Julio: Un tiempo para meditar sobre la libertad

Por Becky Klein

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El pasado 4 de julio en los Estados Unidos celebramos el 245º cumpleaños del país. Este es uno de mis feriados favoritos. Es muy fácil dejarse atrapar por los fuegos artificiales, la carne asada y las vacaciones familiares durante este tiempo. En estos últimos años decidí tomar un tiempo aparte de la celebración y las vacaciones para pensar en lo que significa realmente el 4 de julio para quienes vivimos en este país. ¿Qué es lo que en realidad estamos celebrando y por qué? 

Técnicamente, esta fecha es la celebración anual de la firma de nuestra Declaración de Independencia. Nuestros Congresos Continentales declararon que las 13 colonias ya no estaban sujetas a la monarquía británica y al rey Jorge III. Ahora las colonias estaban unidas, eran independientes y eran libres. Creo que esta última palabra, “libre”, es el principio operativo y fundamental que establece la base para las celebraciones del 4 de julio.

En los Estados Unidos tenemos muchas libertades por las que estar agradecidos. Para mencionar algunas, tenemos: 

  • Libertad para viajar a donde queramos.
  • Libertad para elegir nuestra vocación y ocupación.
  • Libertad para casarnos con quien queramos.
  • Libertad para expresar nuestros pensamientos e ideas.
  • Libertad de religión y de adorar como queremos.
  • Y muchas otras.

Muchas veces me olvido de la importancia de estas libertades hasta que me encuentro con personas que no las tienen. Por ejemplo Andrei, mi amigo y colega de Rusia, hace poco me explicaba que en su país, aun si tú tienes la suerte de poder tener un auto, necesitas presentar credenciales para cruzar ciertas regiones o para viajar a otra ciudad. 

Luego está mi amigo de mucho tiempo, Sudarshan, quien es de la India. Él nació en la casta empresarial. Si se hubiera quedado en la India no le hubieran permitido ser un profesor tal como es ahora en la Universidad de Missouri. Hubiera tenido que aceptar un trabajo que estuviera alineado con su casta. Además, Sudarshan no podría haberse casado con su esposa Neeru porque ella era de una casta diferente. (Afortunadamente, en esta última década los casamientos entre diferentes castas en la India están empezando a ser más comunes, pero siguen siendo solamente el 10 % de los casamientos[i]). 

Y en la China las únicas personas que pueden publicar críticas u opiniones contrarias a las del Partido Comunista son los principales miembros del Partido Comunista[ii]. Seguramente hemos visto muchos episodios de represión de la libre expresión cuando vimos cómo los comunistas iban apropiándose de Hong Kong. 

En contraste con estos ejemplos, estoy muy agradecida por la cita famosa de la Declaración de Independencia que dice: 

            “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados

            iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que

            entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Sin embargo, los ejemplos más importantes de lo que significa la libertad y de cómo se ve para la gente de todo el mundo son lo que Dios nos asegura en cuanto a nuestra libertad. Consideremos aquí algunas de esas afirmaciones:

Salmo 118:5 (DHH)- “En mi angustia llamé al Señor; él me escuchó y me dio libertad”.

Isaías 61:1- “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

Juan 8:32- “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

2 Corintios 3:17- “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

Gálatas 5:13- “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Estas afirmaciones divinas me dicen muchas cosas acerca de la libertad. Primera, es mi derecho y parte de mi ADN (estoy llamada a la libertad). En otras palabras, es un deseo instintivo. Segunda, necesito usar la libertad prudentemente y para servir a otras personas, no para regodearme en mis propios anhelos y deseos. En vez de eso, tengo que compartir con otras personas la esencia de la libertad para ayudarles a liberarse de sus ataduras físicas o psicológicas. Y tercera, puedo encontrar la libertad dondequiera que el Espíritu del Señor está sobre mí. Esto soltará las cadenas de mi estrés, mi ansiedad, mis frustraciones y mis preocupaciones que muchas veces afectan mi actitud y conducta de cada día. Puedo tener libertad para estar feliz y contenta.

Como líderes latinas consideremos la libertad que Dios nos ha otorgado como nuestro derecho, no solo como un privilegio. Ejemplifiquemos lo que significa vivir una vida libre tal cual Dios la diseñó para nosotros: una vida de amor, servicio y sanidad hacia otras personas. Cubramos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones con la libertad de Dios. Y aún más importante, démosle a Dios nuestra alabanza, nuestro amor y nuestra gratitud en este mes de julio por concedernos la forma más absoluta, más rica y más profunda de libertad que se puede experimentar. ¡Y que empiecen los fuegos artificiales! Amén

Becky Klein, MANSS, Abogada, directora de Klein Energy, LLC., una empresa de consultoría de energia con sede en Austin, Texas. Es miembro de la facultad de CLLI y anteriormente formo parte de junta directiva de CLLI. Juris Doctor de la Facultad de Derecho de St. Mary, San Antonio, TX. Maestría en Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, Licenciatura en Biología Humana de la Universidad de Stanford, Stanford, CA.


[i] Dynamics of Inter-Religious and Inter-Caste Marriages in India, Kumudin Das, K. C. Das, T. K. Roy and P. K. Tripathy, 2011. Found at: https://paa2011.princeton.edu/papers/111281.

[ii] Congressional-Executive Commission on China, “Freedom of Expression in China: A Privilege, Not a Right,” by Senator Jeff Merkeley (Chair) and Representative James McGovern. Found at: https://www.cecc.gov/freedom-of-expression-in-china-a-privilege-not-a-right.

¿QUÉ ES LO MEJOR QUE PODEMOS HACER?

Por Verónica Martínez-Gallegos

Para leer la versión en español haga clic aquí. 

En el mundo actual, quizá hemos sido testigos de alguna injusticia a una persona vulnerable. Tal vez un niño inocente, una anciana, o una persona de un grupo étnico minoritario. 

¿Cómo te sentientes ante la injusticia hacia las personas más vulnerables? ¿Impotente, frustrada, temerosa, distante, paralizada o indiferente? ¿Cuál es tu reacción ante las injusticias? ¿Te quedas callada? ¿Eres movida a misericordia para auxiliar a la persona sufriente? 

Los profetas del Antiguo Testamento tenían la tarea de hablar públicamente sobre temas de injusticia social, desobediencia, disciplina divina, arrepentimiento y esperanza con el objetivo de llamar la atención del pueblo de Dios. Este fue el caso de la tarea profética de Miqueas, uno de los profetas menores, quien demostró una profunda preocupación por la injusticia creada por la opresión social. 

Miqueas nos presenta el cuadro de un pueblo dividido. Por un lado, un pueblo sufriente, y por otro lado, un pueblo opresor. Como era de esperarse, el mensaje de Miqueas en su tiempo no fue bien recibido por los opresores quienes estaban en una posición de poder. 

El mensaje del profeta Miqueas se puede resumir en lo que Dios pedía de su pueblo: hacer justicia, tener misericordia y que le adorarán como el único Dios. “Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios” (Miqueas 6:8 TLA).

Miqueas exhorta al pueblo de Dios a que abandonen sus prácticas de oprimir al más vulnerable, y llama al pueblo al arrepentimiento como un medio que conduce al cumplimiento de las promesas de Dios. 

