India no le hubieran permitido ser un profesor tal como es ahora en la Universidad de Missouri. Hubiera tenido que aceptar un trabajo que estuviera alineado con su casta. Además, Sudarshan no podría haberse casado con su esposa Neeru porque ella era de una casta diferente. (Afortunadamente, en esta última década los casamientos entre diferentes castas en la India están empezando a ser más comunes, pero siguen siendo solamente el 10 % de los casamientos[i]). 

Y en la China las únicas personas que pueden publicar críticas u opiniones contrarias a las del Partido Comunista son los principales miembros del Partido Comunista[ii]. Seguramente hemos visto muchos episodios de represión de la libre expresión cuando vimos cómo los comunistas iban apropiándose de Hong Kong. 

En contraste con estos ejemplos, estoy muy agradecida por la cita famosa de la Declaración de Independencia que dice: 

            “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados

            iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que

            entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Sin embargo, los ejemplos más importantes de lo que significa la libertad y de cómo se ve para la gente de todo el mundo son lo que Dios nos asegura en cuanto a nuestra libertad. Consideremos aquí algunas de esas afirmaciones:

Salmo 118:5 (DHH)- “En mi angustia llamé al Señor; él me escuchó y me dio libertad”.

Isaías 61:1- “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

Juan 8:32- “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

2 Corintios 3:17- “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

Gálatas 5:13- “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Estas afirmaciones divinas me dicen muchas cosas acerca de la libertad. Primera, es mi derecho y parte de mi ADN (estoy llamada a la libertad). En otras palabras, es un deseo instintivo. Segunda, necesito usar la libertad prudentemente y para servir a otras personas, no para regodearme en mis propios anhelos y deseos. En vez de eso, tengo que compartir con otras personas la esencia de la libertad para ayudarles a liberarse de sus ataduras físicas o psicológicas. Y tercera, puedo encontrar la libertad dondequiera que el Espíritu del Señor está sobre mí. Esto soltará las cadenas de mi estrés, mi ansiedad, mis frustraciones y mis preocupaciones que muchas veces afectan mi actitud y conducta de cada día. Puedo tener libertad para estar feliz y contenta.

Como líderes latinas consideremos la libertad que Dios nos ha otorgado como nuestro derecho, no solo como un privilegio. Ejemplifiquemos lo que significa vivir una vida libre tal cual Dios la diseñó para nosotros: una vida de amor, servicio y sanidad hacia otras personas. Cubramos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones con la libertad de Dios. Y aún más importante, démosle a Dios nuestra alabanza, nuestro amor y nuestra gratitud en este mes de julio por concedernos la forma más absoluta, más rica y más profunda de libertad que se puede experimentar. ¡Y que empiecen los fuegos artificiales! Amén

Becky Klein, MANSS, Abogada, directora de Klein Energy, LLC., una empresa de consultoría de energia con sede en Austin, Texas. Es miembro de la facultad de CLLI y anteriormente formo parte de junta directiva de CLLI. Juris Doctor de la Facultad de Derecho de St. Mary, San Antonio, TX. Maestría en Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, Licenciatura en Biología Humana de la Universidad de Stanford, Stanford, CA.


[i] Dynamics of Inter-Religious and Inter-Caste Marriages in India, Kumudin Das, K. C. Das, T. K. Roy and P. K. Tripathy, 2011. Found at: https://paa2011.princeton.edu/papers/111281.

[ii] Congressional-Executive Commission on China, “Freedom of Expression in China: A Privilege, Not a Right,” by Senator Jeff Merkeley (Chair) and Representative James McGovern. Found at: https://www.cecc.gov/freedom-of-expression-in-china-a-privilege-not-a-right.

¿QUÉ ES LO MEJOR QUE PODEMOS HACER?

Por Verónica Martínez-Gallegos

Para leer la versión en español haga clic aquí. 

En el mundo actual, quizá hemos sido testigos de alguna injusticia a una persona vulnerable. Tal vez un niño inocente, una anciana, o una persona de un grupo étnico minoritario. 

¿Cómo te sentientes ante la injusticia hacia las personas más vulnerables? ¿Impotente, frustrada, temerosa, distante, paralizada o indiferente? ¿Cuál es tu reacción ante las injusticias? ¿Te quedas callada? ¿Eres movida a misericordia para auxiliar a la persona sufriente? 

