¿Porque buscas aquí?

Por: Margarita García

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En el pequeño pueblo donde crecí, había un hombre con problemas mentales que era muy querido por la comunidad. Caminaba por las calles del barrio vendiendo bocadillos. Gritaba en voz alta: “¡Se venden bocadillos, papas fritas, dulces, palomitas de maíz, se venden bocadillos!” Entonces, durante nuestra niñez, cada vez que lo oíamos gritar afuera, pedíamos dinero a nuestro papá y mamá y salíamos corriendo a comprarle un bocadillo. 

Cuentan la historia, de que un día, perdió algo de dinero. Se estaba haciendo tarde y estaba oscuro, y le costaba ver. Así que se fue a una zona del barrio donde había más luz para buscar su dinero. Puedes imaginar a dónde voy con esta historia. Alguien que lo conocía le preguntó qué estaba haciendo. Él respondió que estaba buscando su dinero. La persona luego preguntó: “¿dónde lo perdiste?” Él respondió: “Bueno, lo perdí en la calle [señalando un lugar diferente] pero está demasiado oscuro para ver allí, así que vine a buscarlo aquí donde está iluminado”. ¡Por supuesto que nunca lo encontró! Aunque estaba iluminado, estaba buscando en el lugar equivocado.

En Lucas 24:1-9, las mujeres juntaron las especias que prepararon y fueron a la tumba donde él Señor había sido llevado. Jesús había sido crucificado. Querían ungirlo y honrarlo con sus perfumes preciosos, como era la costumbre. Pero la Biblia dice que cuando llegaron a la tumba, ésta estaba vacía. Lo buscaron, pero no encontraron el cuerpo. La Biblia dice que no sabían qué hacer, estaban confundidas y no podían entender lo que había sucedido. Habían caminado con él y se habían sentado en la misma mesa; escucharon sus enseñanzas y fueron testigas de muchos milagros. Y ahora extrañaban a su Señor.

Luego la historia continúa, y dice que dos hombres aparecen y les hacen una pregunta: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” En otras palabras, “¿Por qué están buscando aquí?” Si los hombres fueran de Texas, habría sonado algo así: “Hermanitas, Dios les bendiga pero están buscando en el lugar equivocado.”

Las mujeres ya estaban pasando un mal momento, se sentían muy confundidas cuando no encontraron el cuerpo de Jesús. Estaban de duelo por su pérdida, y ahora escuchan una voz y están aterrorizadas. Puedo imaginar sus emociones brincando por todos lados. Me pregunto qué pensamientos pasaron por sus cabezas, justo en este momento cuando inclinan sus rostros hacia 

el suelo. Si fuera yo, probablemente estaría pensando, “hasta aquí llegué. No vivo para contarlo. Se acabó. Debí haberme quedado en casa”. 

A veces como líderes, cuando pasamos por momentos difíciles, las circunstancias pueden empañar nuestra visión espiritual. Perdemos la esperanza. Afecta la capacidad de pensar con claridad, altera nuestra memoria y nos hace perder el enfoque, tanto que buscamos lo que necesitamos en los lugares equivocados.

Pero en el versículo 6, los hombres continúan diciendo: “Recuerden lo que les dijo.” En ese preciso momento, las mujeres necesitaban recordar las palabras que Jesús les dijo cuando estaba con ellas. Necesitaban recordar lo que Él dijo durante los buenos tiempos para poder soportar los tiempos difíciles. ¿Qué palabras de esperanza te ha dicho Dios? ¿Qué te está diciendo? Es en esas palabras donde puedes encontrar respuestas como líder. Toda la fuerza, la guía y la sabiduría que necesitamos para seguir adelante y hacer la voluntad de Dios, se encuentran en las palabras de Dios y las promesas que nos da.

Jesús había sido crucificado y puesto en una tumba, pero no había terminado como muchos podrían haber pensado. El versículo 8, dice que las mujeres recordaron lo que él había dicho, que resucitaría, y salieron corriendo de la tumba vacía. 

¡Líder cristiano corre! No mores en una tumba vacía. No hay vida en una tumba. Si Jesús no está allí, tampoco hay nada para ti en ese lugar. Como líder cristiano, el enemigo intentará llevarte de vuelta a una tumba vacía, lo que sea que eso signifique para ti; él encontrará maneras de hacerte morar en lugares como tu pasado y usarlo como una herramienta para hacerte olvidar las palabras de Jesús cuando te llamó al liderazgo. ¡Pero debes salir corriendo! Debes recordar lo que te dijo e ir a contárselo a las demás personas. 

Jesús te ha hablado y quiere hablar a través de ti. Él te llamó al liderazgo con la intención de anunciar el evangelio; para ir a decirles a las demás personas que Él vive. Debes hablar de esperanza cuando parece que no hay esperanza. La Biblia dice que sus misericordias son nuevas cada mañana y continuamente nos da una nueva visión para salir y hacer su voluntad tal como lo planeó desde el principio. No busques en los lugares equivocados, tienes su palabra, sus promesas y afirmación, tienes lo que necesitas.

Como líder cristiana, disfruto absolutamente el ministerio. Me da vida. Para algunas personas puede ser abrumador, para mí es sanador. Mi parte favorita de servir es encontrarme haciendo lo que Dios me llamó a hacer. Sí, al final de la mayoría de los días me acuesto muy cansada, pero me levanto a la mañana siguiente y lo hago todo de nuevo porque ahí es donde encuentro a Jesús. Sin embargo, hay momentos en los que tengo que parar y hacerme un auto-chequeo. Tengo que volver a centrarme en Él y en su propósito para mi llamado. ¡Tengo que salir de la tumba vacía de ajetreo, distracción, dolor y miedo, tal como lo hicieron las mujeres, para poder seguir anunciando que Jesús está vivo y que fue a preparar un lugar para que estemos con él por la eternidad!

Así que ¡adelante, sal corriendo y dile a las demás personas a través del servicio y amor que Él vive y que regresará de nuevo!

Margarita García, M.Ed. Coordinadora bilingüe de Kaufman ISD. Ex maestra de primaria, trabaja con maestros y estudiantes bilingües en todo el distrito apoyando la instrucción efectiva de alfabetización en un entorno bilingüe y promoviendo la participación de los padres en la educación a través de programas familiares. Coordinadora del Instituto Cristiano de Liderazgo de Latinas (CLLI) Este de Texas. Maestría en Educación, Universidad Bautista de Dallas, Dallas, TX. Licenciatura en Estudios Bíblicos y Teológicos, Universidad Bautista de las Américas, San Antonio, TX. Casado con cuatro hijos. Margarita actualmente reside en Kaufman, TX y sirve junto con su esposo pastoreando CLife Church Kaufman en Español.

¡Juntas somos más fuertes!

Por Marcela Ordaz

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Ha sido un largo camino para llegar a donde estás. No minimices tu trayecto y tu historia. Estamos juntas en esto. La unión y organización de mujeres, así como levantar la voz siempre harán la diferencia.

El 8 de marzo de 1857, las mujeres que trabajaban en la industria textil en Nueva York organizaron una huelga para pedir salarios más justos y condiciones de trabajo más humanas. Sin embargo, al momento de alzar la voz fueron detenidas por la policía.  

Dos años más tarde, ellas organizaron su primer sindicato para pelear por sus derechos; 51 años después, el 8 de marzo de 1908, 15,000 mujeres tomaron las calles de Nueva York para exigir mejores sueldos, menos horas de trabajo y derecho al voto. Todo esto sentó las bases del movimiento que hoy conmemoramos.

Con el paso del tiempo y en diferentes países y épocas el significado del 8 de marzo se fortaleció. En ese día se lograron importantes avances como el derecho al voto femenino, escolarización universitaria para mujeres, formación profesional, no discriminación laboral, así como igualdad de género.