De acuerdo al comentarista Daniel J. Simundson, el capítulo 6 de Miqueas inicia con una demanda del pacto entre Dios y su pueblo Israel [i]. Las montañas y colinas servirían como jurado que decidirá entre el Señor o el pueblo de Dios (6:1-2) Dios postula la pregunta: “Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí” (6:3). Dios les recuerda brevemente de la historia salvadora, una especie de credo que recuerda períodos claves en la historia de Israel cuando la actividad de Dios fue más clara (6:4-5). 

En seguida, el pueblo pregunta: ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? (6:6-7). ¿Será acaso con ofrendas extravagantes? preguntaron. Miqueas le da un mensaje al pueblo de Dios el cual afirma que Dios está más interesado en la forma del diario vivir que en las prácticas religiosas (Santiago 1:27). 

El profeta Amós confirma lo mismo al enfatizar que Dios “odia” tales esfuerzos superficiales de piedad si no van acompañados de vidas dedicadas a la justicia y la rectitud (Amos 5:21-24). 

De acuerdo a esto, lo que Dios espera es simple, pero a la vez demanda acción:

Practicar la justicia – sean justos los unos con los otros

La justicia es algo que la gente desea, pero no basta con solo desearla o quejarse por su ausencia. La idea de este concepto demanda acción del pueblo de Dios para que trabaje en pro de la rectitud e igualdad para todas las personas. 

De acuerdo a Elizabeth George, Dios nos llama no solo a rectitud personal, sino también a tener responsabilidad social [ii]. Como líderes cristianas, Dios nos ha puesto en círculos específicos de influencia tales como nuestra familia, trabajo, iglesia y comunidad. En estos lugares nuestra voz y opinión pueden hacer la diferencia si nos disponemos a abrir caminos y puentes para las personas que están desfavorecidas.

Un puente es símbolo de conexión entre lugares. Además, un puente crea posibilidades y abre avenidas para conocer nuevos horizontes. Nosotras podemos ser puentes de conexión y ayudar a otras personas a expandir sus posibilidades de promover la justicia. Pero esto incluye también el concientizarnos de nuestro propio lugar. ¿Te has puesto a reflexionar en tus privilegios? Te invito a reflexionar en el lugar donde Dios te ha puesto para que así puedas crear puentes de bendición para las personas menos privilegiadas.  

Amar la misericordia – que sean bondadosos con las personas más débiles 

Desde mi niñez presencié en la iglesia el cuidado bondadoso entre las mujeres en tiempos difíciles. Cuando estamos en el caos y el sufrimiento, es cuando más se necesita una mano que ayude. Es precisamente aquí donde nuestras interdependencias se entrelazan. Como criaturas de Dios, estamos destinadas a estar en relación. Justo González nos invita a profundizar en el concepto de las relaciones humanas: “Ser plenamente humano es ser para los demás, y, por lo tanto, la criatura humana de Dios no está completa hasta que no hay otra por quien ser. Ser completamente humano es ser-para-los-demás”[iii]Ser por otros significa para mí despojarme de mi comodidad para así ayudar a otras personas que están pasando por dificultades.  

Por otro lado, la misericordia es también un llamado de Dios a la acción de cuidar de otras personas con benignidad y bondad. Según Daniel J. Simundson, la palabra “bondad” tiene que ver con amor, lealtad y fidelidad, elementos claves para las relaciones interpersonales.[iv]  

Amar la misericordia es un llamado a la acción de estar presentes para otras personas cuando más nos necesitan. Es parte del gran mandamiento, amar a otros como a nosotros mismos (Mateo 22:36-40). 

Humillarte ante tu Dios – y que lo adoren como su único Dios

Como líderes cristianas somos llamadas a ejercitar una fe genuina en Dios, la cual da como fruto benignidad, compasión, justicia y humildad (Gálatas 5:22). Elizabeth George comenta que “Miqueas resalta la relación inherente entre la espiritualidad auténtica y la ética social”[v]

Algunos estudiosos han señalado que la palabra “humildemente” podría entenderse mejor como “con cuidado”. La palabra clave en este versículo es “caminar” (halak). Debemos caminar con Dios, con cuidado de poner a Dios en primer lugar y vivir en conformidad con su voluntad.

Al caminar con Dios, podemos agradar a Dios con una vida piadosa y así demostrar estas cualidades al hacer justicia, y tener misericordia en nuestras relaciones en el trabajo, la iglesia, familia y comunidad.

Por lo tanto, ¿qué es lo mejor que podemos hacer?: Practicar la justicia, tener misericordia y caminar siempre adorando a Dios.

La Reverenda Verónica Martínez-Gallegos, M.Div., BCC, ACPE Educadora Asociada Certificada del Departamento de Cuidado Pastoral y Educación, Charlotte, Carolina del Norte. Sirve también junto a su esposo quien es pastor titular de la Iglesia Bautista La Voz de La Esperanza en la misma ciudad. Además, colabora como coordinadora del CLLI en Carolina del Norte y forma parte de la facultad del CLLI. 


[i] Daniel J. Simundson. The New Interpreter’s Bible. Vol. VII. The Book of Micah, página 577.

[ii] Elizabeth George, ED. Reina Valera, 1960, Biblia de la Mujer Conforme al Corazón de Dios, página 1135.

[iii] Justo González. Mañana: Christian Theology from a Hispanic Perspective, página 133.

[iv] Daniel, página 580. 

[v] Elizabeth, página 1128.

 

Equilibrio Y Liderazgo: Una Combinación Esencial

Por Patty Villareal

Traducido por Alicia Zorzoli

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“… espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo así como eres fuerte en espíritu” (3 Juan 2, NTV).

El Diccionario de la Real Academia Española define equilibrio como “Armonía entre cosas diversas”. ¿No es esta una buenísima definición?

Recientemente fui a que me hicieran un masaje. ¡Sí, un masaje! Cuando era más joven era raro que buscara que me hicieran masajes, pero poco a poco llegó a ser una práctica esporádica. Ahora que me jubilé me doy cuenta de lo valioso que es el masaje para mi cuerpo. El estrés es estrés, sea que me encuentre en el fragor de la actividad del trabajo social o como jubilada que sigue estando activa en el ministerio.

En una conversación reciente con la masajista hablamos de equilibrar el cuerpo. Yo le dije que era una ferviente entusiasta de los ejercicios aeróbicos acuáticos, y que iba al gimnasio solamente para nadar y hacer ejercicios en la piscina. Ella me preguntó si hacía alguna otra cosa en el gimnasio. Le contesté: “No, porque me encanta el agua”. Ella continuó diciéndome que estaba fuera de equilibrio y que necesitaba usar los aparatos del gimnasio para hacer ejercicios. Luego me preguntó qué ejercicios de estiramiento hacía en mi casa. Le compartí que hago varios de ellos para la mitad inferior de mi cuerpo (en este último año tuve dos cirugías de reemplazo de rodillas). Ella aseguró que estaba fuera de equilibrio porque no hacía ejercicios de estiramiento para la parte superior. Desde entonces agregué sus sugerencias a mis ejercicios matinales de estiramiento. ¡Wow! ¡Qué diferencia hizo eso! 

Para quienes han participado del entrenamiento del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, uno de los cursos principales se enfoca en tener una vida equilibrada. De hecho, el mensaje del equilibrio en la vida está entretejido a través de los tres años del programa. Cuando comenzamos el proceso de decidir qué clases formarían el currículo, todo el equipo de liderazgo del Instituto estuvo de acuerdo en el hecho de que no podíamos ofrecer un currículo de liderazgo sin incluir un énfasis en el equilibrio entre la vida y las responsabilidades de las líderes.