Los profetas del Antiguo Testamento tenían la tarea de hablar públicamente sobre temas de injusticia social, desobediencia, disciplina divina, arrepentimiento y esperanza con el objetivo de llamar la atención del pueblo de Dios. Este fue el caso de la tarea profética de Miqueas, uno de los profetas menores, quien demostró una profunda preocupación por la injusticia creada por la opresión social. 

Miqueas nos presenta el cuadro de un pueblo dividido. Por un lado, un pueblo sufriente, y por otro lado, un pueblo opresor. Como era de esperarse, el mensaje de Miqueas en su tiempo no fue bien recibido por los opresores quienes estaban en una posición de poder. 

El mensaje del profeta Miqueas se puede resumir en lo que Dios pedía de su pueblo: hacer justicia, tener misericordia y que le adorarán como el único Dios. “Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios” (Miqueas 6:8 TLA).

Miqueas exhorta al pueblo de Dios a que abandonen sus prácticas de oprimir al más vulnerable, y llama al pueblo al arrepentimiento como un medio que conduce al cumplimiento de las promesas de Dios. 

De acuerdo al comentarista Daniel J. Simundson, el capítulo 6 de Miqueas inicia con una demanda del pacto entre Dios y su pueblo Israel [i]. Las montañas y colinas servirían como jurado que decidirá entre el Señor o el pueblo de Dios (6:1-2) Dios postula la pregunta: “Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí” (6:3). Dios les recuerda brevemente de la historia salvadora, una especie de credo que recuerda períodos claves en la historia de Israel cuando la actividad de Dios fue más clara (6:4-5). 

En seguida, el pueblo pregunta: ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? (6:6-7). ¿Será acaso con ofrendas extravagantes? preguntaron. Miqueas le da un mensaje al pueblo de Dios el cual afirma que Dios está más interesado en la forma del diario vivir que en las prácticas religiosas (Santiago 1:27). 

El profeta Amós confirma lo mismo al enfatizar que Dios “odia” tales esfuerzos superficiales de piedad si no van acompañados de vidas dedicadas a la justicia y la rectitud (Amos 5:21-24). 

De acuerdo a esto, lo que Dios espera es simple, pero a la vez demanda acción:

Practicar la justicia – sean justos los unos con los otros

La justicia es algo que la gente desea, pero no basta con solo desearla o quejarse por su ausencia. La idea de este concepto demanda acción del pueblo de Dios para que trabaje en pro de la rectitud e igualdad para todas las personas. 

De acuerdo a Elizabeth George, Dios nos llama no solo a rectitud personal, sino también a tener responsabilidad social [ii]. Como líderes cristianas, Dios nos ha puesto en círculos específicos de influencia tales como nuestra familia, trabajo, iglesia y comunidad. En estos lugares nuestra voz y opinión pueden hacer la diferencia si nos disponemos a abrir caminos y puentes para las personas que están desfavorecidas.

Un puente es símbolo de conexión entre lugares. Además, un puente crea posibilidades y abre avenidas para conocer nuevos horizontes. Nosotras podemos ser puentes de conexión y ayudar a otras personas a expandir sus posibilidades de promover la justicia. Pero esto incluye también el concientizarnos de nuestro propio lugar. ¿Te has puesto a reflexionar en tus privilegios? Te invito a reflexionar en el lugar donde Dios te ha puesto para que así puedas crear puentes de bendición para las personas menos privilegiadas.  

Amar la misericordia – que sean bondadosos con las personas más débiles 

Desde mi niñez presencié en la iglesia el cuidado bondadoso entre las mujeres en tiempos difíciles. Cuando estamos en el caos y el sufrimiento, es cuando más se necesita una mano que ayude. Es precisamente aquí donde nuestras interdependencias se entrelazan. Como criaturas de Dios, estamos destinadas a estar en relación. Justo González nos invita a profundizar en el concepto de las relaciones humanas: “Ser plenamente humano es ser para los demás, y, por lo tanto, la criatura humana de Dios no está completa hasta que no hay otra por quien ser. Ser completamente humano es ser-para-los-demás”[iii]Ser por otros significa para mí despojarme de mi comodidad para así ayudar a otras personas que están pasando por dificultades.  

Por otro lado, la misericordia es también un llamado de Dios a la acción de cuidar de otras personas con benignidad y bondad. Según Daniel J. Simundson, la palabra “bondad” tiene que ver con amor, lealtad y fidelidad, elementos claves para las relaciones interpersonales.[iv]  

Amar la misericordia es un llamado a la acción de estar presentes para otras personas cuando más nos necesitan. Es parte del gran mandamiento, amar a otros como a nosotros mismos (Mateo 22:36-40). 