Hoy, el Día Internacional de la Mujer se conmemora alrededor del mundo para hacer consciencia sobre la importancia de empoderar a las mujeres en todos los entornos, proteger sus derechos y garantizar que éstas puedan alcanzar todo su potencial. La conmemoración da espacio también para exponer la desigualdad y discriminación que aún viven las mujeres en todo el mundo, así como la urgencia de hacer efectivos sus derechos

A lo largo de la historia, las mujeres han sido difamadas, abusadas, menospreciadas y juzgadas bajo estándares dobles. Incluso en los tiempos de Jesús se daban estas situaciones. Las leyes de esa época sostenían que tanto hombres como mujeres que fueran sorprendidos en el acto de adulterio, debían morir (Levítico 20:12). Sin embargo, Juan 8:1-11 presenta cómo solo la mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio, y no el hombre que se encontraba con ella, fue acusada y amenazada de muerte por lapidación. 

En la actualidad hay una enorme cantidad de casos donde las mujeres seguimos en vulnerabilidad, aquí cerca o en lugares lejanos como en Doha, Qatar (emirato árabe absolutista), que tan de moda está por el próximo mundial de futbol. La mexicana Paola Schietekat tuvo la desgracia de vivir un episodio donde pasó de denunciar haber sufrido una agresión física, a ser hallada “culpable” de sostener una relación extramarital, y por consecuencia ser condenada a 100 latigazos o bien a casarse con el agresor de acuerdo a la ley islámica sharía. Lamentablemente, la embajada de México en ese país no estaba capacitada para resolver una situación de este tipo. Afortunadamente pudo, por otros medios legales, regresar a México sin cumplir “su condena”, y ahora 9 meses después del suceso, finalmente está recibiendo apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores en México. 

Todo esto me lleva a reflexionar y concluir que, sin importar la época, el éxito de salir adelante se logra al levantar la voz, unir fuerzas y buscar por todos los medios salir adelante. Esto incluye el entrenarnos, capacitarnos, estudiar, unirnos a gente que sepan más que nosotras y pertenecer a círculos de personas donde nos hagamos un bien mutuo. Por eso admiro tanto la labor del CLLI de crear una comunidad de latinas donde buscamos y promovemos todo esto.

Volviendo a la historia bíblica de Juan 8:1-11, me fascina cuando el Señor Jesús interviene en el momento que iban a apedrear a la mujer que fue sorprendida en adulterio, y desafía al grupo de atacantes al decirles: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Como nadie pudo hacerlo, la historia concluye con este diálogo:

Jesús: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Ella le contestó: Ninguno, Señor.

Jesús: Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar.

Me imagino el miedo que la mujer debió haber sentido al estar tan cerca de la muerte, y cómo las palabras de Jesús se convirtieron en una bendición de vida, en una nueva oportunidad para abrazar la vida abundante que solo él ofrece.

De la misma manera, Dios nos ha dado muchas bendiciones que se manifiestan en talentos, capacidades y virtudes. ¡Qué responsabilidad tan grande es ser líder, ser ejemplo y cabeza de un ecosistema (familia, iglesia, trabajo, grupo, célula, amistades), con un testimonio y reputación que guardar! Y más siendo mujeres, pues a veces se nos juzga con mayor dureza y se nos critica ligeramente, sin contemplar la historia detrás de nuestras decisiones.

Sin embargo, a pesar de todas las cosas difíciles, retadoras y a vece injustas, que hemos vivido como mujeres a través de los siglos, siempre recuerdo a Jesús y la esperanza que él nos trae. Él nos bendice y nos ayuda a salir adelante, como a la mujer de la historia bíblica. 

Como seguidoras de Jesús es nuestro deber ayudar también a otras mujeres a encontrar la vida abundante que él ofrece. En una ocasión, la famosa Audrey Hepburn expresó: “Con el tiempo y la madurez, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti y otra para ayudar a los demás”. Quisiera parafrasear estas palabras de la siguiente manera, en nuestra relación con Dios descubrimos que tenemos dos manos: una para sostenernos de él y la otra para ayudar a las demás personas.

En este mes donde celebramos los logros y avances de la mujer en muchos ámbitos, miremos a nuestro alrededor pues todavía hay mucho por hacer. Así como Jesús se detuvo para ayudar a esta mujer que estaba casi frente a la muerte, veamos a qué mujer o mujeres podemos ayudar el día de hoy. 

Si bien esta ayuda se pude prestar individualmente, al unirnos podemos ser más efectivas pues juntas somos más fuertes. Recordemos una vez más como en los movimientos históricos del Día Internacional de la Mujer, la organización y la unidad nos han llevado a grandes cambios sociales. 

Desarrolla las ideas creativas que Dios te ha dado. Usa los dones y talentos que Él ha puesto dentro de ti. Sé la bendición para ti, tu familia y tu comunidad para la cual Él te creó. 

Así que unámonos en un vínculo de solidaridad, y tomadas de la mano de Jesús, vayamos entretejiendo un horizonte de existencia más justo y pleno que nos lleve a experimentar de una manera más contundente la vida abundante que solo él ofrece. 

¡Estamos juntas y por tanto somos más fuertes!

Marcela Ordaz, una profesional en la area de Comunicación Organizacional, ha trabajado como líder internacional dirigiendo la Expo Industrial FABTECH Mexico por los últimos 15 años. Es Graduada de CLLI y ahora forma parte de la junta directiva de CLLI y es parte del equipo de liderazgo de CLLI Monterrey. Además, Marcela ha servido como líder en diferentes ministerios por los últimos 25 años en Monterrey, Mexico.

Me desviviré por tu bien 

Por Eva Martínez 

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Por mis hermanos y amigos diré: ¡Qué la paz esté contigo! Por amor a la casa del Señor nuestro Dios, me desviviré por tu bien. Salmo 122:8-9 BLPH

Mi profesión de psicóloga la ejerzo con personas que tienen condición de discapacidad intelectual. Cuando la pandemia nos sorprendió, de pronto tuvimos que realizar todo nuestro trabajo en confinamiento, sin habernos preparado para ello. Más o menos después del primer mes de estar en el resguardo seguro del confinamiento, me buscó una madre de familia para solicitar apoyo para su hija adolescente con discapacidad intelectual, pues tenía síntomas de depresión. 

Se la pasaba dormida y se resistía a conectarse a las clases en línea. Después de algunas conversaciones por videollamadas, se animó a conectarse a la sesión de Zoom. Su mamá me compartió que, al ver cómo iban apareciendo los rostros de sus amigos y amigas, saludándose y dándose los buenos días como si estuvieran viéndose en persona, su hija —con gran sorpresa y emoción— expresó: “¡Están vivos!” 

Me sorprendió y me conmovió el efecto que tuvo para ella el relacionarse, aunque fuera a través de una pantalla, con sus maestras/os y compañeras/os. Le hizo bien. Parte de su depresión era pensar que sus amistades se habían terminado con el confinamiento. Llegó a pensar que todos habían muerto. ¡Qué maravilloso descubrimiento, gracias a la tecnología, cuando se dio cuenta que sus queridas amigas y amigos seguían vivos! 

Sentí el impulso de compartirle (no sólo a ella, sino a todas las personas con quienes me relaciono) el mensaje del salmo 122:8-9. Desde antes de la pandemia, pero ahora más que nunca, este verso me ha tocado: Por amor a mis hermanos y amigos diré: ¡Qué la paz sea contigo! Por amor a la casa del Señor, nuestro Dios, me desviviré por tu bien.