Quizás Proverbios 16:11 brinde una idea clara de la intención espiritual de vivir y llevar una vida equilibrada: “Las pesas y las balanzas justas son del Señor; todas las medidas son hechura suya” (NVI). El proverbio nos dice que todas las cosas son de Dios y que Él es y debe ser siempre el estándar por el cual medimos todo.

Durante este tiempo de pandemia las líderes enfrentaron el desafío de mantener una vida de equilibrio. Nos encontramos aún más ocupadas con la familia, el trabajo, la iglesia y las responsabilidades de la comunidad.

A medida que recuperamos algo del sentido de normalidad o llegamos a un nuevo sentido de normalidad en nuestro mundo, permíteme continuar recordándote que te enfoques en una vida equilibrada que incluya tanto el desarrollo físico como el espiritual. Generalmente combino ambos: oro, canto y recuerdo la Palabra de Dios mientras estoy en el gimnasio, o disfruto de la creación de Dios mientras estoy manejando. Sé que esto no es fácil, pero con un poco de determinación y práctica podemos empezar a implementarlo en nuestra vida.

Otro recordatorio para las alumnas y las graduadas del Instituto que les ayudará a mantener el equilibrio: formen, mantengan y nutran ese círculo personal e íntimo de líderes que las mantengan responsables porque buscan lo mejor de ustedes.

Por último, no se olviden de descansar porque eso es lo que Dios hizo después de trabajar en su creación. “Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora” (Génesis 2: 2-3, NVI).

Dios y la Biblia nos invitan a tener una vida equilibrada. ¿Qué pasos inmediatos puedes tomar para implementar este equilibrio en tu vida?

Patty Villarreal LMSW, es la cofundadora y miembro de la facultad del Christian Latina Leadership Institute, y recientemente se jubiló después de trabajar 43 años como trabajadora social.

Trucos para la vida

Por Marcela Ordaz 

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“Compárteme un truco que hayas visto por casualidad un día, y que ahora es una práctica regular inconsciente en tu vida”. Esta frase me desafió por muchos días. Viene de un video viral de TikTok donde miles de personas compartían trucos de todo tipo, desde cómo pelar una papa hasta cómo quedarse dormida más rápido. 

Como seres humanos, siempre buscamos la manera de crecer en las diferentes áreas de nuestra vida.

Dentro de las mejores prácticas que he utilizado recientemente para tener una vida más balanceada está la de escuchar audiolibros, incluyendo la Biblia, lo cual funciona maravillosamente porque me permite avanzar más rápido en la lectura. Además de esto, el escuchar podcasts, entrevistas, biografías, cursos y webinars me ha permitido absorber mucho contenido que me  hizo reflexionar en cómo ser una mejor persona.

Otras prácticas que he desarrollado al lado de mi esposo es la del aprendizaje y la transformación constantes. Reconozco que mi esposo, Diego, es una pieza clave en esto. Hace 10 años iniciamos la aventura de formar un equipo al que nadie puede vencer, porque lo convertimos en un cordón de tres dobleces donde invitamos a Dios a que sea la columna vertebral (Eclesiastés 4:12). Ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar. Sus habilidades sumadas a las mías nos han permitido crecer y descubrir tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, y pulirnos para convertirnos en nuestra mejor versión. Solos no seríamos quienes somos ni estaríamos donde estamos.

La capacidad de asombro es otra práctica que me ha ayudado. Escuché sobre esto en una entrevista con la autora del libro The Wow Effect, MariCarmen Obregón. Ella hace referencia a cuán importante es mantener esta capacidad de asombro. Aún más, ella presenta la sugerencia de que todo lo que tú hagas sea “WOW”; o sea, que cause asombro en las demás personas. Esto implica el dar un extra que la otra parte en la relación no se espere, y sin buscar nada a cambio. Esto te dará “puntos extra” en cualquiera que sea tu actividad. Esta conversación reforzó la parte de ejercitar la madurez emocional, así como la capacidad de desprendimiento y el desarrollo del altruismo.

He aprendido mucho también del libro El Negociador del gran empresario Arturo Elías Ayub, conocido por su famoso programa SharkTank. Parafraseo algo que se me grabó profundamente: “Se puede ser intra-emprendedor; puedes ser un emprendedor aun trabajando dentro de una organización. Puedes hacer una gran diferencia al emprender un proyecto que logre un antes y un después”.

También he aprendido de la famosa golfista mexicana Lorena Ochoa. Ella narra que, en su experiencia profesional, tenía que hacer un entrenamiento mental y, con la ayuda de sus entrenadores, se hacía consciente de todos los detalles específicos del deporte que le permitían concretar o fallar cada golpe. Al final de cada ronda, esto le permitía analizar detalladamente las áreas en las que debía trabajar: mental, física, técnica, rutina o enfoque. Entre las rutinas de Ochoa se encuentra el iniciar cada mañana con agradecimiento. Ella hace notas de las cosas por las que está  agradecida. 

¿A qué voy con esto? 

¿Cuál es mi truco de vida que me permitirá lograr mis metas?

¿Qué tengo en común con todos estos autores y personajes?

Ellos me están influenciando para moldear lo que quiero hacer en este momento. Además, mencionan en sus entrevistas que en sus rutinas o rituales diarios hacen agradecimientos a la vida. Cuentan las cosas positivas.

Estas rutinas de agradecimiento, hasta cierto punto, no son nuevas para mí. Mi mamá me enseñó de niña que, sin importar lo que estés viviendo, “hay que darle gracias a Dios”.

Siguiendo los consejos de Deuteronomio 6:5-8, que dice, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que hoy te he dicho. Incúlcaselas a tus hijos; háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes; átalas a tu muñeca como un signo; llévalas en tu frente como una señal; escríbelas en las jambas de tu casa y en tus puertas” mi mamá me enseñó a amar a Dios y a ser agradecida.

Mi papá y mi mamá también me enseñaron el consejo del apóstol Pablo, quien compartió esto con la Iglesia de Tesalónica: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).

Creo que llevo ventaja en esto. Desde que nací aprendí a agradecerle a Dios en todo. 

A la luz de todo esto mi truco de vida es:

 AGRADECER…

que tienes vida

que puedes respirar

que puedes leer

que puedes escuchar

que tienes familia

que tienes amigos

que tienes iglesia

el amor

la paz

la gracia

la bendición 

la prueba 

lo que tienes

lo que ya no tienes. 

Al cumplir 40 años de vida en este 2021 estoy agradecida por la seguridad de que este año haré grandes cosas. Incluso estoy abrazando muchas cosas nuevas que se me están presentando, las cuales acepto con agradecimiento. Una de ellas es el CLLI, esta causa tan increíble que conocí hace siete años y que desde ese momento supe que me iba a sumar a ella porque creo que tú, persona lectora, puedes tener una mejor calidad de vida, mejores oportunidades, grandes experiencias y nuevos aprendizajes.

¿Cuál es tu truco de vida? Cualquiera que sea, te invito también a experimentar el mío. Cuenta tus bendiciones, escríbelas, grábalas y compártelas. Alguien más necesita oírlas hoy de ti.