Humillarte ante tu Dios – y que lo adoren como su único Dios

Como líderes cristianas somos llamadas a ejercitar una fe genuina en Dios, la cual da como fruto benignidad, compasión, justicia y humildad (Gálatas 5:22). Elizabeth George comenta que “Miqueas resalta la relación inherente entre la espiritualidad auténtica y la ética social”[v]

Algunos estudiosos han señalado que la palabra “humildemente” podría entenderse mejor como “con cuidado”. La palabra clave en este versículo es “caminar” (halak). Debemos caminar con Dios, con cuidado de poner a Dios en primer lugar y vivir en conformidad con su voluntad.

Al caminar con Dios, podemos agradar a Dios con una vida piadosa y así demostrar estas cualidades al hacer justicia, y tener misericordia en nuestras relaciones en el trabajo, la iglesia, familia y comunidad.

Por lo tanto, ¿qué es lo mejor que podemos hacer?: Practicar la justicia, tener misericordia y caminar siempre adorando a Dios.

La Reverenda Verónica Martínez-Gallegos, M.Div., BCC, ACPE Educadora Asociada Certificada del Departamento de Cuidado Pastoral y Educación, Charlotte, Carolina del Norte. Sirve también junto a su esposo quien es pastor titular de la Iglesia Bautista La Voz de La Esperanza en la misma ciudad. Además, colabora como coordinadora del CLLI en Carolina del Norte y forma parte de la facultad del CLLI. 


[i] Daniel J. Simundson. The New Interpreter’s Bible. Vol. VII. The Book of Micah, página 577.

[ii] Elizabeth George, ED. Reina Valera, 1960, Biblia de la Mujer Conforme al Corazón de Dios, página 1135.

[iii] Justo González. Mañana: Christian Theology from a Hispanic Perspective, página 133.

[iv] Daniel, página 580. 

[v] Elizabeth, página 1128.

 

Equilibrio Y Liderazgo: Una Combinación Esencial

Por Patty Villareal

Traducido por Alicia Zorzoli

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“… espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo así como eres fuerte en espíritu” (3 Juan 2, NTV).

El Diccionario de la Real Academia Española define equilibrio como “Armonía entre cosas diversas”. ¿No es esta una buenísima definición?

Recientemente fui a que me hicieran un masaje. ¡Sí, un masaje! Cuando era más joven era raro que buscara que me hicieran masajes, pero poco a poco llegó a ser una práctica esporádica. Ahora que me jubilé me doy cuenta de lo valioso que es el masaje para mi cuerpo. El estrés es estrés, sea que me encuentre en el fragor de la actividad del trabajo social o como jubilada que sigue estando activa en el ministerio.

En una conversación reciente con la masajista hablamos de equilibrar el cuerpo. Yo le dije que era una ferviente entusiasta de los ejercicios aeróbicos acuáticos, y que iba al gimnasio solamente para nadar y hacer ejercicios en la piscina. Ella me preguntó si hacía alguna otra cosa en el gimnasio. Le contesté: “No, porque me encanta el agua”. Ella continuó diciéndome que estaba fuera de equilibrio y que necesitaba usar los aparatos del gimnasio para hacer ejercicios. Luego me preguntó qué ejercicios de estiramiento hacía en mi casa. Le compartí que hago varios de ellos para la mitad inferior de mi cuerpo (en este último año tuve dos cirugías de reemplazo de rodillas). Ella aseguró que estaba fuera de equilibrio porque no hacía ejercicios de estiramiento para la parte superior. Desde entonces agregué sus sugerencias a mis ejercicios matinales de estiramiento. ¡Wow! ¡Qué diferencia hizo eso! 

Para quienes han participado del entrenamiento del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, uno de los cursos principales se enfoca en tener una vida equilibrada. De hecho, el mensaje del equilibrio en la vida está entretejido a través de los tres años del programa. Cuando comenzamos el proceso de decidir qué clases formarían el currículo, todo el equipo de liderazgo del Instituto estuvo de acuerdo en el hecho de que no podíamos ofrecer un currículo de liderazgo sin incluir un énfasis en el equilibrio entre la vida y las responsabilidades de las líderes.