¿Qué es “desvivirse”? Según el diccionario de la Real Academia Española, es: mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por alguien. Sin embargo, la palabra “desvivirse” tiene mucha más profundidad de lo que puede explicar un diccionario. En español, literalmente significa dejar de vivir, entregar la vida por alguien, renunciar a los propios intereses e incluso a la propia vida a favor de la otra persona en una relación afectiva de amistad sincera.

Las amistades que hacen bien son aquellas que se demuestran su interés vivo, a quienes tenemos y nos tienen en su pensamiento y en sus oraciones, por quienes buscamos su bienestar y que a su vez buscan el nuestro, aun renunciando a los propios intereses y beneficios. Esta actitud recíproca de cuidado y atención es la marca sencilla y profunda de la verdadera amistad, probada en tiempos buenos y en tiempos no tan buenos.

En el mes de febrero se acostumbra celebrar el día del amor y la amistad; especialmente el día catorce, que en Estados Unidos ocupa el calendario de decoraciones y compras para declararse enamorados. En México se incluye también la celebración de todas las relaciones amistosas. Es una celebración de la amistad; no sólo de los enamorados.  

Podríamos a veces pensar que esa fecha es un mero pretexto en una cultura influenciada por el consumismo. Yo quisiera invitarte a que hagamos un alto y utilicemos este mes para reflexionar en la importancia que tienen las relaciones interpersonales significativas en nuestra vida y la manera en que influyen en nuestro bienestar. 

Piensa en alguna ocasión en la que hayas estado en situaciones en las que las personas a tu alrededor no se relacionan en forma sana. ¿Ha afectado esto en cómo te has sentido? ¿Ha influído en tu bienestar o incluso en tu salud? Ahora trae a tu memoria aquellos entornos que se han caracterizado porque las personas que están cerca de ti se relacionan entre ellas y contigo de manera positiva y sana. ¿Qué efecto ha tenido eso en ti?

La forma en que nos relacionamos con las demás personas es un asunto de suma importancia para tener vida plena. De hecho, existen escalas que miden la Calidad de Vida, y una de las dimensiones que se toman en cuenta para determinar el índice de bienestar de una persona es el renglón de sus relaciones interpersonales. Así que hay que ponerle mucha atención a la esfera de nuestras relaciones interpersonales. ¿Hay alguna llamada amistosa que debes hacer?

En tiempos de pandemia y confinamiento, puede ser que sintamos que nuestras amistades se han alejado. Tal vez incluso pensamos que las hemos perdido, tal y como mi alumna se sintió durante aquel primer mes de confinamiento. El apóstol Pablo también tuvo períodos de confinamiento cuando estuvo encarcelado. En esos momentos, por medio de la oración, sabía que sus queridos amigos y hermanos estaban presentes, y se sentía reconfortado al pensar en esas relaciones positivas y sanas: Cada vez que los recuerdo, doy gracias a mi Dios, y cuando ruego por ustedes, lo hago siempre lleno de alegría (Filipenses 1:3-4). Nosotros también tenemos el recurso de la oración, pero hoy en día también existen muchas otras formas de comunicarnos en estos tiempos difíciles. 

Mi oración es que la manera en que nos relacionemos, en cualquiera de nuestros contextos, sea una que genere comunidad en dondequiera que estemos. En la  casa, en la escuela, en el trabajo, en la iglesia, en línea o de manera presencial –formemos comunidades de paz y de bien.

En este mes del amor y la amistad, Agradezcamos profundamente a todas las personas que nos rodean, que han buscado la forma de darnos paz y han llegado a “desvivirse” por nuestro bien.  

Eva Martínez es Licenciada en psicología con maestría en salud mental de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, Coordinadora del programa de familias fortalecidas e incluyentes de Effeta ABP, institución que busca impulsar la inclusión y el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. Es parte del equipo coordinador del capítulo 2  de CLLI. Sirve junto a su esposo Joel Sierra, en el pastorado de la Comunidad Bautista Jiréh de Monterrey. Mamá de 4 hijos, Andrés, Luz Daniela, Samuel y Miguel.

¿Feliz Año Nuevo en febrero?

Por Nora O. Lozano

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¡Sí, Feliz Año Nuevo en febrero! Pero antes de invitarles a celebrar este Año Nuevo, me gustaría invitarles a otra celebración.

Celebremos juntos que con la publicación de este blog cumplimos tres años de publicaciones mensuales consecutivas. Agradezco a Dios por este logro, así como a nuestra coordinadora y publicadora del blog, Anyra Cano, a todas las escritoras por sus piezas originales y creativas, y a ustedes, nuestros lectores. Estamos preparando contenido muy bueno y significativo para este año, y les invitamos a que sigan leyendo nuestras publicaciones mensuales.

Y ahora sí, ¡vamos al Feliz Año Nuevo en febrero!

Para la mayor parte del mundo, enero es un mes de comienzos nuevos, ya que le damos la bienvenida a un nuevo año en el calendario. Para mí, es un doble comienzo nuevo ya que también celebro mi cumpleaños el 1º de enero. Sin embargo, en mi trabajo como Directora Ejecutiva del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, el mes de enero no significa nuevos comienzos, sino finales.

El trabajo de las organizaciones sin fines de lucro en los Estados Unidos tiene un ciclo particular. Enero es el mes cuando estas organizaciones cierran las transacciones del año anterior. Es el tiempo de enviar documentación importante a agencias gubernamentales, así como a las personas donantes. La fecha límite para enviar estos documentos es el 31 de enero, y mi objetivo siempre es enviarlos un poco antes. Una vez que se envían, puedo respirar con un poco más de tranquilidad. Entonces empiezo a celebrar el final del año de negocios del Instituto y el comienzo de un nuevo año, un nuevo ciclo que comienza el 1º de febrero.

¡Así que este 1º de febrero estaré celebrando el Feliz Año Nuevo del Instituto! ¡Y quiero invitarles a celebrar conmigo! 

La transición a un nuevo año ofrece la oportunidad de reflexionar con gratitud sobre el anterior, así como la oportunidad de planear con esperanza para el futuro.

Cuando pienso en gratitud en relación al año anterior, quiero agradecer a Dios por todas las cosas que pudimos hacer a pesar de la pandemia. Pudimos seguir ofreciendo de manera virtual nuestras capacitaciones transformadoras. Las estudiantes continuaron aprendiendo y siendo desafiadas, la facultad continuó enseñando contenido empoderante al mismo tiempo que aprendían métodos de enseñanza apropiados para esta temporada tan compleja, y las coordinadoras y el personal del CLLI continuaron sirviendo fielmente y con alegría. Todo esto es realmente extraordinario considerando que vivimos el segundo año de una pandemia global. Pero también, estoy muy agradecida por todas las personas amigas y donadoras del Instituto y sus contribuciones en oraciones y recursos financieros. Su generosidad nos permitió continuar con nuestra meta de transformar las vidas de muchas mujeres en el nombre de Cristo.

Además, también estoy agradecida por la creatividad que Dios ha dado a las miembros de la junta directiva, la facultad, las coordinadoras y el personal del Instituto. Si bien es cierto que la pandemia nos ha traído muchos desafíos, también es cierto que ha traído algunas bendiciones. Para el Instituto, una de las bendiciones es que nos ha empujado a hacer las cosas de formas nuevas y creativas: desde trabajar en oficinas virtuales hasta diseñar nuevos formatos y métodos de enseñanza en nuestras capacitaciones. Todo esto se ha traducido en una oportunidad de hacer las cosas de manera diferente, pero siempre con la misma calidad y excelencia.