Marcela Ordaz, una profesional en la area de Comunicación Organizacional, ha trabajado como líder internacional dirigiendo la Expo Industrial FABTECH Mexico por los últimos 15 años. Es Graduada de CLLI y ahora forma parte de la junta directiva de CLLI y es parte del equipo de liderazgo de CLLI Monterrey. Además, Marcela ha servido como líder en diferentes ministerios por los últimos 25 años en Monterrey, Mexico.

Tiempos Que Prueban Nuestra Alma

Por Carolyn Porterfield

Traducido por Alicia Zorzoli

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Seis meses después de la firma de la Declaración de la Independencia, la Revolución Americana parecía totalmente perdida. El general Jorge Washington no tenía tropas suficientes, y algunos de sus soldados estaban llegando al fin de su tiempo de servicio. Los recursos eran escasos. El invierno era brutal. El enemigo era poderoso, estaba bien entrenado y mejor equipado que el ejército colonial.

Thomas Paine escribió estas palabras que describen la situación: “Estos son tiempos que prueban el alma de los hombres: el soldado de verano y el patriota cuando el sol brilla, en tiempos de crisis se retraen de servir a su país”, (tomado de GoodReads.com).

El soldado de verano y el patriota cuando el sol brilla solo servían cuando las cosas iban bien y estaban del lado vencedor. Pero cuando llegaban los tiempos difíciles y la guerra parecía perdida, no se los veía por ningún lado.

El año pasado fue un tiempo que probó nuestra alma. Una pandemia que todavía no termina, disturbios raciales, una elección polémica y una tormenta invernal en Texas y estados vecinos como no habíamos visto en décadas, nos han probado. Nos damos cuenta del costo físico, psicológico y emocional que han significado estos meses. ¿Pero consideramos el costo espiritual para nuestra alma? 

Los líderes, en particular, fueron quienes más sufrieron. Ellos sienten el peso de la responsabilidad de cuidar a aquellas personas a quienes lideran mientras que a veces se descuidan a ellos mismos en el proceso. Pero los líderes sabios saben que la salud de su alma es crítica para ser efectivos.

En su libro A Work of Heart (Un trabajo de corazón), Reggie McNeal describe a líderes que pierden el corazón. Yo he experimentado tiempos en mi liderazgo cuando estas palabras fueron realidad para mí. Me di cuenta de que no solo perdí yo, sino que también perdí a quienes lideraba. También me di cuenta de que eso no era lo que Dios quería de mí.

Como seguidoras de Jesús, no hemos sido hechas para liderar con nuestra fuerza. Jesús extiende esta invitación a nuestra alma cansada y turbada: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mateo 11:28, 29, NVI).

Haz este experimento. Toma una jarra de vidrio pequeña y pon algo de tierra en el fondo. Llena la jarra con agua y sacúdela. ¿Qué ves? El agua se llena de tierra. Ahora deja la jarra quieta por unos minutos. ¿Qué cambios notas? Cuando permites que la jarra quede quieta por unos minutos, la tierra se asienta. Queda espacio para ver algo más que tierra.

Lo mismo puede pasar con nuestra alma. Permitimos que la “tierra” de la vida llene nuestra alma, y esto bloquea la presencia y la voz de Dios. Pareciera no quedar espacio para Él porque la familia, el trabajo, el ministerio y más aparentemente lo han empujado hacia afuera. Necesitamos hacer espacio en nuestra vida para aquel que nos cuida. En soledad y en silencio las cosas de la vida se asientan y abren espacio para Dios.

Ruth Haley Barton habla de soledad y silencio en su libro Strengthening the Soul of Your Leadership (Fortaleciendo el alma de tu liderazgo). Ella describe la soledad como un lugar de rescate de la pesada carga que a menudo sentimos como líderes. Tú entiendes lo que quiero decir. El trabajo nunca se acaba. Tengo que seguir empujando para cumplir con las demandas. Me voy a ocupar de mi alma cuando termine este proyecto. Pero, si no me cuido, viene el siguiente proyecto y sigo descuidando mi alma.

Durante esos días que prueban nuestra alma necesitamos que nos rescaten. Se ha puesto demasiada presión en las líderes para que encontraran cómo sobrevivir y hasta triunfar durante este año pasado. Ese es un trabajo agotador. Nuestra alma necesita soledad para volverse a conectar con aquel que nos ama y nos atrae hacia Él.

Busca un espacio donde puedas estar sola, aunque sea en un guardarropa. Respira profundo para calmar tu mente, y relaja tu cuerpo. Invita a Jesús a encontrarse contigo. Disfruta su presencia. Libérate de la presión de encontrar las palabras correctas. Simplemente está con Él.

A la soledad le acompaña el silencio. Muchas veces nos sentimos incómodas con el silencio en nuestro mundo lleno de ruidos. Sin embargo, es necesario para poder escuchar la voz de Dios. Nuevamente, Barton es muy sabia cuando describe el silencio. En el silencio dejamos de hablar. Ella dice que, en esencia, abandonamos el control y permitimos que Dios sea Dios. Él nos dice que nos quedemos quietos y conozcamos que Él es Dios. Esto ayuda a poner la vida en la perspectiva correcta. Empezamos a darnos cuenta de que es posible liberarnos de las pesadas demandas y expectativas que se ponen sobre quienes lideran.

¿Lo entendiste? Nuestra alma necesita ser rescatada del despiadado esfuerzo humano. Aunque sea difícil, podemos abandonar el control y dejar que Dios sea Dios. Así como una madre consuela a su hijito que llora, así nuestro Padre nos sostiene cuando nuestra alma ha sido azotada y nos sentimos vacías. Él nos abre sus brazos. En silencio y en soledad descansamos en Él. No se necesitan las palabras. Solo escuchar.

A medida que descansamos y escuchamos, Él se da a conocer. Nos recuerda que somos sus hijas amadas que hemos sido receptoras de su misericordia y de su gracia. Él nos dice que no estamos solas. Que nunca nos dejará ni nos abandonará. No tenemos que imaginar cuales serán nuestros siguientes pasos porque Él va delante de nosotros y nos enseñará el camino por el que debemos andar. Él allanará los lugares ásperos y llenará de luz los lugares oscuros. Estas son las cosas que Él va a hacer por nosotras.

Los tiempos que estamos viviendo prueban nuestra alma como líderes. Pero ahora no es el tiempo para los “discípulos de verano” ni para los “líderes cuando el sol brilla”. Es el tiempo para que los líderes actúen con confianza. Eso es posible, cuando cuidamos nuestra alma y llegamos a ser las líderes que Dios quiere que seamos.

Carolyn Porterfield, profesora de CLLI y miembro de su Junta Directiva, ha servido en posiciones de liderazgo por más de 40 años. Ella escribe de su propia experiencia como alguien que todavía está aprendiendo a cuidar bien de su alma.

2020: ¿Un Año Perdido… o Un Año ganado?

Por Elizabeth Tamez

Traducido por Alicia Zorzoli

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Recuerdo el día cuando recibí le primera tarjeta de Navidad de 2020. No vas a creer quién me la envió: Ryan Reynolds. ¡Sí el actor de Hollywood! Disfruté mostrándoles la tarjeta a mis amigos. Ellos me envidiaban y se preguntaban cómo conseguí que él me enviara una tarjeta. Yo seguí ufanándome y les dije que de vez en cuando él me manda mensajes de texto y de voz. Más adelante les sigo contando.