Quizás Proverbios 16:11 brinde una idea clara de la intención espiritual de vivir y llevar una vida equilibrada: “Las pesas y las balanzas justas son del Señor; todas las medidas son hechura suya” (NVI). El proverbio nos dice que todas las cosas son de Dios y que Él es y debe ser siempre el estándar por el cual medimos todo.

Durante este tiempo de pandemia las líderes enfrentaron el desafío de mantener una vida de equilibrio. Nos encontramos aún más ocupadas con la familia, el trabajo, la iglesia y las responsabilidades de la comunidad.

A medida que recuperamos algo del sentido de normalidad o llegamos a un nuevo sentido de normalidad en nuestro mundo, permíteme continuar recordándote que te enfoques en una vida equilibrada que incluya tanto el desarrollo físico como el espiritual. Generalmente combino ambos: oro, canto y recuerdo la Palabra de Dios mientras estoy en el gimnasio, o disfruto de la creación de Dios mientras estoy manejando. Sé que esto no es fácil, pero con un poco de determinación y práctica podemos empezar a implementarlo en nuestra vida.

Otro recordatorio para las alumnas y las graduadas del Instituto que les ayudará a mantener el equilibrio: formen, mantengan y nutran ese círculo personal e íntimo de líderes que las mantengan responsables porque buscan lo mejor de ustedes.

Por último, no se olviden de descansar porque eso es lo que Dios hizo después de trabajar en su creación. “Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora” (Génesis 2: 2-3, NVI).

Dios y la Biblia nos invitan a tener una vida equilibrada. ¿Qué pasos inmediatos puedes tomar para implementar este equilibrio en tu vida?

Patty Villarreal LMSW, es la cofundadora y miembro de la facultad del Christian Latina Leadership Institute, y recientemente se jubiló después de trabajar 43 años como trabajadora social.

Trucos para la vida

Por Marcela Ordaz 

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“Compárteme un truco que hayas visto por casualidad un día, y que ahora es una práctica regular inconsciente en tu vida”. Esta frase me desafió por muchos días. Viene de un video viral de TikTok donde miles de personas compartían trucos de todo tipo, desde cómo pelar una papa hasta cómo quedarse dormida más rápido. 

Como seres humanos, siempre buscamos la manera de crecer en las diferentes áreas de nuestra vida.

Dentro de las mejores prácticas que he utilizado recientemente para tener una vida más balanceada está la de escuchar audiolibros, incluyendo la Biblia, lo cual funciona maravillosamente porque me permite avanzar más rápido en la lectura. Además de esto, el escuchar podcasts, entrevistas, biografías, cursos y webinars me ha permitido absorber mucho contenido que me  hizo reflexionar en cómo ser una mejor persona.

Otras prácticas que he desarrollado al lado de mi esposo es la del aprendizaje y la transformación constantes. Reconozco que mi esposo, Diego, es una pieza clave en esto. Hace 10 años iniciamos la aventura de formar un equipo al que nadie puede vencer, porque lo convertimos en un cordón de tres dobleces donde invitamos a Dios a que sea la columna vertebral (Eclesiastés 4:12). Ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar. Sus habilidades sumadas a las mías nos han permitido crecer y descubrir tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, y pulirnos para convertirnos en nuestra mejor versión. Solos no seríamos quienes somos ni estaríamos donde estamos.

La capacidad de asombro es otra práctica que me ha ayudado. Escuché sobre esto en una entrevista con la autora del libro The Wow Effect, MariCarmen Obregón. Ella hace referencia a cuán importante es mantener esta capacidad de asombro. Aún más, ella presenta la sugerencia de que todo lo que tú hagas sea “WOW”; o sea, que cause asombro en las demás personas. Esto implica el dar un extra que la otra parte en la relación no se espere, y sin buscar nada a cambio. Esto te dará “puntos extra” en cualquiera que sea tu actividad. Esta conversación reforzó la parte de ejercitar la madurez emocional, así como la capacidad de desprendimiento y el desarrollo del altruismo.

He aprendido mucho también del libro El Negociador del gran empresario Arturo Elías Ayub, conocido por su famoso programa SharkTank. Parafraseo algo que se me grabó profundamente: “Se puede ser intra-emprendedor; puedes ser un emprendedor aun trabajando dentro de una organización. Puedes hacer una gran diferencia al emprender un proyecto que logre un antes y un después”.