A medida que hacemos la transición a cosas nuevas, también ha sido un momento para decir adiós a otras cosas. Una de ellas es nuestro tradicional entrenamiento de enero en el Campamento Buckner. Llevamos a cabo este entrenamiento por 13 años durante el mismo fin de semana y en el mismo lugar. Podría escribir un libro con todas las historias de crecimiento y transformación que sucedieron allí en todos esos años, y otro libro con todas las experiencias divertidas que tuvimos. Sin embargo, la pandemia y las nuevas oportunidades nos llevaron a la difícil decisión de cambiar esta capacitación a un formato diferente. Si bien la decisión fue compleja porque requería tanto una celebración como un duelo de lo que fue, también trajo una sensación de novedad y entusiasmo, ya que podremos servir mejor a nuestras estudiantes actuales que están listas para aprender en formatos más híbridos.

Esto me lleva a reflexionar sobre el futuro. Si bien continuamos con nuestro objetivo claro de brindar capacitación transformadora en liderazgo para latinas y latinas de corazón desde una perspectiva cristiana, apreciamos sus oraciones a medida que seguimos explorando nuevos formatos y métodos de enseñanza para nuestro enriquecedor plan de estudios. Estamos emocionadas de experimentar con estas nuevas posibilidades, evaluarlas y luego refinarlas una y otra vez, hasta que logremos que estén “sazonadas a la perfección”. Queremos hacer esto porque Dios merece nuestro mejor trabajo y nuestras estudiantes merecen la mejor educación de liderazgo que podamos ofrecer.

A la luz de todo esto, ¡les invito a celebrar el Feliz Año Nuevo del Instituto el 1º de febrero! Y al hacerlo, recuerdo estas palabras poderosas de Dag Hammarskjöld que mi amiga, la Dra. Pam Durso, compartió conmigo hace algún tiempo: “Por todo lo que ha sido, ¡gracias! Por todo lo que está por venir: ¡SÍ!”

Así que demos gracias por lo que fue, y esperemos con emoción lo que será. Y en todo, glorifiquemos a nuestro buen Dios que siempre nos cuida, guía y provee para todas nuestras necesidades.

Por todo lo que está por venir: ¡Feliz Año Nuevo Instituto Cristiano para Líderes Latinas! ¡Que Dios te bendiga este año de maneras maravillosas y sorprendentes! ¡Amén!

Nora O. Lozano es directora ejecutiva y cofundadora del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI), y ha estado involucrada en el campo de la educación teológica cristiana por más de 25 años.

Empezando un año nuevo cobijada en las promesas de Dios 

Por Sofía Rodríguez

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El principio de un año nuevo ofrece una oportunidad para reflexionar en el pasado y soñar con el futuro, a la luz de las promesas de Dios.

He sido cristiana casi toda mi vida, y buena parte de ésta he servido en el ministerio. Como mujer con un llamamiento pastoral, el camino no ha sido fácil, pero Dios me ha sostenido por su gran misericordia y fidelidad.

Durante un momento particularmente difícil en mi vida, alguien me compartió estas palabras, las cuales han sido de gran aliento en mi ministerio: 

“Dios no te llevará a aguas que Él no pueda dividir, a riberas que él no pueda cruzar, ni a dolor que él no pueda sobre llevar”.

“Dios no te llevará a aguas que Él no pueda dividir”

Nací en el Ecuador, y al año y medio de edad mi papá y mi mamá me trajeron a Colombia, país donde crecí, rodeada de mucho amor en un hogar cristiano. Fue allí donde a temprana edad, conocí y acepté a Jesús, y realicé obras misioneras en compañía de mi familia.  Allí también terminé mis estudios secundarios, y conocí a mi esposo con quien he estado casada por 42 años y con quien tengo cuatro hijos y siete nietos.   

En 1992, Dios me llevó a trabajar en un lugar estratégico que por su ubicación es un eje de desarrollo portuario. Ese sector es también vulnerable a todo tipo de problemas sociales.

Allí trabajé en mi profesión como socióloga, promoviendo desarrollo comunitario. Al ver tantas necesidades, inicié una tarea que cada día se tornaba más desafiante por las continuas muertes y robos. Sin embargo, el cuidado de Dios y su gracia me fortalecían. Reconociendo que solo Dios podía transformar la vida de las personas, alternaba mi trabajo también con una labor espiritual.

Dios seguía abriendo mis ojos a las necesidades espirituales de estas personas, y puso en mi corazón el realizar servicios de adoración los domingos. Iniciamos el 5 de mayo de 1996, y con esto se da nacimiento a la iglesia Bautista Ágape de Barranquilla. Con la dirección de Dios, y el apoyo de mi familia y de una gran mujer de Dios, Sandra Redondo, todo marchaba bien. Como en la iglesia bíblica, Dios añadía a quienes habrían de ser salvos (Hechos 2:47).

“Dios no te llevará a dolor que él no pueda sobre llevar”.

Sin embargo, pronto empezaron las pruebas de nuevo. Mi padre, quien había sido un gran apoyo espiritual pues era un hombre de oración que me aconsejaba, enfermó y diez días después falleció. Un año y medio después, recibí la noticia que mi mamá estaba enferma y pocos días después ella también falleció.

Con sus muertes quedó un gran dolor y vacío en mi corazón, pero Dios lo llenó al darme fortaleza para ir a predicar a lugares donde nunca imaginé que iría: las montañas de Colombia. Estas eran aterrorizantes debido a la gente peligrosa que se encontraba allí. Sin embargo, a pesar de mi miedo, yo experimentaba la presencia y protección de Dios en ese lugar. 

Como si esto no fuera suficiente, también enfrenté los ataques de quienes se oponían al ministerio de la mujer. Me atacaban por ir a ministrar a ese lugar. Las dudas me asaltaban, y casi me hacían desfallecer. Su actitud me parecía irónica. Si ellos no estaban dispuestos a ir, ¿por qué obstaculizaban el trabajo de alguien que sí estaba dispuesta a ir a esos lugares conflictivos?

Las pruebas continuaron a nivel familiar, pero esta vez en lo económico. En un lapso de tres meses mi esposo y yo perdimos nuestros trabajos, justo en el tiempo que nuestros hijos necesitaban educarse. Dios nos sostuvo sin un trabajo fijo por diez años y nos enseñó que “no solo de pan vivirá el hombre” (Mateo 4:4).

Nunca faltó nada en nuestra casa, y cada uno de nuestros hijos fueron a la escuela y se graduaron. Todavía más, pudimos enviar a nuestro hijo mayor, Carlos, a estudiar teología a San Antonio, Texas. Actualmente, él es un pastor para la gloria de Dios.

“Dios no te llevará a riberas que él no pueda cruzar.”

Por mi parte, yo siempre anhelaba continuar estudiando, y le pedía a Dios por esto, esperando su tiempo perfecto para prepararme para servirle mejor como mujer en el ministerio.

La respuesta de Dios llegó en el 2016, cuando mi hijo Carlos me compartió que habían aprobado una Maestría en Estudios Teológicos en español. Reconocí que Dios había dado respuesta al deseo de mi corazón. Inicié mis estudios ese verano y gracias a Dios me gradué en el 2018.

Cuando Dios da, da en abundancia, pues proveyó otra oportunidad de estudios para mí. En octubre del 2019, mi hijo Carlos enfermó y tuve que viajar a Fort Worth, Texas, para acompañarlo. Un día antes de regresar a Colombia escuché sobre el entrenamiento del CLLI, pero parecía imposible que pudiera asistir pues ya tenía mi boleto comprado. Milagrosamente, el boleto se pudo cambiar gratis, y mi familia proveyó la colegiatura. Llena de agradecimiento a Dios empecé el entrenamiento y pronto me graduaré.

