Escuchando a las graduadas del CLLI: un verdadero regalo

Por: Nora O. Lozano y las graduadas del CLLI Monterrey

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(Picture by Elias Mayfield)

A menudo, al describir el programa del Instituto Cristiana para Líderes Latinas (CLLI por sus siglas en inglés) uso la palabra transformación. Las graduaciones son ocasiones especiales para escuchar acerca de esta transformación que experimentan las estudiantes. Quiero invitarle a que reviva conmigo lo que sucedió en la graduación del Instituto en Monterrey hace dos semanas, donde 14 estudiantes se graduaron con su certificado en estudios de liderazgo desde una perspectiva latina.

El día de la graduación, las estudiantes se reunieron temprano en la mañana para su última clase: Integración y Aplicación. Este curso ofrece la oportunidad de reflexionar en todas las clases que las estudiantes tomaron, así como en las diferentes tareas. Además, es una oportunidad para resaltar las enseñanzas principales que cada estudiante adquirió durante su tiempo de estudios.

Para mí, siempre es una experiencia conmovedora. A menudo, las estudiantes comparten con lágrimas en los ojos cómo la capacitación del Instituto, bajo la bendición de Dios, les ayudó a mejorar en las diferentes áreas de sus vidas y, por lo tanto, a experimentar una transformación significativa. Estas historias son siempre un verdadero regalo para mí, ya que me animan al servir en este ministerio.

Al escucharlas, pensé que más personas podían beneficiarse de este regalo, especialmente quienes generosamente apoyan a estas estudiantes con sus oraciones y recursos. Por lo tanto, decidí pedirles a las estudiantes si podían escribir brevemente cómo les ayudó la capacitación del Instituto. Al invitarlas a hacer esto, también les pedí permiso para compartir sus testimonios con ustedes, nuestros lectores.

Buscando una forma de organizar estos hermosos y poderosos testimonios, les asigné un encabezado que representa un valor importante dentro de la comunidad del Instituto. Si bien los testimonios han sido ligeramente editados, en su mayor parte reflejan las palabras exactas de las estudiantes.

Valentía y ánimo para continuar – Flor Julieta Cortés Coronado

“Yo pensaba que mi carrera profesional había quedado trunca desde 1998 y que no había más en lo que pudiera desarrollarme. CLLI Monterrey me permitió entender que tenía un camino sin explorar, el cual necesitaba retomar. Gracias a esto, tomé decisiones claves en mi vida, como continuar mis estudios universitarios. Al iniciar con CLLI buscaba entendimiento y lo encontré. Gracias a Dios por el programa y por cada una de las personas que trabajan en él”.

Encontrando mi voz – Marina Rodríguez

“Agradezco a Dios por la capacitación ya que fue de mucha bendición, crecimiento y aprendizaje para mi vida. Me ayudó a hacer cambios en lo personal en interacciones sociales, es decir antes era muy tímida, y hoy en día puedo tomar decisiones, dar mi punto de vista ante cualquier situación, y a su vez puedo aconsejar a mis amistades y familia. Mi vida ha sido transformada gracias al CLLI”. 

Empoderando mujeres – Anabell González

“En esta capacitación entendí que mi liderazgo en mi círculo de influencia puede ser usado para dar libertad y poder a las mujeres, iniciando desde mis hijas, mis compañeras de trabajo, mis hermanas en la iglesia, hasta en las aulas con mis alumnas. Mi deseo es enseñarles que el propósito de Dios nunca fue que las mujeres sufrieran por ser consideradas inferiores. En las Escrituras podemos encontrar muchos ejemplos sobre la gran influencia e importancia de las mujeres en el anuncio y la extensión del reino de Dios en la tierra”.

Bendecida para bendecir – Jessica Zertuche

“Dios depositó en nosotras un liderazgo que tenemos que alimentar día con día, y a través de este entrenamiento pude entender que Dios nos capacitó con muchas herramientas (clases, libros, testimonios y situaciones que encontramos) para llenarnos de poder para servir y ayudar a otras mujeres. Dios quiere que abracemos con toda nuestra fuerza la identidad de ser su hija. Como sus hijas, nos quiere mostrar y enseñar cosas para restaurar, transformar, levantar y bendecir la vida de muchas otras mujeres que Dios quiere usar”. 

Cuidado personal integral – Angélica Flores Chapa

“Aprendí a cuidar mi salud integral, a detectar cuando necesito algo, y a poner límites en cada una de mis relaciones. El elaborar mi misión personal me permitió visualizar aquellas áreas que me apasionan para trabajar en ellas, sirviendo en diferentes ministerios para la gloria de Dios”.

Relaciones significativas – Samantha Ruiz

“Cuando inicié la capacitación mi necesidad y propósito principal eran establecer conexiones. Y gracias a Dios, sí pude conocer y conectarme con otras mujeres que estaban en la misma búsqueda. Pero lo más maravilloso y sorprendente fue que Dios me llevó a conectarme de una manera más profunda con Él, y a conectarme conmigo misma. Agradezco a Dios y a todas las personas que contribuyen a este ministerio, por la oportunidad de vivir esta experiencia milagrosa”.