También he aprendido de la famosa golfista mexicana Lorena Ochoa. Ella narra que, en su experiencia profesional, tenía que hacer un entrenamiento mental y, con la ayuda de sus entrenadores, se hacía consciente de todos los detalles específicos del deporte que le permitían concretar o fallar cada golpe. Al final de cada ronda, esto le permitía analizar detalladamente las áreas en las que debía trabajar: mental, física, técnica, rutina o enfoque. Entre las rutinas de Ochoa se encuentra el iniciar cada mañana con agradecimiento. Ella hace notas de las cosas por las que está  agradecida. 

¿A qué voy con esto? 

¿Cuál es mi truco de vida que me permitirá lograr mis metas?

¿Qué tengo en común con todos estos autores y personajes?

Ellos me están influenciando para moldear lo que quiero hacer en este momento. Además, mencionan en sus entrevistas que en sus rutinas o rituales diarios hacen agradecimientos a la vida. Cuentan las cosas positivas.

Estas rutinas de agradecimiento, hasta cierto punto, no son nuevas para mí. Mi mamá me enseñó de niña que, sin importar lo que estés viviendo, “hay que darle gracias a Dios”.

Siguiendo los consejos de Deuteronomio 6:5-8, que dice, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que hoy te he dicho. Incúlcaselas a tus hijos; háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes; átalas a tu muñeca como un signo; llévalas en tu frente como una señal; escríbelas en las jambas de tu casa y en tus puertas” mi mamá me enseñó a amar a Dios y a ser agradecida.

Mi papá y mi mamá también me enseñaron el consejo del apóstol Pablo, quien compartió esto con la Iglesia de Tesalónica: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).

Creo que llevo ventaja en esto. Desde que nací aprendí a agradecerle a Dios en todo. 

A la luz de todo esto mi truco de vida es:

 AGRADECER…

que tienes vida

que puedes respirar

que puedes leer

que puedes escuchar

que tienes familia

que tienes amigos

que tienes iglesia

el amor

la paz

la gracia

la bendición 

la prueba 

lo que tienes

lo que ya no tienes. 

Al cumplir 40 años de vida en este 2021 estoy agradecida por la seguridad de que este año haré grandes cosas. Incluso estoy abrazando muchas cosas nuevas que se me están presentando, las cuales acepto con agradecimiento. Una de ellas es el CLLI, esta causa tan increíble que conocí hace siete años y que desde ese momento supe que me iba a sumar a ella porque creo que tú, persona lectora, puedes tener una mejor calidad de vida, mejores oportunidades, grandes experiencias y nuevos aprendizajes.

¿Cuál es tu truco de vida? Cualquiera que sea, te invito también a experimentar el mío. Cuenta tus bendiciones, escríbelas, grábalas y compártelas. Alguien más necesita oírlas hoy de ti.

Marcela Ordaz, una profesional en la area de Comunicación Organizacional, ha trabajado como líder internacional dirigiendo la Expo Industrial FABTECH Mexico por los últimos 15 años. Es Graduada de CLLI y ahora forma parte de la junta directiva de CLLI y es parte del equipo de liderazgo de CLLI Monterrey. Además, Marcela ha servido como líder en diferentes ministerios por los últimos 25 años en Monterrey, Mexico.

Tiempos Que Prueban Nuestra Alma

Por Carolyn Porterfield

Traducido por Alicia Zorzoli

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Seis meses después de la firma de la Declaración de la Independencia, la Revolución Americana parecía totalmente perdida. El general Jorge Washington no tenía tropas suficientes, y algunos de sus soldados estaban llegando al fin de su tiempo de servicio. Los recursos eran escasos. El invierno era brutal. El enemigo era poderoso, estaba bien entrenado y mejor equipado que el ejército colonial.

Thomas Paine escribió estas palabras que describen la situación: “Estos son tiempos que prueban el alma de los hombres: el soldado de verano y el patriota cuando el sol brilla, en tiempos de crisis se retraen de servir a su país”, (tomado de GoodReads.com).

El soldado de verano y el patriota cuando el sol brilla solo servían cuando las cosas iban bien y estaban del lado vencedor. Pero cuando llegaban los tiempos difíciles y la guerra parecía perdida, no se los veía por ningún lado.

El año pasado fue un tiempo que probó nuestra alma. Una pandemia que todavía no termina, disturbios raciales, una elección polémica y una tormenta invernal en Texas y estados vecinos como no habíamos visto en décadas, nos han probado. Nos damos cuenta del costo físico, psicológico y emocional que han significado estos meses. ¿Pero consideramos el costo espiritual para nuestra alma? 