Hoy pastoreo dos iglesias establecidas y durante la pandemia abrimos otro lugar de estudios Bíblicos infantiles. Los ataques al ministerio de la mujer continúan, pero Dios nos da la victoria y la gran bendición de contar con un liderazgo empoderado, que sirve y es constante en el trabajo del Señor.

Han pasado 25 años de ministerio, y veo maravillada hasta donde Dios, por su fidelidad, me ha traído. Mis hijos terminaron sus estudios con especializaciones; hoy continúo sirviendo al Señor con mi familia y mis hermosos nietos en las congregaciones y donde Dios nos permita trabajar en su obra. 

Al terminar este año, solo puedo ver hacia atrás y darle gloria a Dios por su fidelidad y su misericordia. 

Y al mirar al próximo año y al resto de mi vida, puedo pensar solamente en que Dios nunca nos ha prometido un camino fácil, pero si un arribo seguro. La Biblia afirma que Dios es el mismo por siempre (Salmo 102:25-27), y si Dios es quien nos guía y fortalece, sin importar las pruebas y dificultades llegaremos con bien hasta el final de nuestras vidas.

¡Así que confiando en todas las promesas Dios, démosle la bienvenida a este nuevo año!

Rev. Sofía Rodríguez es pastora de la Iglesia Bautista Ágape de Barranquilla, Colombia, presidenta de la Fundación Obreras en Acción (para adultos mayores), y estudiante de tercer año, del Instituto Cristiano para Lideres Latinas.

Estrella fugaz

por Alicia Zorzoli

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Me levanto temprano. ¡Y me encanta! Confieso que originalmente yo no era así. Me gustaba dormir hasta tarde. Pero te puedes imaginar que después de estar casada 53 años con “El Original” se me tenía que pegar algo de él. De modo que no soy original en cuanto a esto, solo una fotocopia.

Levantarme temprano me ha traído muchos placeres, y no solo en el área de tener más tiempo durante el día.

Últimamente he formado el hábito de comenzar el día yendo al patio de atrás a observar las estrellas en el cielo oscuro. Solo un par de minutos, antes de mi tiempo devocional con el Creador. Estoy asombrada de la magnificencia de la obra maestra de Dios. Me lleno los ojos del esplendor y la grandeza de Dios. Me siento como la famosa ilustración en El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Me pone en el cuadro justo para mi tiempo con Dios al verme tal como soy en comparación a su obra maestra. 

¡Y esta mañana vi una estrella fugaz! Estaba maravillada. ¡Solo un instante y desapareció! 

Observar las estrellas en una noche oscura me hizo pensar en algunas similitudes que nosotros, como seres humanos, compartimos con ellas.

1. Todas ellas son diferentes. Algunas parecen más grandes que otras. Algunas de ellas brillan más que otras. Algunas parecen muy pequeñas. Algunas parecen débiles. Algunas parecen estar en grupos, mientras otras parecen estar solas.

Todas somos diferentes, y es hermoso que sea así. Algunas de nosotras podemos parecer más grandes y más brillantes. Y algunas podemos parecer débiles y pequeñas. Algunas somos más gregarias que otras y otras prefieren estar solas.

2. Ellas no cambian. Son siempre las mismas y cada una tiene su lugar. Por eso podemos ver las constelaciones. Y, más importante aún, por eso pueden ser una guía para los viajeros sin los aparatos humanos para orientación. La Biblia dice que Dios las puso en la expansión de los cielos (Génesis 1:17).

Así como las estrellas, todas tenemos nuestro lugar propio en el mundo. Es un lugar que Dios diseñó para nosotras desde el comienzo del mundo. Y Dios nos ha colocado allí para brillar y ser una guía para la gente que nos rodea.

3. Ellas tienen luz propia. Así como sucede con el sol, que también es una estrella, todas ellas brillan con su propia luz. No necesitan de nadie más para brillar.

Nosotras no tomamos nuestra luz de otras personas. Nuestra luz nos ha sido dada por la Fuente de la luz. Jesús dijo que somos la luz del mundo.  Nuestra luz puede ser tan fuerte como para iluminar un área grande, o puede ser débil y pequeña como “esta lucecita mía”. Pero es nuestra y de nadie más.

4. Algunas son simplemente estrellas fugaces. Vienen y se van como en el pestañar de un ojo. Es algo interesante y atractivo, y a la gente les gusta mirarlas. Pero las ves y desaparecen.

Hay personas como esta clase de estrellas. Son interesantes y atractivas, y a la gente les gusta verlas. Pero brillan por un momento y luego desaparecen; y como dice el salmista: desaparece sin dejar rastro alguno (Salmo 103:16, NVI). 

Hay un lugar dedicado a ayudar a las mujeres líderes a usar estas características para hacer un impacto en el mundo en el nombre de Dios. Estoy agradecida por el ministerio del Instituto Cristiano para Líderes Latinas. Me ha impactado en muchas maneras y también me ha provisto con la oportunidad de hacer lo mismo por otras. Esta organización, enfocada en las líderes cristianas latinas, está dedicada a:  

  • Fortalecer el valor único dado por Dios a cada una, ayudándolas a reconocer y aprovechar sus diferencias para llegar a ser todo lo que Dios quiere que sean.
  • Que las líderes comprendan que cada una tiene su propio lugar, y que ese es el lugar en el que Dios las ha colocado para ser guías de mucha gente que las busca para orientación y ayuda. 
  • Entender que todas tienen una luz propia. No necesitan buscar a otras para obtener su luz de ellas. Como líderes, su influencia brilla con su luz propia cuando usan los dones y la influencia que les ha sido dada por Dios. 
  • Que ellas tienen raíces profundas para impedir que sean como las estrellas fugaces. Ellas están firmes en sus creencias cristianas y, mediante este ministerio, están recibiendo las herramientas para hacer un impacto fuerte en su mundo. 

Si quieres saber más sobre el ministerio del Instituto Cristiano de Líderes Latinas, puedes contactarte a latinaleadershipinstitute.org 

Alicia Zorzoli es maestra de la Biblia y conferencista internacional, ha publicado numerosos artículos en revistas y libros cristianos. Desde hace más de diez años sirve como profesora del CLLI.


APRENDIENDO DE UNA PLANTA: LECCIONES EN CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN

Por Nora O. Lozano

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Algunas de mis posesiones más importantes son mis plantas. ¡Me encantan! Aunque tengo un conocimiento limitado sobre ellas, siempre hago todo lo posible por cuidarlas bien. Heredé de mi mamá este amor por las plantas. En ocasiones especiales, me gusta regalar una poda de una de ellas. Para mí, son una forma de conectarme con la otra persona especial o un recordatorio de ese evento especial.

Hay una planta en particular, una chafalaria, que tiene una historia singular. Mi compañera de cuarto del seminario y buena amiga, Heather Musselman, me lo dio. Ha estado conmigo durante más de 32 años y se ha mudado conmigo en cinco ocasiones diferentes. Cuando mi familia y yo hicimos el gran cambio de Nueva Jersey a Texas, me aseguré de que esta planta estuviera conmigo en el automóvil y en un buen lugar. Gracias a Dios, sobrevivió a los cuatro días de manejar y la estancia en hoteles.

Durante 30 años, esta planta estuvo en la misma maceta. Para mí, parecía feliz donde estaba. Sin embargo, nunca creció ni cambió (foto 1). Un día en el otoño del 2019, mi hija Andrea, que es mucho mejor que yo con las plantas, y conoce mucho más acerca de ellas, me dijo que la planta necesitaba un cambio. Así que sugirió trasplantar la planta y colocarla en un área con más luz. Encontré una maceta buena, bonita y más grande, y procedimos a replantar y reacomodar la planta.