El mensaje de la tarjeta de Navidad llamó inmediatamente mi atención. En el mismo tono del sentido de humor de Reynolds, decía: “Cheery and Bright” have taken the year off. Introducing the 2020 appropriate “Reflective and Moody” Holiday Card! So… here’s to 2021!” (“Alegre y Brillante” se fueron de vacaciones este año. Te presento una tarjeta de Navidad más adecuada: “Taciturno y Malhumorado”. Así que… ¡Feliz 2021!”). Eso hizo que me preguntara: ¿Cómo fue para mí 2020? ¿Taciturno?  ¿Malhumorado? ¿Será que Alegre y Brillante se fueron de vacaciones? ¿Fue el 2020 un año perdido, o quizás un año ganado?

Tarjeta Navideña de Reynolds.

La tarjeta de Reynolds me llevó a reflexionar sobre estas preguntas importantes. Te invito a que hagas lo mismo.

La Biblia señala en Lucas 6:45: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. ¿De qué abunda mi corazón?

Aunque es natural que evitemos dificultades, incertidumbre y cambios drásticos, las experiencias sobrenaturales como una pandemia sacan a relucir nuestras necesidades primordiales… nuestras fallas… y nuestras virtudes. Los desafíos tienen el poder de exhibir lo que está dentro nuestro y el tipo de “filtros” que usamos para interpretar y enfrentar las dificultades de la vida. O sucumbimos frente a la lucha o utilizamos la situación para nuestro provecho. De modo que ¡2020 fue un año completamente revelador! ¿Qué mostró acerca de ti?

Como para muchos de nosotros, para mí 2020 fue una caída en picada. En New Generation (NG3) empezamos el año con una proyección de plan empresarial que señalaba a 2020 como uno de nuestros años financieros más sólidos. Uno por uno, los contratos y las posibles donaciones empezaron a desaparecer a medida que se cancelaban la mayoría de los programas y los desembolsos de donaciones. Encima de esto yo tuve que dejar mi departamento y no he podido encontrar un trabajo de tiempo completo. Junto con todo esto mi hermano menor estuvo desaparecido; encontraron su cuerpo días después. No tuvimos la oportunidad de despedirnos. Seguramente tú también tienes historias increíbles de 2020.

Al pensar en todo esto sé que tengo el poder de elegir. ¿Será que las dificultades de 2020 me dejarán malhumorada? ¿Será que los problemas permitirán que “Alegre” y “Brillante” se vayan de vacaciones? ¿O voy a recibir los desafíos como oportunidades para estar taciturna? Mira, si tomas una pausa, miras hacia atrás y sueltas las cosas que no puedes controlar, la vida puede mostrar que quizás en medio de las adversidades todavía puedes ser capaz de hacer algunas cosas, aprender, crecer, ¡y puede que hasta hacer cosas importantes y asombrosas!

Al continuar reflexionando me di cuenta que a medida que la lista de “lecciones y cosas positivas” se hacía más larga quedaba menos espacio para estar malhumorada. Comencé a darme cuenta que Alegre y Brillante no se habían ido de vacaciones y que en realidad ¡2020 fue un año ganado!

Aprendí cosas nuevas, obtuve logros importantes y mis necesidades físicas estuvieron satisfechas cuando otras personas no fueron tan afortunadas. También trabajé en algunos proyectos muy interesantes que no hubiera tenido la oportunidad de hacerlos, si no hubieran aparecido estos tiempos difíciles y si yo no hubiera tocado en algunas puertas nuevas. 

En el medio del trauma familiar también experimenté la fidelidad, la presencia, la provisión y el amor incondicional de Dios; una experiencia con Dios tan palpable que probablemente no hubiera tenido si yo no me hubiera encontrado tan angustiada. Para algunas personas, estos logros pueden parecer insignificantes y merecerían catalogar a 2020 como “un año perdido”. Sin embargo, en el panorama total de las cosas, ¡este es el tipo de material con el cual está formado el crecimiento personal y el liderazgo!

Mucho de lo que experimentamos es un resultado directo de lo que cultivamos en nuestra vida en tiempos de tranquilidad y comodidad. Gálatas 6:7b enseña: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. El año pasado aprendí algunas cosas claves, y muchas de ellas tuvieron que ver con aspectos espirituales, de liderazgo y de resiliencia, y con conductas cultivadas durante mis tiempos de “Alegre” y “Brillante”.

Al evaluar el año 2020 me di cuenta que ejercitar estas prácticas a lo largo del año hizo una diferencia en cómo interpretaba las circunstancias:

  • Detenerme y romper los ciclos de pensamiento negativo.
  • Resistir la tentación de hacer una catástrofe de todo lo que pasa.
  • Buscar los aspectos positivos y las lecciones aprendidas cuando enfrentaba los obstáculos.
  • Considerar los obstáculos como oportunidades para mirar a una situación desde perspectivas múltiples y construir algo nuevo.
  • Fortalecer la habilidad para aceptar los cambios y ser flexible.
  • Dedicar espacio a ser curiosa y formular preguntas.
  • Practicar intencionalmente la contemplación para ver qué revelan las circunstancias.

Somos tentados a enfrentar la adversidad diciéndonos “mensajes para sentirnos bien” para levantarnos el ánimo. Pero no te quedes ahí. ¿Qué aprendiste? ¿Cómo vas a crecer? Si lo permitimos, en las palabras de Henry Adams: “Toda experiencia es un arco sobre el cual edificar”. Sin embargo, para hacer que esto suceda uno debe ocuparse en reflexionar; y eso lleva a la acción que florece en ajustes en la vida. 

No desperdicies las experiencias y las lecciones de 2020. Úsalas como combustible para alcanzar nuevos niveles en tu liderazgo y en tu andar espiritual. Como líderes, nuestra responsabilidad incluye brindar dirección a las demás personas, ser un ejemplo y tomar decisiones fundamentales. El proceso que seguimos para responder a estas preguntas y las respuestas que obtenemos mostrarán algunas lecciones importantes que podemos compartir con otras personas.

El año 2021 será tan desafiante e impredecible como su predecesor. La población de Texas y otras áreas vecinas ya lo experimentaron la semana pasada con las tormentas de nieve y hielo. De modo que me estoy preparando para lo que está por delante y he decidido desde ahora navegar las circunstancias para que sea un año ganado. A medida que transcurre este nuevo año recordemos lo que dice el Salmo 89:2 en cuanto a la fuente de nuestra fortaleza y nuestra esperanza: “Proclamaré que tu amor es eterno; que tu fidelidad es invariable, invariable como el mismo cielo” (DHH).

Lo prometido es deuda. ¿Por qué Ryan Reynolds tiene mi dirección y mi número de teléfono? Bueno, verás; él es el dueño de la compañía de servicio telefónico que yo uso. A él le gusta divertirse y mostrar aprecio a sus clientes; de modo que, de vez en cuando, hace ese tipo de cosas. 

La Rev. Elizabeth Tamez Méndez, PHD, es la fundadora y Directora Ejecutiva de New Generation 3. También sirve como profesora y miembro de la Junta Directiva de CLLI, y es una investigadora en el proyecto Character & Virtue Development in Youth Ministry (CVDYM) del Fuller Youth Institute / Templeton Foundation. Su PHD es en Liderazgo, con concentración en Desarrollo Juvenil. Su labor incluye escribir, enseñar, dar conferencias y hacer defensoría.