Los líderes, en particular, fueron quienes más sufrieron. Ellos sienten el peso de la responsabilidad de cuidar a aquellas personas a quienes lideran mientras que a veces se descuidan a ellos mismos en el proceso. Pero los líderes sabios saben que la salud de su alma es crítica para ser efectivos.

En su libro A Work of Heart (Un trabajo de corazón), Reggie McNeal describe a líderes que pierden el corazón. Yo he experimentado tiempos en mi liderazgo cuando estas palabras fueron realidad para mí. Me di cuenta de que no solo perdí yo, sino que también perdí a quienes lideraba. También me di cuenta de que eso no era lo que Dios quería de mí.

Como seguidoras de Jesús, no hemos sido hechas para liderar con nuestra fuerza. Jesús extiende esta invitación a nuestra alma cansada y turbada: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mateo 11:28, 29, NVI).

Haz este experimento. Toma una jarra de vidrio pequeña y pon algo de tierra en el fondo. Llena la jarra con agua y sacúdela. ¿Qué ves? El agua se llena de tierra. Ahora deja la jarra quieta por unos minutos. ¿Qué cambios notas? Cuando permites que la jarra quede quieta por unos minutos, la tierra se asienta. Queda espacio para ver algo más que tierra.

Lo mismo puede pasar con nuestra alma. Permitimos que la “tierra” de la vida llene nuestra alma, y esto bloquea la presencia y la voz de Dios. Pareciera no quedar espacio para Él porque la familia, el trabajo, el ministerio y más aparentemente lo han empujado hacia afuera. Necesitamos hacer espacio en nuestra vida para aquel que nos cuida. En soledad y en silencio las cosas de la vida se asientan y abren espacio para Dios.

Ruth Haley Barton habla de soledad y silencio en su libro Strengthening the Soul of Your Leadership (Fortaleciendo el alma de tu liderazgo). Ella describe la soledad como un lugar de rescate de la pesada carga que a menudo sentimos como líderes. Tú entiendes lo que quiero decir. El trabajo nunca se acaba. Tengo que seguir empujando para cumplir con las demandas. Me voy a ocupar de mi alma cuando termine este proyecto. Pero, si no me cuido, viene el siguiente proyecto y sigo descuidando mi alma.

Durante esos días que prueban nuestra alma necesitamos que nos rescaten. Se ha puesto demasiada presión en las líderes para que encontraran cómo sobrevivir y hasta triunfar durante este año pasado. Ese es un trabajo agotador. Nuestra alma necesita soledad para volverse a conectar con aquel que nos ama y nos atrae hacia Él.

Busca un espacio donde puedas estar sola, aunque sea en un guardarropa. Respira profundo para calmar tu mente, y relaja tu cuerpo. Invita a Jesús a encontrarse contigo. Disfruta su presencia. Libérate de la presión de encontrar las palabras correctas. Simplemente está con Él.

A la soledad le acompaña el silencio. Muchas veces nos sentimos incómodas con el silencio en nuestro mundo lleno de ruidos. Sin embargo, es necesario para poder escuchar la voz de Dios. Nuevamente, Barton es muy sabia cuando describe el silencio. En el silencio dejamos de hablar. Ella dice que, en esencia, abandonamos el control y permitimos que Dios sea Dios. Él nos dice que nos quedemos quietos y conozcamos que Él es Dios. Esto ayuda a poner la vida en la perspectiva correcta. Empezamos a darnos cuenta de que es posible liberarnos de las pesadas demandas y expectativas que se ponen sobre quienes lideran.

¿Lo entendiste? Nuestra alma necesita ser rescatada del despiadado esfuerzo humano. Aunque sea difícil, podemos abandonar el control y dejar que Dios sea Dios. Así como una madre consuela a su hijito que llora, así nuestro Padre nos sostiene cuando nuestra alma ha sido azotada y nos sentimos vacías. Él nos abre sus brazos. En silencio y en soledad descansamos en Él. No se necesitan las palabras. Solo escuchar.

A medida que descansamos y escuchamos, Él se da a conocer. Nos recuerda que somos sus hijas amadas que hemos sido receptoras de su misericordia y de su gracia. Él nos dice que no estamos solas. Que nunca nos dejará ni nos abandonará. No tenemos que imaginar cuales serán nuestros siguientes pasos porque Él va delante de nosotros y nos enseñará el camino por el que debemos andar. Él allanará los lugares ásperos y llenará de luz los lugares oscuros. Estas son las cosas que Él va a hacer por nosotras.