Al hacer mi hija y yo todo esto, me dio miedo que tal vez fuera un cambio demasiado grande para la planta y que tal vez no iba a sobrevivir. Sin embargo, también reconocí que la presencia de algunos elementos constantes podría proporcionar cierta estabilidad a la planta, en medio del cambio: mantener el mismo horario de riego, utilizar parte de la misma tierra y trasladarla a una nueva área en la misma habitación. Estos elementos me dieron esperanza de que podríamos lograr una transición exitosa.

Para nuestra sorpresa, después de 30 años, la planta comenzó a crecer en diferentes direcciones. En cuatro meses, se desarrolló como nunca. Había una rama en particular que empezó a crecer hacia el suelo. Se estaba haciendo tan grande, que se estaba volviendo una molestia. Un día de enero del 2020, decidí redirigir la rama. La doblé con cuidado y la até a otra sección de la planta. Después de tres semanas, no sólo me quedé sorprendida, sino maravillada con el crecimiento de la planta (foto 2).

Durante los meses siguientes, continuó creciendo y creciendo, y ahora proporciona una hermosa decoración natural en mi casa (foto 3).

Al observar la transformación de la planta, no pude evitar pensar en nuestras vidas como personas cristianas.

Como seres humanos, tendemos a sentirnos felices en lugares cómodos y familiares. Esta situación, aunque pueda parecer realmente segura, puede llevarnos a una vida de mediocridad, donde las cosas están “bien”. Sin embargo, Dios quiere más que “bien” para nuestras vidas. Dios quiere lo mejor para nosotros.

Mientras Dios nos prepara para esta vida mejor, es posible que nosotros, como mi planta, tengamos que enfrentar cambios. A veces, estos cambios son livianos y bienvenidos, pero la mayoría de las veces son bruscos y difíciles. Parte de la dificultad del cambio es que a menudo le tememos debido a la incertidumbre que nos provoca.

Al observar la transformación en mi planta, también reconocí cómo la estabilidad de algunos elementos familiares, como su horario de riego, el suelo y la nueva ubicación dentro de la misma habitación, la ayudaron a sobrevivir el cambio. De la misma manera, cuando enfrentamos cambios en nuestras vidas, bienvenidos o no bienvenidos, necesitamos recordar cómo en medio del cambio, la presencia de elementos constantes en nuestras vidas puede traernos un sentido de estabilidad.

Uno de estos elementos es nuestra espiritualidad, nuestra relación con Dios. Si nos arraigamos en Dios a través de una relación espiritual buena y cercana, no sólo seremos capaces de sobrevivir, sino que prosperaremos frente al cambio y el desafío.

Otro elemento constante que puede ayudarnos ante nuevas situaciones es nuestra familia y amistades. Esas personas que nos rodean y nos animan en el camino, apoyándonos con su presencia y palabras. 

Si bien es cierto que el cambio puede producir incertidumbre y desafíos en nuestras vidas, también es útil durante una transición mirar hacia atrás a nuestras vidas y recordar que Dios ha prometido estar con nosotros, caminar con nosotros y guiarnos sin importar las circunstancias. 

Cada vez que reflexiono sobre un cambio en mi vida, incluso uno pequeño, eventualmente puedo ver la mano de Dios guiando la situación. Quizás durante la transición, no podía ver a Dios claramente, pero con al pasar del tiempo y con algo de reflexión, la presencia y los planes de Dios se hicieron claros en mi vida.

Al seguir caminando por la vida, con sus cambios inevitables, debemos recordar que Dios siempre está presente, atrayéndonos hacia algo mejor y moviéndonos hacia la vida mejor que Dios ha planeado para nosotros. 

Al hacer esto, sigamos confiando en Dios y viviendo de una manera fiel a Dios, a las demás personas y a nuestro llamado. Y quién sabe, con el tiempo puede que nos llevemos una grata sorpresa con el resultado, y quizás quedemos tan sorprendidos y encantados como yo lo estuve al presenciar el impresionante desarrollo y crecimiento de mi planta.

Nora O. Lozano es directora ejecutiva y cofundadora del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI), y ha estado involucrada en el campo de la educación teológica cristiana por más de 25 años.

Ir a casa. Nunca olvidarlo

Por Anyra Cano

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El Paso, Texas, es mi “casa”. Es donde nací y me crié; es donde Jesús llegó a ser mi Señor y Salvador; es donde recibí mi llamado al ministerio; es donde comencé mi ministerio; y es donde yo tengo mis recuerdos más tempranos y queridos. ¡Es también el lugar en el que encuentro mis enchiladas, flautas y chiles rellenos favoritos!  

El primer fin de semana de septiembre fui a mi “casa”. Mi iglesia decidió hacer un “corto” viaje misionero para servir a la iglesia de la que yo provengo. Yo sabía que sería una clase de viaje diferente de “ir a casa”.

Fue diferente porque era la primera vez en dos años que yo regresaba (desde que mi mamá falleció). Yo no sabía qué esperar de la ciudad que dejé el día después que sufrió la horrible matanza en Walmart. Era diferente también porque sería la primera vez que iba a regresar y no quedarme en la casa de mi niñez.

Honestamente, estaba nerviosa de volver, temerosa por no saber cómo me iría después de dos años, el tiempo más largo que yo había estado lejos de allí. 

Cuando llegué, observé muchos cambios; no estaba segura de aceptarlos o escaparme. Las montañas, las que yo en broma decía que son mías, ¡estaban todas verdes! Había nuevos comercios y nuevas construcciones de viviendas. También noté un sentimiento diferente en la ciudad, uno de solidaridad, de ayudarse y protegerse mutuamente. 

Yo también soy diferente. La mayor diferencia era ir a casa como una nueva mamá. 

Mientras admiraba la belleza de las montañas y los atardeceres, y todos los cambios, me di cuenta de que estaba feliz y orgullosa de estar en “casa”. Ir a casa me ayuda a no olvidarme nunca de dónde vengo. Me recuerda dónde Dios me ha llevado y eso me trae esperanza de lo que va a venir.  

El domingo fuimos a la iglesia a la que ayudamos. Es la iglesia que me apoyó durante mis años en la universidad mientras me preparaba para el ministerio. Es también la iglesia que oró por mí y me abrazó durante un tiempo difícil. La iglesia donde a mi mamá le gustaba servir y donde la ministraron. 

Me pidieron compartir unas pocas palabras con la congregación y, cuando lo hice, les expresé mi gratitud. Dios me había permitido volver y dar algo a la iglesia de la cual yo provenía. Compartí que nunca debemos olvidar nuestras raíces y a quienes nos formaron a lo largo de nuestro camino. 

Siempre que comienzo a pensar acerca de dónde provengo, o dónde Dios me ha llevado, hay una historia que viene a mi mente acerca de quienes olvidan de dónde vienen. Se encuentra en Juan 8:33, cuando los judíos y los fariseos están cuestionando la identidad de Jesús y su audacia para decir que él tenía el poder para liberarlos. Después de escuchar a Jesús, ellos respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

Yo tengo bastantes problemas cada vez que pienso en estos hombres, realmente cuestionando si alguna vez habían sido esclavos. Conocemos esa historia: los israelitas fueron llevados cautivos muchas veces. Dios les rescató, les exhortó a que nunca se olvidaran dónde estaban y cómo habían sido liberados, y a que siguieran el camino de Dios. Sin embargo, ellos se iban a olvidar y caer repetidamente en esclavitud por no seguir lo que Dios les había ordenado hacer.

Hay un peligro en olvidar el pasado; como nos lo advierte el filósofo George Santayana: “Quienes no se acuerdan del pasado están condenados a repetirlo”. 

La Biblia también enfatiza la importancia de no olvidar el pasado. Dios les advirtió a los israelitas:  Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos (Deuteronomio 4:9). 