Somos Socias Esenciales

Por Verónica Martínez-Gallegos

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Es difícil de creer, que aproximadamente hace ocho meses el COVID-19 fue declarado una pandemia global. Repentinamente nuestra vida diaria se vio afectada.  Ahora todo parece indicar que ya estamos cerca de tener una vacuna que nos ayudará a regresar paulatinamente a una vida normal, o una nueva normalidad. Indiscutiblemente, ha sido un año de muchos cambios y retos. La mayoría hemos tenido que salir de nuestra zona de seguridad. Diariamente, las noticias nos cuentan casos de personas que muestran su solidaridad al ayudar a otras personas que están sufriendo por la pandemia. 

Esta no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una pandemia. En 1918 la humanidad experimentó una pandemia global provocada por la influenza española que le quitó la vida a millones de personas.   

Como comunidades de fe ¿Qué hemos aprendido de estas crisis mundiales? 

Como líderes latinas cristianas somos socias esenciales en proveer un ministerio de apoyo emocional y espiritual a la comunidad que nos rodea, y a la familia de la fe. El Apóstol Pablo habla de esto cuando dice: “Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios.” (1 Corintios. 3:9 NBLA). 

El ministerio solidario debe comenzar con conciencia y compasión para ministrar a otras personas en sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. 

Socias esenciales ministrando en necesidades físicas

Como líderes cristianas y comunitarias somos llamadas a educarnos y tomar conciencia del problema que enfrentamos. Sin lugar a duda, ahora sabemos más sobre cómo protegernos del Corona virus. Hemos aprendido a usar mascarilla y a guardar la distancia social. También, hemos aprendido a usar la tecnología de una forma creativa. 

Por otra parte, el temor y el estrés se hacen sentir. Las secuelas de esta crisis siguen impactando nuestras vidas de diferentes maneras. Aun así, la compasión por el sufrimiento del prójimo es de vital importancia. Hoy más que nunca, Dios nos llama a salir de nuestro estatus quo para tener empatía con las personas que están viviendo en dolor y sufrimiento. La narrativa bíblica del buen samaritano nos da un gran ejemplo de ello (Lucas 10:25-37). 

En nuestra iglesia local, ofrecimos cena por autoservicio durante los meses de junio a agosto. Fue una manera de suplir una necesidad física de la comunidad. De alguna manera nos unimos donde Dios ya estaba trabajando y ministramos a la vida de setenta y dos familias que son parte de la comunidad que nos rodea. 

Estamos cerca de finalizar este año que nos ha azotado con terribles crisis físicas y económicas, ¿cómo puedes unirte a Dios y ser solidaria con otras personas en sus necesidades físicas? 

Socias esenciales ministrando en necesidades emocionales y espirituales

El ministerio solidario con conciencia y compasión también ministra a otras personas en las necesidades emocionales y espirituales. En mi ministerio a través de la capellanía, el cuidado pastoral clínico toma varias dimensiones espirituales. La espiritualidad y la religión son factores importantes, puesto que la gente, cuando está en crisis, busca significado existencial dentro del caos. Algunas personas buscan apoyo espiritual y otras al menos están abiertas a la posibilidad de que el cuidado espiritual pueda aliviar algo de su estrés emocional. 

En mi rol como capellán sirviendo a una comunidad en el hospital, y al servir junto a mi esposo en un rol pastoral, somos socios esenciales para brindar atención a quienes padecen enfermedades, experimentan crisis de vida, y/o sufren grandes pérdidas.

Socias esenciales llamadas a ministrar

Como líderes latinas cristianas somos socias esenciales llamadas a ministrar. El Apóstol Pablo dijo: “Y esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo: no que seamos suficientes en nosotros (as) mismos (as) para pensar que cosa alguna procede de nosotros (as), sino que nuestra suficiencia es de Dios, el cual también nos hizo suficientes como ministros (as) de un nuevo pacto…” (2 Corintios 3:4-6a). 

Por lo tanto, ya que estamos por finalizar el año 2020, y aun seguimos en pandemia, todavía hay mucho por hacer, mucho por aprender, pero, también motivos por los cuales ser agradecidos. 

Si miras a tu alrededor, puedes percibir la vulnerabilidad de la gente. Con el mismo consuelo que has recibido de Dios (2 Corintios 1:4) ministra a otras personas en sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. 

Si tú eres quien necesita ese apoyo, busca tu refugio en Dios, en tu iglesia y en otras líderes de apoyo espiritual. Hoy más que nunca necesitamos recordar que la iglesia, que somos nosotras, es esencial para el cambio en esta crisis mundial. 

¡Ánimo! Dios está de nuestro lado. 

La Reverenda Verónica Martínez-Gallegos, M.Div., BCC and ACPE es candidata a educadora certificada del Departamento de Cuidado Pastoral y Educación, Charlotte, Carolina del Norte. Sirve también junto a su esposo quien es pastor titular de la Iglesia Bautista La Voz de La Esperanza en la misma ciudad. Además, colabora como coordinadora del CLLI en Carolina del Norte y forma parte de la facultad del CLLI. 

Las Marías De Ayer Y Hoy: Liderazgo En Acción

Por Raquel Contreras 

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En la cultura latina de hoy, como en los tiempos bíblicos, el nombre de María es muy común. 

Ciertamente lo identificamos de inmediato con María, la madre de Jesús, pero también con muchas mujeres del presente. Muchos de los nombres compuestos de mujeres llevan el nombre de María: María Eliana, María del Carmen, María Eugenia o María Soledad. 

María es cada año el nombre más usado por todos los padres al registrar a sus hijas en la cultura latina. Incluso en el cielo de Sud- América se identifica un conjunto de tres estrellas en línea como Las Tres Marías

Y podríamos seguir hablando de las Marías en nuestra cultura que se identifica hasta con nuestra cocina, decimos, “esto se cocina a baño maría” y por supuesto, todas hemos disfrutado de las ricas galletas “Marías”. 

En fin, María es una palabra que no solo se refiere al nombre de muchas mujeres, sino que forma parte de nuestra cultura, por eso hablar del liderazgo de una María de la Biblia me parece muy interesante y fácil de relacionar con nuestra vida práctica.

El libro de los Hechos nos cuenta los comienzos de la Iglesia y cada uno de los registros de él nos muestra la manera como el grupo de nuevos creyentes iba dándole forma a sus prácticas de vida y disciplinas espirituales. Nos habla de como predicaban por las calles, como disfrutaban del compañerismo por las casas, como estudiaban las palabras de Jesús, como reaccionaban frente a las dificultades, como viajaban para compartir de las palabras de Jesús con todo el mundo conocido a fin de que todas las personas pudieran reconocer también a Cristo como el Mesías prometido. En la práctica de nuestra propia vida en este siglo 21, tenemos mucho que aprender de ellos.

Pero para mí, siempre ha sobresalido una María del libro de los Hechos, de la que solo tenemos 24 palabras, pero que la hacen resaltar de gran manera. En Hechos 12:12 dice: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando”.

Solo 24 palabras (versión RVA 60) para referirse al tremendo liderazgo que esta mujer tenía en la iglesia primitiva.

Pedro, el líder espiritual, había sido tomado preso pues el grupo de nuevos creyentes estaba creciendo mucho y estaba siendo una amenaza para el gobierno y las costumbres establecidas. Había sido puesto en un calabozo, amarrado a soldados que no le permitían moverse, y encerrado en el fondo de la cárcel. Mientras esto pasaba, dice Hechos 12:5 “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él”.