Ofreciendo empatía – Josefa Pacheco

“Aprendí que puedo aconsejar solo escuchando y siendo empática, demostrando a las demás personas que pueden confiar en mí, y que estoy lista para servir, sabiendo que soy usada por Dios, pero quien hace la obra es el Espíritu Santo”.

Fortaleciendo mi vida personal y ministerial – Mónica Treviño Rodríguez

“Este entrenamiento le ha dado estructura y guía a mi liderazgo, me ha ayudado a desarrollar y fortalecer mis áreas débiles e identificar talentos que desconocía. El tema del descanso siempre ha sido un desafío para mí. Las clases de salud espiritual, física y emocional me han hecho reflexionar sobre la importancia del auto cuidado. Ahora tengo una visión más amplia sobre el liderazgo. Todos los temas fueron muy relevantes, y me han hecho crecer en todos los sentidos”.

Damos gracias a Dios por todas estas historias que dan testimonio de la transformación que experimentaron las estudiantes. ¡Son realmente un regalo! Al recordar estas historias, por favor ore para que Dios siga guiando el camino personal y ministerial de estas estudiantes.

(Picture by Alberto Isaac Treviño)

 A manera de conclusión, quiero presentar un último testimonio:

Extendiendo mi panorama – Martina G. Garza Álvarez

“Esta capacitación me deja muchas cosas positivas. Me dejó disciplina, compromiso, amigas, empatía, ánimos nuevos, libertad, expectativas claras, sanidad emocional, vida equilibrada, habilidades, cambios, estrategias, experiencias, y extendió mi visión y panorama en relación a logros presentes y futuros”.

Una vez más queremos agradecer a Dios por todas sus bendiciones en la vida de estas estudiantes y del Instituto. Y muchas gracias a ustedes que nos apoyan constantemente con sus oraciones y recursos. Su generosidad nos está ayudando a transformar la vida de muchas mujeres en el nombre de Jesús y, a su vez, ellas están transformado sus familias, iglesias y comunidades. ¡A Dios sea la gloria!

Nora O. Lozano es directora ejecutiva y cofundadora del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI), y ha estado involucrada en el campo de la educación teológica cristiana por más de 25 años.

Un Nuevo Año Escolar, Una Nueva Oportunidad Para Brillar

Por Ruth Mendoza

Traductora: Alicia Zorzoli

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Temor. Dudas. Incertidumbre. Con los horribles eventos que ocurrieron recientemente y la escasez de educadores en todo el país, el volver a la escuela se torna atemorizante este año.

Llevo veinte años enseñando, y cada año trae sus propios desafíos. Varias veces ha llegado a mi mente la idea de dejar totalmente la enseñanza. Hasta tengo una lista de razones por las cuales debería dejarla: el estrés, la gran cantidad de trabajo que traigo a casa, la falta de disciplina de algunos padres, madres y administradores, el tener que caminar sobre cáscaras de huevo cuando expreso mi opinión, la falta de seguridad física… y la lista puede continuar. Hubo momentos cuando me sentí como caminado en un desierto; cuando me abandonaron y tuve que arreglármelas sola; y hubo unos pocos momentos cuando sentí el apoyo de colegas y amigos.

Sin embargo, al recorrer los pasillos vacíos cuando va a comenzar un nuevo año escolar, no puedo dejar de pensar en los nuevos estudiantes y el privilegio que tendré de enseñarles.

Un nuevo año escolar significa una nueva oportunidad de hacer brillar la luz de Cristo en el rostro de una nueva generación. Eso no puede ocurrir si permito que las experiencias del pasado se establezcan en mi corazón y en mi mente. Al pensar en un nuevo año escolar vienen a mi mente los versículos de Isaías 43: 18, 19: “No se acuerden de las cosas pasadas ni consideren las cosas antiguas. He aquí que yo hago una cosa nueva; pronto surgirá. ¿No la conocerán? Otra vez les haré un camino en el desierto, y ríos en el sequedal” (RVA-2015). Dios nunca deja de obrar y tener un propósito más alto para nuestra vida. Los resabios del ayer siguen frescos en nuestra mente. No pretendo minimizar el dolor de las víctimas o el sufrimiento de maestros cuya salud mental ha quedado afectada por las exigencias del sistema educativo.

Sin embargo, sí quiero animar a mis maestros cristianos colegas a confiar en el plan soberano de Dios al empezar esta nueva etapa en nuestra carrera educativa. Es muy fácil perderse en la oscuridad de todo lo que está sucediendo y perder de vista la razón por la que elegimos esta carrera: ver florecer a nuevas generaciones. Permitamos que lo que nos está preocupando nos impulse a que en este nuevo año escolar brillemos con más fuerza que nunca.