Nuestra identidad está formada por nuestro pasado. Muchas veces, puede que no sea el mejor pasado y queramos olvidarlo. Sea que haya sido doloroso o gozoso, nuestro pasado ayuda a moldearnos e informa nuestro futuro. Puede ser una clave que nos ayude a no volver a caer en cautiverio o a mantenernos firmes en seguir la dirección de Dios para nuestra vida.

Como líderes, quiero sugerir algunos beneficios de no olvidar nuestro pasado:

  • Nos ayuda a mantenernos humildes. Nos recuerda que no llegamos solos a donde estamos ahora, y que todavía tenemos un largo camino por delante. El mantenernos humildes produce gratitud hacia quienes nos han ayudado, animado, aconsejado, exhortado y levantado. Podemos mantenernos humildes reconociendo que si fracasamos en el pasado podemos volver a hacerlo. 

  • Nos anima y nos hace estar orgullosos de nuestra identidad al mirar atrás y ver nuestra transformación y crecimiento. A veces como líderes somos las personas más duras con nosotras mismas, permitimos que nuestras luchas actuales nos envuelvan; sin embargo, el mirar hacia atrás nos ayuda a decirnos: “He recorrido un largo camino; y si he alcanzado tanto en mi pasado, ¿qué más puedo hacer ahora?”.

  • Nos enseña a mirar hacia adelante. Nuestro pasado nos puede dar una perspectiva nueva de los cambios que están sucediendo alrededor y de los beneficios de ellos. Como líderes sabemos que los cambios son inevitables. El ver los cambios puede producir nuevas perspectivas, creatividad e ideas de cómo aceptar o desafiar los cambios que suceden a nuestro alrededor. 

  • Produce más gratitud y más amor hacia Dios. Nos recuerda que Dios ha estado con nosotros en cada paso del camino y continúa estándolo. Que Dios, de una forma incondicional y amorosa, nos va a llevar a través de nuestro futuro. Dios es nuestra constante en todos los cambios que nos rodean. 

¿Cuándo fue la última vez que “volviste a casa” o recordaste tu pasado? Hoy te invito a mirar hacia atrás, “ir a casa” y nunca olvidarlo. Sé que puede ser una invitación desafiante pero, si la aceptas, puedes encontrar una verdadera bendición, como lo hice yo.

Anyra Cano es la Coordinadora Académica del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, Ministra de jóvenes de la Iglesia Bautista Victoria en Cristo en Fort Worth, TX y Coordinadora de las Mujeres Bautistas en el Ministerio de Texas.

Esta fotos es de Anyra en la montaña en El Paso, TX.

¿Estás vestida para impresionar?

Por Ruth Mendoza

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¿Se te permite usar jeans los viernes? Yo anhelo que lleguen los viernes, no solo porque indican que llegó el fin de semana, sino porque puedo usar jeans en el trabajo. Para mí esto es algo delicioso porque el Señor sabe que yo no soy de esas personas organizadas que preparan su ropa el domingo por la noche; soy la que visualizo ansiosamente la vestimenta del día mientras me cepillo los dientes. Sería mucho más fácil ponerme una camiseta y jeans todos los días. Inevitablemente, se debe de seguir el código de vestimenta, no importa cuán incómodo sea, porque la manera como nos vestimos puede impresionar positivamente a estudiantes, clientes y colegas.

En su artículo Research Show that the Clothes You Wear Actually Change the Way You Perform (La investigación muestra que la ropa que vistes realmente cambia la manera como actúas), la revista Inc.com, que promueve las empresas privadas, explica cómo la ropa impacta el mensaje que enviamos a otras personas acerca de nosotros mismos y de la compañía que representamos. Aconsejan que cuando nos estamos vistiendo deberíamos considerar el mensaje que queremos comunicar. No solo impacta nuestra presentación, sino que también impacta nuestra manera de pensar y nuestra productividad. En conclusión, cuando nos vestimos para impresionar es mucho más probable que tengamos éxito.

Sé que probablemente estés pensando que la afirmación anterior es un poco mundana para un creyente en Cristo. Y tienes razón en que podemos fácilmente caer en la trampa de la vanidad, de la competencia estilista y cosas semejantes. Pero el pensar en cuanto a los códigos de vestimenta me llevó a preguntarme: ¿Estoy vestida en una forma que comunica quién soy en Cristo? ¿Hace una impresión mi semejanza a Cristo en el corazón de otras personas?

En Colosenses 3 el apóstol Pablo nos recuerda que nuestra libertad en Cristo tiene el propósito de glorificar a Dios. Dado que hemos resucitado en Cristo a una vida nueva y ahora estamos seguros en Él, tenemos que abandonar nuestro antiguo yo y representarlo como lo que somos: su pueblo escogido. En otras palabras, si alguna vez nos vestimos con ira, groserías, malas intenciones, conversaciones difamatorias y lenguaje obsceno, y eso todavía persiste en nuestro corazón, necesitamos cambiar de guardarropa. Nuestra vestimenta debe exaltar a nuestro Dios todopoderoso, el Rey de reyes, quien es digno de TODA alabanza.

Por lo tanto, esta nueva vestimenta que nos tenemos que poner debe causar una impresión en el corazón de las demás personas. Ese mismo capítulo en la Biblia describe una lista de vestimentas que todo creyente en Cristo debe llevar: tierna compasión, bondad, humildad, gentileza, paciencia, perdón y amor (ver Colosenses 3:12-14). Si nos vestimos así constantemente hay mucha probabilidad de producir en otras personas el deseo de crecer y revestirse de Cristo también.

Estar vestidos en tierna compasión es mostrar compasión por las demás personas. Esto significa ser sensibles hacia y dolernos por sus necesidades físicas y espirituales. Nuestro lugar de trabajo es un ambiente riguroso donde la compasión no abunda. Sin embargo, el líder cristiano debe vestirse de compasión como hizo Cristo en Mateo 9:35-38 donde leemos: Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor y les pidió a sus discípulos que oraran pidiendo más obreros para la cosecha. Más adelante, en Mateo 14:14, cuando Jesús vio una gran multitud, tuvo compasión de ella y sanó a la gente enferma. La compasión nos lleva a actuar a favor de quienes sufren y tienen mucha necesidad.

La bondad brota de un corazón compasivo y es clave para describir el carácter de Dios. Lucas 6:35 nos recuerda que Dios es bondadoso para con los ingratos y malos. Puede ser que encontremos maldad donde estemos pero tenemos que recordar que la bondad es amar a nuestros enemigos, y la mejor manera de hacerlo es orando y haciéndoles el bien (Romanos 12:21).

Cuando estamos en una posición de liderazgo es muy fácil ceder al orgullo y poner nuestras necesidades y nuestros deseos antes que los de las otras personas. Los líderes cristianos tienen que vestirse de humildad para vencer este deseo. Ser humilde es valorar a otras personas por encima de nosotros mismos (Filipenses 4:3-4). Servir a otras personas en nuestro liderazgo también significa humillarnos delante del Señor.

Cristo es la descripción perfecta de gentileza. Cuando pensamos en esto de vestirnos con gentileza no podemos evitar el hecho de que Él, silenciosamente, como una oveja yendo al matadero, soportó el sufrimiento y el dolor, asumiendo el castigo que nosotros merecíamos (Isaías 53:4). Pero fue ese sufrimiento lo que nos trajo paz y sanidad. La gentileza es ayudar a otras personas, trabajar para su beneficio aún si hemos sido agraviados.

¿Encuentras que en tu lugar de trabajo es muy fácil caer en conversaciones que se entrometen en la vida de las demás personas? Somos seres humanos defectuosos con hábitos y conductas que no siempre coinciden con el juicio correcto de cada individuo. Por eso el apóstol Pablo nos dice que nos vistamos de paciencia. Paciencia es tolerar a la persona y su naturaleza defectuosa, y cubrir todo esto con gracia. 