Los tiempos que estamos viviendo prueban nuestra alma como líderes. Pero ahora no es el tiempo para los “discípulos de verano” ni para los “líderes cuando el sol brilla”. Es el tiempo para que los líderes actúen con confianza. Eso es posible, cuando cuidamos nuestra alma y llegamos a ser las líderes que Dios quiere que seamos.

Carolyn Porterfield, profesora de CLLI y miembro de su Junta Directiva, ha servido en posiciones de liderazgo por más de 40 años. Ella escribe de su propia experiencia como alguien que todavía está aprendiendo a cuidar bien de su alma.

2020: ¿Un Año Perdido… o Un Año ganado?

Por Elizabeth Tamez

Traducido por Alicia Zorzoli

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Recuerdo el día cuando recibí le primera tarjeta de Navidad de 2020. No vas a creer quién me la envió: Ryan Reynolds. ¡Sí el actor de Hollywood! Disfruté mostrándoles la tarjeta a mis amigos. Ellos me envidiaban y se preguntaban cómo conseguí que él me enviara una tarjeta. Yo seguí ufanándome y les dije que de vez en cuando él me manda mensajes de texto y de voz. Más adelante les sigo contando.

El mensaje de la tarjeta de Navidad llamó inmediatamente mi atención. En el mismo tono del sentido de humor de Reynolds, decía: “Cheery and Bright” have taken the year off. Introducing the 2020 appropriate “Reflective and Moody” Holiday Card! So… here’s to 2021!” (“Alegre y Brillante” se fueron de vacaciones este año. Te presento una tarjeta de Navidad más adecuada: “Taciturno y Malhumorado”. Así que… ¡Feliz 2021!”). Eso hizo que me preguntara: ¿Cómo fue para mí 2020? ¿Taciturno?  ¿Malhumorado? ¿Será que Alegre y Brillante se fueron de vacaciones? ¿Fue el 2020 un año perdido, o quizás un año ganado?

Tarjeta Navideña de Reynolds.

La tarjeta de Reynolds me llevó a reflexionar sobre estas preguntas importantes. Te invito a que hagas lo mismo.

La Biblia señala en Lucas 6:45: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. ¿De qué abunda mi corazón?

Aunque es natural que evitemos dificultades, incertidumbre y cambios drásticos, las experiencias sobrenaturales como una pandemia sacan a relucir nuestras necesidades primordiales… nuestras fallas… y nuestras virtudes. Los desafíos tienen el poder de exhibir lo que está dentro nuestro y el tipo de “filtros” que usamos para interpretar y enfrentar las dificultades de la vida. O sucumbimos frente a la lucha o utilizamos la situación para nuestro provecho. De modo que ¡2020 fue un año completamente revelador! ¿Qué mostró acerca de ti?

Como para muchos de nosotros, para mí 2020 fue una caída en picada. En New Generation (NG3) empezamos el año con una proyección de plan empresarial que señalaba a 2020 como uno de nuestros años financieros más sólidos. Uno por uno, los contratos y las posibles donaciones empezaron a desaparecer a medida que se cancelaban la mayoría de los programas y los desembolsos de donaciones. Encima de esto yo tuve que dejar mi departamento y no he podido encontrar un trabajo de tiempo completo. Junto con todo esto mi hermano menor estuvo desaparecido; encontraron su cuerpo días después. No tuvimos la oportunidad de despedirnos. Seguramente tú también tienes historias increíbles de 2020.

Al pensar en todo esto sé que tengo el poder de elegir. ¿Será que las dificultades de 2020 me dejarán malhumorada? ¿Será que los problemas permitirán que “Alegre” y “Brillante” se vayan de vacaciones? ¿O voy a recibir los desafíos como oportunidades para estar taciturna? Mira, si tomas una pausa, miras hacia atrás y sueltas las cosas que no puedes controlar, la vida puede mostrar que quizás en medio de las adversidades todavía puedes ser capaz de hacer algunas cosas, aprender, crecer, ¡y puede que hasta hacer cosas importantes y asombrosas!

Al continuar reflexionando me di cuenta que a medida que la lista de “lecciones y cosas positivas” se hacía más larga quedaba menos espacio para estar malhumorada. Comencé a darme cuenta que Alegre y Brillante no se habían ido de vacaciones y que en realidad ¡2020 fue un año ganado!