Si eres creyente comprendes este concepto clave que Spurgeon presenta en Light. Fire.

Faith. Life (Luz. Fuego. Fe. Vida): “Los hijos de la luz prefieren el gozo del Señor porque encuentran que allí está su fortaleza”. No debemos permitir que la oscuridad, ni el príncipe de las tinieblas opaquen la luz que Dios instaló en nosotros a través de Cristo. Como educadores, nuestras luces pueden opacarse fácilmente cuando permitimos que la negatividad entre en nuestra vida, cundo dejamos que el estrés controle nuestras decisiones, cuando descuidamos no solo nuestras necesidades sino también las de nuestros alumnos. Todo puede volverse oscuro para nosotros cuando no mantenemos una relación saludable con Dios y con las demás personas. En la pág. 57 de su libro Be Light (Sé luz), el pastor Samuel Rodríguez comenta la cita del sermón de Spurgeon que mencioné arriba: 

Spurgeon… afirmó que la luz de Dios se refleja en nosotros cuando permitimos que la luz del conocimiento, el poder de Dios, y la belleza refulgente de la verdad brillen a través de nosotros.  Él sabía que la oscuridad siempre amenaza con meterse en nuestra vida; pero nos recuerda que quienes creen las doctrinas de la gracia y tienen el apoyo de la verdad de Dios sabrán qué son y dónde están. 

En Mateo 5: 14-16 Jesús nos hace saber claramente que somos la luz del mundo y que esa luz no puede esconderse. Debemos permitir que nuestra luz brille para que otras personas vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre celestial. Quiero animarte a que consideres las palabras de Spurgeon: “Adquieran mucha luz, hermanos, y cuando la hayan obtenido, regálenla”.

Compañeros educadores: ¡Nuestros alumnos nos necesitan! Ellos necesitan luz en medio de las tinieblas con las que el mundo les seduce. Les insto a mantenerse firmes como un faro y a reflejar esos rayos de la luz de Cristo en sus alumnos. Hagan eso al impartir la gracia de Dios personificando el fruto del Espíritu que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio (Gálatas 5: 22, 23).

Para quienes no son educadores: les ruego que oren fervientemente al comenzar este nuevo año escolar:

  • Por los maestros en su comunidad. Pidan sabiduría al tomar decisiones, paz y unidad para sus familias, y fortaleza ante cualquier lucha que estén enfrentando. Oren por los alumnos y sus familias a quienes van a servir este año. Oren pidiendo protección al manejar a la escuela y al regresar al hogar. Oren por su crecimiento espiritual.
  • Por el sistema de apoyo en la escuela. Esto incluye paraprofesionales, administradores, personal, cuidadores y padres y madres.
  • Oren pidiendo que las iglesias se ofrezcan para ayudar y llevar un programa de alcance a las escuelas en su comunidad.
  • Oren pidiendo la salvación para quienes todavía no aceptan el amor redentor de Cristo.

Al comenzar este nuevo año escolar, recibamos con gozo la oportunidad de hacer brillar la luz de Cristo ya sea sirviendo como maestros fieles u orando fervientemente por quienes están regresando este año a la escuela.

Ruth Mendoza, BSIS, M. Ed, ha sido educadora por 20 años, también se desempeña como contratista de Ministerios Hispanos para la UFM de TX (WMU of Texas). Al haber nacido en una familia pastoral, continúa sirviendo fielmente en el ministerio en el este de Texas. Ruth también fue estudiante de CLLI.

Los Sueños y Las Esperanzas Grandes Sí Se Hacen Realidad

Por Anyra Cano

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En el otoño del 2015, Rosy García viajó más de 700 kilómetros para asistir a su primera clase del CLLI en Monterrey.  Al empezar el programa de estudios, un gran sueño y esperanza crecieron en su corazón. Rápidamente compartió su sueño con la Dra. Nora O. Lozano, sobre cómo el CLLI empezaría un curso en la pequeña ciudad de donde ella venía, Metepec. Rosy estaba lista para compartir con su comunidad todo lo que estaba aprendiendo. 

Ese sueño siguió creciendo, y los planes empezaron a darse. En junio del 2018, Rosy se graduó del CLLI en Monterrey, y el 17 de agosto del mismo año, empezó el CLLI en Metepec. Un sueño y una esperanza para su comunidad estaban naciendo. Rosy se graduó de estudiante a coordinadora. Ella logró reclutar a las estudiantes, y coordinar todo lo necesario para empezar esta nueva extensión del CLLI.

Después de tres años de estudios, y uno más de espera debido a la pandemia, el 18 de junio de este año, 25 estudiantes se graduaron del CLLI en Metepec, formando así el grupo de graduadas más grande en la historia del Instituto.