La iglesia sabía que, frente a esta tremenda dificultad de no tener a su líder con ellos, y más aún, la incertidumbre de lo que podía pasar con él, ellos debían orar… y eso hacían. 

De una manera milagrosa Pedro es liberado de la cárcel y cuando se encuentra en la calle, libre de sus cadenas, la Biblia dice que volvió en sí y reconoció que había sido liberado. En ese momento, lo único que piensa que puede hacer es … ir a la casa de María, pues ahí estaba la iglesia reunida orando. Esto me sobrecoge siempre. Pedro no había tenido ningún contacto con los hermanos, pero sabía dónde debían estar. 

Por su parte, María es una mujer que ha abierto su casa para que la iglesia se reúna a orar, frente a la tremenda necesidad que tenían. Pero, no solo eso; basados en esta historia, podemos asumir que Pedro, el líder natural, sabía que ella lo había reemplazado en esos momentos y había tomado el liderazgo que se necesitaba para que el grupo de nuevos cristianos hiciera lo que tenía que hacer… orar. 

Esta María es un tremendo ejemplo para nosotros. Nos enseña a asumir las posiciones de liderazgo que necesitamos tomar aun cuando las situaciones sean difíciles o inciertas. Nos enseña a guiar a otras personas a hacer lo que se debe hacer ofreciendo lo que tenemos a nuestra mano para apoyar y guiar. Y, sobre todo, nos enseña a siempre ser mujeres a las cuales otras personas puedan recurrir cuando tienen necesidad de acercarse al Señor.

Las líderes latinas y latinas de corazón debemos siempre estar listas a ejercer nuestro liderazgo con lo que tenemos en nuestras manos para, especialmente estar listas a acompañar a otras personas en su búsqueda de Dios y necesidad de oración, particularmente en estos tiempos tan convulsionados que nos toca vivir.

¡Dios nos permita a nosotras, las líderes de hoy, ser las “Marías” que debemos ser en la situación que nuestro Señor nos ponga!


Raquel Contreras, J.D., es la directora general de Editorial Mundo Hispano en El Paso, TX. Ella es miembro de la Junta Directiva de CLLI.

¿CUÁL ES LA MARCA DE TU LIDERAZGO?

Por Becky Klein

Traducido por Alicia Zorzoli

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Muchas veces se usa la palabra “liderazgo” con referencia a personas y circunstancias muy diferentes. Hablamos de liderazgo cuando leemos acerca de las acciones valerosas de nuestros militares en el Medio Oriente. Hablamos de liderazgo cuando miramos a nuestros astronautas visionarios de la NASA, esforzándose por traspasar nuevas fronteras. Pensamos en el liderazgo cuando aprendemos acerca de personas que dirigen empresas transformando el modelo o la estrategia empresaria de una compañía. Actuamos con liderazgo cuando mostramos ejemplos de principios durante un período de tiempo que ayudan a persuadir a nuestros hijos para que cambien sus hábitos. Leemos acerca de liderazgo (bueno o malo) cuando aprendemos en nuestros libros de historia acerca de líderes de gobierno centrados en sí mismos 

¿Pero qué significa realmente “liderazgo”? Cada persona tiene un estilo diferente de liderazgo. Y los líderes con más éxito son quienes practican el liderazgo en conjunción con su verdadera naturaleza y personalidad. Entonces, la pregunta llega a ser: “¿Cuál es tu personalidad de liderazgo?”. Y estoy segura de que ahora te estarás preguntando: “¿Qué hago para descubrirla?”.

Para empezar, primero tenemos que reconocer que cada persona tiene múltiples roles y responsabilidades, sea en el hogar, la escuela, el trabajo o el juego. Interactuamos de manera diferente con las personas a lo largo de estos varios contextos basados en los numerosos intereses, necesidades y expectativas de la gente relacionada con cada escenario. Por lo tanto, lo que tú eres en un escenario puede verse y sentirse muy diferente de quién eres tú y cómo actúas en otro escenario. Sin embargo, tú llevas muy en tu interior valores y hábitos culturales a pesar del escenario. El identificar esos valores y esas normas culturales te ayudará a entender tu manera singular de ser líder.

Una forma de ayudarte a hacer esto es desarrollar una historia de ti misma. Las historias tienen múltiples beneficios y usos. Por ejemplo, las historias ayudan a definirnos. También mueven a otras personas a la acción. Nos ayudan a crear confianza. Nos ayudan a creer en nosotros mismos. Y nos brindan a nosotros, y a otras personas, un ancla en tiempos de inseguridad.

La Biblia ofrece una oportunidad clara de aprender acerca de diferentes estilos de liderazgo. Mediante el uso de historias, la Biblia nos ayuda a identificar las mejores prácticas para pensar, hablar y actuar a lo largo de diferentes circunstancias. Ella ejemplifica cómo las historias muestran a personas con muy diferentes marcas de liderazgo.

Consideremos algunos ejemplos acerca de diferentes estilos de liderazgo tomados de la historia de varios personajes en la Biblia.

Moisés fue un líder transformacional. Él ayudó a que el pueblo de Israel hiciera la transición de hábitos politeístas a una vida monoteísta bajo Dios. Moisés también transformó la estructura de gobierno de la comunidad israelita. En vez de tener un personaje central que tomaba las decisiones, él se aseguró de que se delegara autoridad a personas capaces y las invistió con la habilidad de participar en un proceso de decisiones descentralizado.

David fue un líder carismático. Era fuerte, bien parecido y valiente en la batalla. Fue capaz de atraer la obediencia de la gente a través de sus acciones heroicas. Y cuando pecó se arrepintió sinceramente y lo confesó a Dios. Fue un líder que inyectó a la gente con el valor de aceptar la responsabilidad y alejarse de cometer errores. 

Daniel fue un líder leal y con principios. Aunque estuvo al servicio de reyes babilonios (Nabucodonosor y Ciro) en sus hábitos diarios se mantuvo fiel a las leyes de Dios. Rechazó adorar a ídolos y comer comida “inmunda” a todo costo. Su firmeza finalmente ocasionó que Ciro se diera cuenta de que su dios era pequeño y que el Dios de Daniel, el Dios Verdadero, era lo mejor para él y para su pueblo.

Jesús fue un líder siervo. Jesús da mucho valor a las relaciones y la comunidad. Él anima a la gente a que sean pensadores-de-mente-abierta en lugar de pensadores-de-mente-cerrada. Él pone énfasis en desarrollar personas en vez de desarrollar procesos. Y él adapta su estilo para que concuerde con el nivel de madurez de la gente de modo que le puedan entender mejor.

Y, por supuesto, hay numerosas personas en la Biblia que tienen el estilo de un líder egotista. Sí, ellos también fueron líderes. Mira a Saúl, Nabucodonosor y el faraón del éxodo, para mencionar unos pocos. Cada uno de ellos quiso obligar a las demás personas a que llenaran sus necesidades propias. Quisieron humillarlas para hacer que ellos se vieran fuertes, valientes y dignos de honor. Fueron celosos e inspiraron temor.

Te animo a que leas las historias de cada uno de estos personajes bíblicos. Y después de hacerlo trata de formular una historia acerca de quién eres tú. Tu historia debe relatar cómo llegaste a ser quién eres; los puntos claves de cambio y los resultados de tu trayectoria. Recuerda que para formular una historia efectiva debes tener los siguientes elementos: 1. Protagonista (personaje en la escena por quien se interesa quien escucha); 2. Un desafío inesperado que te confrontó; 3. Una decisión que tuviste que tomar en respuesta al desafío; y 4. El resultado. Siéntete libre para desarrollar diferentes historias basadas en los estilos diversos de liderazgo que crees que has mostrado en diferentes tiempos y contextos.