Aprendí cosas nuevas, obtuve logros importantes y mis necesidades físicas estuvieron satisfechas cuando otras personas no fueron tan afortunadas. También trabajé en algunos proyectos muy interesantes que no hubiera tenido la oportunidad de hacerlos, si no hubieran aparecido estos tiempos difíciles y si yo no hubiera tocado en algunas puertas nuevas. 

En el medio del trauma familiar también experimenté la fidelidad, la presencia, la provisión y el amor incondicional de Dios; una experiencia con Dios tan palpable que probablemente no hubiera tenido si yo no me hubiera encontrado tan angustiada. Para algunas personas, estos logros pueden parecer insignificantes y merecerían catalogar a 2020 como “un año perdido”. Sin embargo, en el panorama total de las cosas, ¡este es el tipo de material con el cual está formado el crecimiento personal y el liderazgo!

Mucho de lo que experimentamos es un resultado directo de lo que cultivamos en nuestra vida en tiempos de tranquilidad y comodidad. Gálatas 6:7b enseña: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. El año pasado aprendí algunas cosas claves, y muchas de ellas tuvieron que ver con aspectos espirituales, de liderazgo y de resiliencia, y con conductas cultivadas durante mis tiempos de “Alegre” y “Brillante”.

Al evaluar el año 2020 me di cuenta que ejercitar estas prácticas a lo largo del año hizo una diferencia en cómo interpretaba las circunstancias:

  • Detenerme y romper los ciclos de pensamiento negativo.
  • Resistir la tentación de hacer una catástrofe de todo lo que pasa.
  • Buscar los aspectos positivos y las lecciones aprendidas cuando enfrentaba los obstáculos.
  • Considerar los obstáculos como oportunidades para mirar a una situación desde perspectivas múltiples y construir algo nuevo.
  • Fortalecer la habilidad para aceptar los cambios y ser flexible.
  • Dedicar espacio a ser curiosa y formular preguntas.
  • Practicar intencionalmente la contemplación para ver qué revelan las circunstancias.

Somos tentados a enfrentar la adversidad diciéndonos “mensajes para sentirnos bien” para levantarnos el ánimo. Pero no te quedes ahí. ¿Qué aprendiste? ¿Cómo vas a crecer? Si lo permitimos, en las palabras de Henry Adams: “Toda experiencia es un arco sobre el cual edificar”. Sin embargo, para hacer que esto suceda uno debe ocuparse en reflexionar; y eso lleva a la acción que florece en ajustes en la vida. 

No desperdicies las experiencias y las lecciones de 2020. Úsalas como combustible para alcanzar nuevos niveles en tu liderazgo y en tu andar espiritual. Como líderes, nuestra responsabilidad incluye brindar dirección a las demás personas, ser un ejemplo y tomar decisiones fundamentales. El proceso que seguimos para responder a estas preguntas y las respuestas que obtenemos mostrarán algunas lecciones importantes que podemos compartir con otras personas.

El año 2021 será tan desafiante e impredecible como su predecesor. La población de Texas y otras áreas vecinas ya lo experimentaron la semana pasada con las tormentas de nieve y hielo. De modo que me estoy preparando para lo que está por delante y he decidido desde ahora navegar las circunstancias para que sea un año ganado. A medida que transcurre este nuevo año recordemos lo que dice el Salmo 89:2 en cuanto a la fuente de nuestra fortaleza y nuestra esperanza: “Proclamaré que tu amor es eterno; que tu fidelidad es invariable, invariable como el mismo cielo” (DHH).

Lo prometido es deuda. ¿Por qué Ryan Reynolds tiene mi dirección y mi número de teléfono? Bueno, verás; él es el dueño de la compañía de servicio telefónico que yo uso. A él le gusta divertirse y mostrar aprecio a sus clientes; de modo que, de vez en cuando, hace ese tipo de cosas. 

La Rev. Elizabeth Tamez Méndez, PHD, es la fundadora y Directora Ejecutiva de New Generation 3. También sirve como profesora y miembro de la Junta Directiva de CLLI, y es una investigadora en el proyecto Character & Virtue Development in Youth Ministry (CVDYM) del Fuller Youth Institute / Templeton Foundation. Su PHD es en Liderazgo, con concentración en Desarrollo Juvenil. Su labor incluye escribir, enseñar, dar conferencias y hacer defensoría.


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