El gran sueño de Rosy se convirtió también en el gran sueño de estas estudiantes, la facultad, el personal, y los y las donadores del Instituto. Para conmemorar esta ocasión, le hemos pedido a algunas de estas personas que compartan sobre el significado de esta graduación.

Rosy Garcia

Norvi Mayfield, graduada del CLLI en Texas y donadora del CLLI de Metepec, viajó con el personal del Instituto para unirse a las celebraciones de la graduación. Nos comparte: “Esta graduación es un retrato de la transformación intergeneracional que produce el CLLI en las mujeres y sus familias, y en las generaciones por venir”.

El hijo de Norvi, Elias Mayfield, amigo y donador de CLLI comparte: “Qué increíble y reveladora visita a Metepec. Doy gracias al CLLI por la oportunidad de ver de primera mano lo que han hecho para impactar las vidas de estas mujeres, sus familias y sus comunidades. Enfrentando adversidades, ellas avanzaron y llegaron a la graduación. Estoy muy agradecido de ser parte de una organización increíble que está cambiando vidas y empoderando a las líderes de hoy y mañana. Que Dios continúe bendiciendo a esta organización en su misión de formar líderes.”

Rosy García, coordinadora del CLLI Metepec y quien soñó con empezar este nuevo grupo, dice que esta graduación es: “La fe que se ve en retrospectiva. Pude ver como inicio todo el proceso y ver también el cumplimiento de las promesas de Dios. Cuando Dios pone sueños, Dios los cumple porque es fiel. Tengo mucha gratitud porque se pudo lograr a pesar de las pruebas, de una pandemia, y los cambios que llegaron. En todo Dios fue bueno”. 

La pastora Carmina Hernández compartió: “Esta graduación significa esfuerzo, perseverancia, alegría, gozo, poder y mucho amor que vi y viví a través de estos cuatro años en mis maestras. De ellas aprendí mucho de lo bueno que Dios tiene para cada una de nosotras. Un día yo dije quiero estudiar, quiero aprender. He tenido otras graduaciones, pero ésta ha sido la más emotiva, significativa, importante, bonita y muy bendecida. La disfruté en gran manera. Muchas gracias a todas mis maestras por la paciencia y sus conocimientos y a mis amadas compañeras de estudios también. Dios las bendiga mucho. Sea la gloria a Dios, a mi Señor Jesucristo, el gran Maestro de maestros.”

Raquel Perez

Raquel Pérez expresó: “Renovando con una nueva perspectiva mi servicio a Dios y equipándome en áreas estratégicas y necesarias para continuar sirviéndole con excelencia”.

Christine Villavicencio, quien es doctora en medicina y quien no conocía a nadie en el grupo al comenzar, da testimonio del significado de esta graduación: “Agradecimiento, superación, y crecimiento personal. Estas tres palabras vienen a mi mente cuando pienso en mi graduación. El simple hecho de haber sido aceptada en el diplomado de liderazgo llenó mi corazón de entusiasmo y curiosidad. Una vez iniciado el curso, el conocer a tan increíbles mujeres y sus historias no sólo reafirmó el gozo en mi corazón, sino que llenó mi alma de amor, empatía, y fuerza. Y a lo largo de las clases, aprender a escuchar la palabra y a leerla, a interpretar cada pasaje de la biblia desde un punto de vista de una mujer latina me llevó a estar mucho más cerca de mi espiritualidad y a crecer aún más en mi fe. Llegar a la meta, a la graduación misma fue un gozo absoluto.  Darme cuenta de que era posible completar un diplomado y cumplir con los requisitos para graduarme me empujó a ser una mejor persona, una mujer de fe, fuerza y amor. Me lleno de esperanza, al saber que, si mis compañeras y yo logramos no sólo graduarnos, sino muchas emprender ministerios que ni siquiera se imaginaban, entonces también muchas otras mujeres lo pueden lograr. 

La pastora Lourdes Rodríguez dice: “Le doy gracias a Dios por lo que ha permitido hasta este tiempo de graduación en el CLLI, ya que todo lo que nos hace crecer en fe, conocimiento y en práctica del ministerio nos fortalece como mujeres personal y corporativamente en el Instituto. Es una forma en la que actualmente nuestro Dios está capacitando a mujeres para un liderazgo más eficaz, al cumplir el ser restauradas para restaurar a otras mujeres”.

Romy García, quien a través de sus estudios en el CLLI fue inspirada a regresar a la Universidad y está muy cerca de graduarse de su licenciatura, nos comparte: “Esta graduación es evidencia de que con Dios soy capaz y puedo alcanzar metas, puedo esforzarme y comprometerme y Dios me acompaña y me da sabiduría. Significa que Dios tiene planes para mi vida, el pasado no me define, Dios siempre me lleva a más”.