Otra vestimenta que se usa muy poco en este mundo es el perdón. Muchas personas lo consideran pasado de moda en este mundo de competencia feroz. Sin embargo, nosotros quienes estamos en Cristo debemos perdonar todo en todas las personas; se nos manda perdonar, así como Cristo nos perdonó a nosotros (ver Colosenses 3:13). Es verdad que el daño ocasionado puede ser tan severo que sea muy difícil perdonar. Sin embargo, debemos recordar que tenemos un Dios que se deleita en mostrar misericordia y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:18-19). Él no nos va a echar en cara nuestras transgresiones. Él las perdona, de modo que nosotros también podamos perdonar.

Por último, si vamos a estar vestidos de Cristo no podemos dejar al amor en una gaveta o en el armario. El amor amalgama todas las virtudes mencionadas anteriormente en una unidad perfecta (Colosenses 3:14). El amar a otras personas es la señal más grande de nuestra salvación.  Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros (1 Juan 4:12). No importa la elegancia con que nos vistamos, eso no significa nada si no tenemos amor (1 Corintios 13:1-3).

Tenemos que vestirnos teniendo en mente a Cristo. Estas virtudes son más que una lista para chequear lo que el creyente tiene que hacer para vivir correctamente. Son virtudes que pueden impactar grandemente el reino si las vestimos diariamente. No podemos colgarlas en el perchero. No podemos dejarlas de lado mientras actualizamos nuestro estatus o nuestros comentarios en las redes sociales. Nuestra identidad en Cristo es una herencia de realeza que nos permite derramar el amor de Dios hacia otras personas. ¿Qué impresión de Cristo recibe la gente cuando interactúa contigo?

Ruth Mendoza, BSIS, M. Ed, ha sido educadora por 20 años, también se desempeña como contratista de Ministerios Hispanos para la UFM de TX (WMU of Texas). Al haber nacido en una familia pastoral, continúa sirviendo fielmente en el ministerio en el este de Texas. Ruth también fue estudiante de CLLI.

Julio: Un tiempo para meditar sobre la libertad

Por Becky Klein

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El pasado 4 de julio en los Estados Unidos celebramos el 245º cumpleaños del país. Este es uno de mis feriados favoritos. Es muy fácil dejarse atrapar por los fuegos artificiales, la carne asada y las vacaciones familiares durante este tiempo. En estos últimos años decidí tomar un tiempo aparte de la celebración y las vacaciones para pensar en lo que significa realmente el 4 de julio para quienes vivimos en este país. ¿Qué es lo que en realidad estamos celebrando y por qué? 

Técnicamente, esta fecha es la celebración anual de la firma de nuestra Declaración de Independencia. Nuestros Congresos Continentales declararon que las 13 colonias ya no estaban sujetas a la monarquía británica y al rey Jorge III. Ahora las colonias estaban unidas, eran independientes y eran libres. Creo que esta última palabra, “libre”, es el principio operativo y fundamental que establece la base para las celebraciones del 4 de julio.

En los Estados Unidos tenemos muchas libertades por las que estar agradecidos. Para mencionar algunas, tenemos: 

  • Libertad para viajar a donde queramos.
  • Libertad para elegir nuestra vocación y ocupación.
  • Libertad para casarnos con quien queramos.
  • Libertad para expresar nuestros pensamientos e ideas.
  • Libertad de religión y de adorar como queremos.
  • Y muchas otras.

Muchas veces me olvido de la importancia de estas libertades hasta que me encuentro con personas que no las tienen. Por ejemplo Andrei, mi amigo y colega de Rusia, hace poco me explicaba que en su país, aun si tú tienes la suerte de poder tener un auto, necesitas presentar credenciales para cruzar ciertas regiones o para viajar a otra ciudad. 

Luego está mi amigo de mucho tiempo, Sudarshan, quien es de la India. Él nació en la casta empresarial. Si se hubiera quedado en la India no le hubieran permitido ser un profesor tal como es ahora en la Universidad de Missouri. Hubiera tenido que aceptar un trabajo que estuviera alineado con su casta. Además, Sudarshan no podría haberse casado con su esposa Neeru porque ella era de una casta diferente. (Afortunadamente, en esta última década los casamientos entre diferentes castas en la India están empezando a ser más comunes, pero siguen siendo solamente el 10 % de los casamientos[i]). 

Y en la China las únicas personas que pueden publicar críticas u opiniones contrarias a las del Partido Comunista son los principales miembros del Partido Comunista[ii]. Seguramente hemos visto muchos episodios de represión de la libre expresión cuando vimos cómo los comunistas iban apropiándose de Hong Kong. 

En contraste con estos ejemplos, estoy muy agradecida por la cita famosa de la Declaración de Independencia que dice: 

            “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados

            iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que

            entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Sin embargo, los ejemplos más importantes de lo que significa la libertad y de cómo se ve para la gente de todo el mundo son lo que Dios nos asegura en cuanto a nuestra libertad. Consideremos aquí algunas de esas afirmaciones:

Salmo 118:5 (DHH)- “En mi angustia llamé al Señor; él me escuchó y me dio libertad”.

Isaías 61:1- “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

Juan 8:32- “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

2 Corintios 3:17- “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

Gálatas 5:13- “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Estas afirmaciones divinas me dicen muchas cosas acerca de la libertad. Primera, es mi derecho y parte de mi ADN (estoy llamada a la libertad). En otras palabras, es un deseo instintivo. Segunda, necesito usar la libertad prudentemente y para servir a otras personas, no para regodearme en mis propios anhelos y deseos. En vez de eso, tengo que compartir con otras personas la esencia de la libertad para ayudarles a liberarse de sus ataduras físicas o psicológicas. Y tercera, puedo encontrar la libertad dondequiera que el Espíritu del Señor está sobre mí. Esto soltará las cadenas de mi estrés, mi ansiedad, mis frustraciones y mis preocupaciones que muchas veces afectan mi actitud y conducta de cada día. Puedo tener libertad para estar feliz y contenta.

Como líderes latinas consideremos la libertad que Dios nos ha otorgado como nuestro derecho, no solo como un privilegio. Ejemplifiquemos lo que significa vivir una vida libre tal cual Dios la diseñó para nosotros: una vida de amor, servicio y sanidad hacia otras personas. Cubramos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones con la libertad de Dios. Y aún más importante, démosle a Dios nuestra alabanza, nuestro amor y nuestra gratitud en este mes de julio por concedernos la forma más absoluta, más rica y más profunda de libertad que se puede experimentar. ¡Y que empiecen los fuegos artificiales! Amén

Becky Klein, MANSS, Abogada, directora de Klein Energy, LLC., una empresa de consultoría de energia con sede en Austin, Texas. Es miembro de la facultad de CLLI y anteriormente formo parte de junta directiva de CLLI. Juris Doctor de la Facultad de Derecho de St. Mary, San Antonio, TX. Maestría en Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, Licenciatura en Biología Humana de la Universidad de Stanford, Stanford, CA.


[i] Dynamics of Inter-Religious and Inter-Caste Marriages in India, Kumudin Das, K. C. Das, T. K. Roy and P. K. Tripathy, 2011. Found at: https://paa2011.princeton.edu/papers/111281.

[ii] Congressional-Executive Commission on China, “Freedom of Expression in China: A Privilege, Not a Right,” by Senator Jeff Merkeley (Chair) and Representative James McGovern. Found at: https://www.cecc.gov/freedom-of-expression-in-china-a-privilege-not-a-right.

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