Ahora, la parte más importante es IR y DECIR. Tu historia debe decirle a quien escucha algo acerca del estilo de liderazgo con el que tú te sientes más cómoda. Prueba encontrando oportunidades de compartir tus historias con diferentes personas y mira cuáles te parecen las más naturales. Mediante la experimentación no solo podrás descubrir las muchas marcas de liderazgo de las que eres capaz sino también la marca de liderazgo principal que encierra tus valores y hábitos culturales fundamentales.

A medida que llegas a conocerte mejor mediante descubrir y articular tu marca de liderazgo vas a llegar a ser una líder mejor equipada que está lista para servir a Dios y a tu prójimo.  

Becky Klein, MANSS, Abogada, directora de Klein Energy, LLC., una empresa de consultoría de energia con sede en Austin, Texas. Es miembro de la facultad de CLLI y anteriormente formo parte de junta directiva de CLLI. Juris Doctor de la Facultad de Derecho de St. Mary, San Antonio, TX. Maestría en Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, Licenciatura en Biología Humana de la Universidad de Stanford, Stanford, CA.

ACEPTAR EL LIDERAZGO

Por Oluwatofunmi Odulate

Traducido por Alicia Zorzoli

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“No soy una líder”.

Si me dieran un centavo por cada vez que dije esto sería muy rica. Esto se debe a que yo tenía esa idea distorsionada de lo que es el liderazgo. Algunos de los mitos al respecto que yo había aceptado eran: “Una líder debe estar siempre bien y en forma para ser el centro de atención. Una líder debe ser perfecta y sin ningún defecto. Una líder no tiene vida propia. Una líder soluciona conflictos y escucha los problemas de otras personas. Una líder es la mejor del grupo. Una líder es la persona más importante en un grupo. Una líder nunca se equivoca y siempre tiene razón”. Y la lista continúa. Esos mitos obnubilaban mi mente y fueron la razón para que yo rechazara cualquier oportunidad de liderar porque, después de todo, yo no era líder.

“No soy una líder”.

La primera vez que dije estas palabras fue cuando tenía 13 años y me pidieron que dirigiera el grupo infantil en una nueva iglesia. Sin embargo, aunque eso se veía como una responsabilidad sencilla para una persona de esa edad, para mí era abrumadora y me produjo pensamientos internos respecto a cuán poco preparada estaba y cuán inadecuada me sentía para esa tarea. ¿Cómo podía alguien considerar mi edad y pensar que esta niña de 13 años era lo suficientemente madura como para liderar? ¿No es que el liderazgo es para las personas adultas? Pero acepté la tarea y fue un éxito. Esto abrió más oportunidades para liderar en diferentes capacidades y bajo diferentes circunstancias. Al pasar el tiempo, esta nueva senda que encontré para mi vida originó otra pregunta en mi mente.

“¿Soy una líder?”. 

Recuerdo que cuando escuché de CLLI por primera vez tuve una conversación mental conmigo misma y con mi papá y mamá acerca de si debía o no inscribirme. Pensé decirles: “No soy una líder. No tengo planes de ser una líder. Es demasiada responsabilidad. Ni siquiera soy latina”, para convencerles a ellos y a mí misma de que eso no era para mí.  Pero, después de conversar con el personal y las profesoras del Instituto, y con el aliento de algunas ex-alumnas, me inscribí. Aparentemente, cada una de esas personas vieron en mí a la líder que yo todavía no veía. Ellas, a diferencia de mí, conocían la verdadera definición de una líder: alguien que no se enfoca en la posición, sino que trae los atributos correctos a esa posición.

Aprendí que el liderazgo no siempre viene con un título. Viene cuando una persona asume el rol, las responsabilidades y la habilidad de influir a otras hacia una meta común. Después de mi primer año de asistir a CLLI, de leer libros sobre el liderazgo y de escuchar la trayectoria de liderazgo de las profesoras, pude verme a mí misma en sus historias de cómo llegaron a ser líderes. Yo también había dudado de mí misma muchas veces. Yo también experimenté que otras personas dudaran de mí. Yo también tenía temor de fracasar si lo intentaba. Yo también tenía temor de las críticas si no hacía un trabajo perfecto. Esas mujeres a las que veía como habiendo tenido éxito en varias disciplinas de la vida, habían tenido temores como los que yo estaba teniendo en ese momento. Nuevamente apareció la pregunta en mi mente.

“¿Soy una líder?”. 

Ser una líder es ser aprendiz y seguidora. Jesucristo, a quien considero el maestro más grande de todos los tiempos, nos aconseja en Juan 13:13-17 que seamos como él. Debemos seguir su ejemplo y aprender de él de la misma manera que él aprendió del Padre. Las líderes deben aprender continuamente. En la carta a los Hebreos 13:7 (NVI) leemos: “Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe”. Este versículo dice que para ser líder tenemos que aprender de un líder. Necesitamos permitir que nos enseñen. Comencé a mirar fuera de mí misma y ver que, para que yo pudiera ser la líder que Dios me llamó a ser, necesitaba primero aceptar que soy una líder y luego someterme a la enseñanza de otras personas líderes que Dios colocó estratégicamente en mi vida. Además, una líder es una sierva. No estamos listas para el liderazgo si no estamos listas para humillarnos en el servicio a otras personas. Jesús dice eso en Mateo 20:26 (NVI): “Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor”.

“¿Soy una líder?”. 

Puede que muchas de nosotras nos hayamos hecho esa pregunta alguna vez. Miramos a nuestras capacidades con duda e incredulidad. Al hacerlo, no estamos reconociendo a Aquel que nos dio esa habilidad. Tampoco estamos validando la sabiduría de quienes nos rodean, que nos ven capaces de serlo y que nos llaman líderes. 

Ahora sé que con el paso de los años he evolucionado desde aquella niña tímida de 13 años hasta ser una joven que ha entregado su vida al servicio de otras personas, y que está muy feliz de hacerlo. He crecido hasta ser una mujer que cree que es capaz de efectuar cambios positivos en situaciones dadas y que es una catalizadora de crecimiento en quienes confían en ella para guiar e influenciar. Ciertamente todavía no he llegado a ser todo eso, como muchas de las que me precedieron cuyos pasos necesito imitar para ser una mejor líder. Dejé de lado la timidez y el dudar de mí misma y he asumido el ser cabeza en las tareas que se me ponen por delante, tratando en todo lo posible de ser digna y de ser un modelo para quienes vienen tras de mí. Con todo esto puedo decir firmemente y con toda confianza: “Soy una líder”.

Quiero desafiarnos a mirar hacia adentro y escuchar lo que otras personas han dicho acerca de nosotras, a reconocer esos atributos de liderazgo que poseemos, a aceptarlos y a comenzar a utilizarlos porque, después de todo, somos realmente líderes.

Oluwatofunmi Odulate es recién graduada de la Universidad Bautista de las Américas. También se graduó de CLLI en 2019. “To”, como la llaman cariñosamente, trabaja actualmente con refugiados en BCFS y sirve en el ministerio de música, mujeres, niños y jóvenes adultos en su iglesia local, Mercy Church de San Antonio. To es apasionada por las personas y su salud mental.

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