Durante el culto de graduación, la Dra. Nora O. Lozano, Directora Ejecutiva del Instituto, compartió con las graduadas que: “La educación y los efectos de ésta son una bendición de Dios, un regalo de Dios. Y cómo, siempre que una persona en la Biblia recibía una bendición era para bendecir a alguien más”. Con esto, la Dra. Lozano estaba animando a las graduadas a ser de bendición al colaborar uniéndose al trabajo transformador que solo Cristo puede efectuar en nuestras vidas, familias, iglesias y comunidades.  

El CLLI como instituto ha sido bendecido a través de esta graduación y de las vidas de las estudiantes, las coordinadoras, la facultad, las miembros del consejo directivo, el personal y los donadores y donadoras. Todas estas personas son un regalo para el instituto, y nos bendicen con su apoyo, dedicación y compromiso, de tal manera que podemos dar testimonio, junto con Rosy García, de que en el nombre de Dios los sueños y las esperanzas grandes, sí se hacen realidad.

Anyra Cano es la Coordinadora Académica del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, Ministra de jóvenes de la Iglesia Bautista Victoria en Cristo en Fort Worth, TX y Coordinadora de las Mujeres Bautistas en el Ministerio de Texas.

¿Estás lista?

Por: Claudia Cano

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Mi experiencia del sábado 3 de agosto del 2019 cambió mi vida profundamente. Al comienzo de la semana perdí a mi madre por cáncer y, al final de la semana, fui víctima del horrible tiroteo masivo en el Walmart de El Paso donde murieron 23 personas y 22 más resultaron heridas.

Mientras me preparaba para salir de la tienda con mi esposo y mi suegra, me detuve para usar el baño. Una mujer entró corriendo al baño y gritando: “Hay un señor con una pistola”. Los disparos resonaron dentro del baño, un sonido que nunca olvidaré. Llamé a mi marido. Me dijo que me quedara en el baño. Él recogió a su madre y la llevó a la parte trasera de la tienda, antes de volver adentro y encontrarse conmigo en el baño. Gritó mi nombre. Estaba tan agradecida de que estuviera vivo. Me preguntó si estaba lista y me dijo que me tapara los ojos y lo siguiera. Al salir del baño, el olor a pólvora era muy fuerte. El horrible panorama quedará impreso en mi mente por siempre. Sin darnos cuenta de la ubicación del tirador, mi esposo me guió a través de la tienda. Nos movimos estratégicamente, tratando de salir.

Ya estando afuera y a salvo, vimos a un empleado de Walmart que gritaba que alguien necesitaba ayuda. Instintivamente, corrí de regreso al interior, de donde solo unos segundos antes estaba huyendo del peligro. Encontré a una mujer en el suelo, con varios balazos y llorando por su esposo e hijos. Sus gritos aún resuenan en mis sueños. Le presté ayuda e intenté levantarla, pero no pude. Me quedé con ella hasta que llegó ayuda. Poco después, pude escuchar gritos que decían: “¡Despejen el área!” Sabía que venía la policía y estaban limpiando los pasillos a medida que se acercaban a nosotros. Una oficial de policía me ayudó a poner a la mujer en un carrito de compras, y escuché de nuevo la misma pregunta que mi esposo me había hecho hacía unos minutos: “¿Estás lista?” Con esto, estaba diciéndome que corriera al frente de la tienda.

Empujamos el carrito de compras juntos, corriendo lo más rápido posible. Cuando salimos, la mujer lloró al ver a su esposo y gritó su nombre. Mi esposo gritó mi nombre y pude responder. Le dije a la mujer que iría a ver cómo estaba su esposo, después de dejarla con el equipo de emergencias médicas. Corrí hacia el frente y noté que el esposo de la mujer estaba gravemente herido, al igual que las personas que lo rodeaban. Le susurré que su esposa e hijos estaban bien y que su esposa lo amaba mucho. Creo que pudo escucharme. El esposo de la mujer fue la última persona en fallecer, meses después del evento.

Desde agosto del 2019, se han producido otros actos de violencia. Cuando me enteré del incidente en Uvalde, Texas, volví a preguntarme si estaba lista. Sí, estoy lista, después de dos años y diez meses. Mi camino a la recuperación me ha impulsado hacia mi nuevo propósito de sanidad, esperanza y honor.

He aprendido:

Sanidad:

  • Al comienzo del proceso de recuperación, es importante que alguien en quien usted confíe le ayude a comunicarse y coordinar las cosas por usted. Informe a su iglesia, trabajo o escuela de sus necesidades. Pregunte si en su lugar de trabajo tienen un Programa de Asistencia al Empleado (EAP) y busque agencias estatales que puedan ayudar, tal y como el Programa de Compensación para Víctimas del Crimen del Fiscal General del Estado de Texas.
  • Salud Mental. Resista el miedo de que la vean como una loca o que digan “está loca”. Confíe en alguien que pueda ayudarle profesionalmente a superar el trauma. Después de varias llamadas telefónicas sin respuesta, finalmente encontré a un terapeuta en mi comunidad que me dio de su tiempo para ayudarme.
  • Permita que sus familiares y amistades cercanas le ayuden. “Déjate querer”. Permíteles estar presentes y disponibles para llorar junto contigo. Habrá días en los que necesitarás ayuda para hacer mandados o para recibir comida reconfortante. Para mí, fue sopita de arroz, frijoles y una quesadilla.
  • Compañeros/as de la comunidad y del trabajo o escuela. Estas personas me enviaron mensajes de texto, correos electrónicos y tarjetas de aliento durante las primeras semanas. A medida que me fortalecía, pude abrirlos y leerlos y me sentí más animada.
  • Redes sociales y medios de comunicación. Tenga cuidado con lo que comparte. Los medios de comunicación solo buscan promover una narrativa. La familia y amistades deben recordar el respetar el proceso de duelo de la persona.
  • Fe y Meditación. Encontré una aplicación llamada Abide (Permanecer); me cambió la vida. Uso esta aplicación a diario. Pude conectar la oración y la meditación mientras aprendía a respirar más conscientemente. Este tiempo con Dios es un lugar de descanso, y siento su presencia en donde puedo centrarme, escuchar su voz y encontrar paz. “Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche. Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!” (Salmo 1:2-3 TLA).
  • Llevar un diario. Comencé a usar mi diario, dibujando, haciendo garabatos y tomando pequeñas notas mientras meditaba. Representa un álbum de imágenes de mis pensamientos, que me permite ver hacia el pasado. Es un registro de mi caminar con los sentimientos oscuros de rendirme y los días brillantes en los que finalmente pude respirar. Me siento orgullosa de ver hacia atrás y ver cuánto he crecido.

Esperanza: 

  • Mi terapeuta me ayudó a ver mi experiencia como algo en una escala del 1 al 10, siendo 10 la muerte. Mi experiencia fue un 9. Desde entonces, uso la frase “no es un 9” para centrarme cuando aumenta mi ansiedad. Sé cómo se siente un 9. Hacer este diálogo interno, “no es un 9”, me recuerda respirar y decirme a mí misma que todo estará bien y que estoy a salvo. Tengo esperanza en un futuro nuevo. Esto me ayuda a poner las cosas en la perspectiva correcta.
  • Atesore el tiempo con sus personas amadas. Dígales cuánto significan para usted. Viva el momento con alegría, sin remordimientos.

Honor: 

  • Mi deseo es honrar a aquellas personas que perdieron la vida, con mis actos de servicio y alentando en su camino a la recuperación a quienes sobrevivieron. Además, honro a las víctimas enseñándoles RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y primeros auxilios, brindando así conocimientos y habilidades útiles en una emergencia.

Después de que los medios de comunicación pasen a su siguiente historia, las familias hayan enterrado a sus personas amadas y la comunidad vuelva a la normalidad, no se olvide de quienes sobrevivieron. Estas personas se quedan con su propio camino a la recuperación. Hago un llamado a líderes de la comunidad para que aboguen por servicios de salud mental accesibles, revisiones de seguimiento sobre el bienestar de estas personas y la oferta de soluciones identificables para quienes sobrevivieron. También animo a sobrevivientes a compartir lo que hemos aprendido para así modelar un camino a la sanidad.

Honremos a aquellas personas que perdieron la vida viviendo lo mejor posible cada día. ¿Estás lista? 

Claudia Cano es amiga del CLLI y escritora invitada para el blog de este mes. Claudia Cano es directora ejecutiva de Focusing to Learn LLC, una empresa nacional de educación y capacitación que brinda servicios de consultoría de liderazgo y desarrollo profesional. Tiene una Maestría en Educación con énfasis en Currículo e Instrucción. Claudia ha desempeñado varios roles de liderazgo a lo largo de su carrera, incluida la de profesora adjunta en El Paso Community College y Directora Nacional de Capacitación con uno de los mayores beneficiarios contratados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados para Niños No Acompañados.

PRIMAVERA: Afirmación de la Palabra de Dios

Por: Becky Klein

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“Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento;

Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba” (Deuteronomio 32:2 RVR).

La primavera está llena de simbolismo y significado para todas las personas que siguen a Dios y sus enseñanzas. Los meses de primavera son de transición y transformación. Durante esta temporada comenzamos a pasar de las frías garras del invierno al cálido abrazo del verano. Los días pasan de ser mayormente oscuros a predominantemente claros.

A lo largo de los meses de primavera, detectamos con cada uno de nuestros cinco sentidos los muchos cambios que marcan el comienzo de la nueva estación. Podemos ver el crecimiento verde resaltando en la tierra marrón, fría y húmeda. Podemos escuchar el canto de los pájaros como una orquesta sinfónica que se prepara para un concierto. Podemos sentir el clima cálido y húmedo humectando nuestra piel. Podemos oler el rocío limpio sobre la hierba y la lluvia en el aire, y podemos degustar los deliciosos sabores de los alimentos de temporada como los guisantes, las piñas y las fresas.

Y para algunos de nosotros, nuestro estado de ánimo se eleva desde las profundidades de la depresión hasta las alturas del amor y la alegría. Salimos de nuestro aislamiento interior para disfrutar de la luz y actividad de la comunidad. A medida que florecen las flores y nacen los animales, recordamos la inocencia, la belleza y la nueva vida que nos rodea. La primavera nos está diciendo que llenemos nuestros días de entusiasmo por la vida y dejemos atrás las viejas partes muertas de nuestra existencia. ¡La primavera llegó!

No solo experimentamos la primavera a través de nuestros sentidos, sino que también practicamos rituales y tradiciones que celebran el renacimiento, el rejuvenecimiento, la libertad y la redención. Por ejemplo, la Pascua y el Pésaj son dos tradiciones que la gente cristiana y judía, respectivamente, celebran durante los meses de transformación de la primavera.

Para mucha gente cristiana, la Pascua es incluso más importante que la Navidad. Esto es porque la Pascua celebra el propósito de Jesús al venir a la tierra y su transformación de muerte a vida por medio de su resurrección.

¿Alguna vez te has preguntado por qué en algunas sociedades el huevo es el símbolo sentinela de la Pascua? De acuerdo a The Easter Book (El Libro de la Pascua) de Francis X. Weiser, S.J., “[e]l origen del huevo de Pascua se basa en la tradición de la fertilidad de las razas indoeuropeas. Para nuestros antepasados ​​precristianos, era un evento muy sorprendente ver emerger una criatura nueva y viva de un objeto aparentemente muerto. El huevo se convirtió para ellos en un símbolo de la primavera. Hace mucho tiempo en Persia, la gente solía regalarse huevos en el equinoccio de primavera, que para ellos también marcaba el comienzo de un nuevo año”.

La gente judía celebra el Pésaj cada primavera (generalmente en marzo o abril), para recordar de una manera sagrada el éxodo del pueblo israelita de Egipto, y la tiranía que sufrieron bajo el faraón. El Séder de Pésaj es una fiesta ritual que marca el comienzo de la festividad de Pésaj. Como parte del plato de la cena de Séder, el huevo tiene un papel importante. Si bien el huevo recuerda el luto por la pérdida del Templo Sagrado judío, también es un símbolo de nacimiento, que es un tema clave durante el Pésaj. Es a través de la esclavitud de la gente israelita en Egipto y su posterior redención, que nació la nación de Israel.

Al anticipar con emoción el seguir disfrutando de la temporada de primavera, demos gracias por todos los símbolos y rituales de la temporada que nos recuerdan las promesas de Dios de un futuro de libertad y esperanza. Ya sean las hojas verdes que brotan de los árboles, la cálida brisa que sopla a través de tu cabello o el huevo en tu refrigerador, estos símbolos son un testimonio de las promesas de Dios de novedad, revitalización y liberación de nuestros corazones y mentes.

“La gente esperaba que yo hablara, tal como se espera que llegue la lluvia. Abrían su boca como lluvia de primavera”(Job 29:23 PDT).

Becky Klein, MANSS, Abogada, directora de Klein Energy, LLC., una empresa de consultoría de energia con sede en Austin, Texas. Es miembro de la facultad de CLLI y anteriormente formo parte de junta directiva de CLLI. Juris Doctor de la Facultad de Derecho de St. Mary, San Antonio, TX. Maestría en Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, Licenciatura en Biología Humana de la Universidad de Stanford, Stanford, CA.

¿Porque buscas aquí?

Por: Margarita García

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En el pequeño pueblo donde crecí, había un hombre con problemas mentales que era muy querido por la comunidad. Caminaba por las calles del barrio vendiendo bocadillos. Gritaba en voz alta: “¡Se venden bocadillos, papas fritas, dulces, palomitas de maíz, se venden bocadillos!” Entonces, durante nuestra niñez, cada vez que lo oíamos gritar afuera, pedíamos dinero a nuestro papá y mamá y salíamos corriendo a comprarle un bocadillo. 

Cuentan la historia, de que un día, perdió algo de dinero. Se estaba haciendo tarde y estaba oscuro, y le costaba ver. Así que se fue a una zona del barrio donde había más luz para buscar su dinero. Puedes imaginar a dónde voy con esta historia. Alguien que lo conocía le preguntó qué estaba haciendo. Él respondió que estaba buscando su dinero. La persona luego preguntó: “¿dónde lo perdiste?” Él respondió: “Bueno, lo perdí en la calle [señalando un lugar diferente] pero está demasiado oscuro para ver allí, así que vine a buscarlo aquí donde está iluminado”. ¡Por supuesto que nunca lo encontró! Aunque estaba iluminado, estaba buscando en el lugar equivocado.

En Lucas 24:1-9, las mujeres juntaron las especias que prepararon y fueron a la tumba donde él Señor había sido llevado. Jesús había sido crucificado. Querían ungirlo y honrarlo con sus perfumes preciosos, como era la costumbre. Pero la Biblia dice que cuando llegaron a la tumba, ésta estaba vacía. Lo buscaron, pero no encontraron el cuerpo. La Biblia dice que no sabían qué hacer, estaban confundidas y no podían entender lo que había sucedido. Habían caminado con él y se habían sentado en la misma mesa; escucharon sus enseñanzas y fueron testigas de muchos milagros. Y ahora extrañaban a su Señor.

Luego la historia continúa, y dice que dos hombres aparecen y les hacen una pregunta: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” En otras palabras, “¿Por qué están buscando aquí?” Si los hombres fueran de Texas, habría sonado algo así: “Hermanitas, Dios les bendiga pero están buscando en el lugar equivocado.”

Las mujeres ya estaban pasando un mal momento, se sentían muy confundidas cuando no encontraron el cuerpo de Jesús. Estaban de duelo por su pérdida, y ahora escuchan una voz y están aterrorizadas. Puedo imaginar sus emociones brincando por todos lados. Me pregunto qué pensamientos pasaron por sus cabezas, justo en este momento cuando inclinan sus rostros hacia 

el suelo. Si fuera yo, probablemente estaría pensando, “hasta aquí llegué. No vivo para contarlo. Se acabó. Debí haberme quedado en casa”. 

A veces como líderes, cuando pasamos por momentos difíciles, las circunstancias pueden empañar nuestra visión espiritual. Perdemos la esperanza. Afecta la capacidad de pensar con claridad, altera nuestra memoria y nos hace perder el enfoque, tanto que buscamos lo que necesitamos en los lugares equivocados.

Pero en el versículo 6, los hombres continúan diciendo: “Recuerden lo que les dijo.” En ese preciso momento, las mujeres necesitaban recordar las palabras que Jesús les dijo cuando estaba con ellas. Necesitaban recordar lo que Él dijo durante los buenos tiempos para poder soportar los tiempos difíciles. ¿Qué palabras de esperanza te ha dicho Dios? ¿Qué te está diciendo? Es en esas palabras donde puedes encontrar respuestas como líder. Toda la fuerza, la guía y la sabiduría que necesitamos para seguir adelante y hacer la voluntad de Dios, se encuentran en las palabras de Dios y las promesas que nos da.

Jesús había sido crucificado y puesto en una tumba, pero no había terminado como muchos podrían haber pensado. El versículo 8, dice que las mujeres recordaron lo que él había dicho, que resucitaría, y salieron corriendo de la tumba vacía. 

¡Líder cristiano corre! No mores en una tumba vacía. No hay vida en una tumba. Si Jesús no está allí, tampoco hay nada para ti en ese lugar. Como líder cristiano, el enemigo intentará llevarte de vuelta a una tumba vacía, lo que sea que eso signifique para ti; él encontrará maneras de hacerte morar en lugares como tu pasado y usarlo como una herramienta para hacerte olvidar las palabras de Jesús cuando te llamó al liderazgo. ¡Pero debes salir corriendo! Debes recordar lo que te dijo e ir a contárselo a las demás personas. 

Jesús te ha hablado y quiere hablar a través de ti. Él te llamó al liderazgo con la intención de anunciar el evangelio; para ir a decirles a las demás personas que Él vive. Debes hablar de esperanza cuando parece que no hay esperanza. La Biblia dice que sus misericordias son nuevas cada mañana y continuamente nos da una nueva visión para salir y hacer su voluntad tal como lo planeó desde el principio. No busques en los lugares equivocados, tienes su palabra, sus promesas y afirmación, tienes lo que necesitas.

Como líder cristiana, disfruto absolutamente el ministerio. Me da vida. Para algunas personas puede ser abrumador, para mí es sanador. Mi parte favorita de servir es encontrarme haciendo lo que Dios me llamó a hacer. Sí, al final de la mayoría de los días me acuesto muy cansada, pero me levanto a la mañana siguiente y lo hago todo de nuevo porque ahí es donde encuentro a Jesús. Sin embargo, hay momentos en los que tengo que parar y hacerme un auto-chequeo. Tengo que volver a centrarme en Él y en su propósito para mi llamado. ¡Tengo que salir de la tumba vacía de ajetreo, distracción, dolor y miedo, tal como lo hicieron las mujeres, para poder seguir anunciando que Jesús está vivo y que fue a preparar un lugar para que estemos con él por la eternidad!

Así que ¡adelante, sal corriendo y dile a las demás personas a través del servicio y amor que Él vive y que regresará de nuevo!

Margarita García, M.Ed. Coordinadora bilingüe de Kaufman ISD. Ex maestra de primaria, trabaja con maestros y estudiantes bilingües en todo el distrito apoyando la instrucción efectiva de alfabetización en un entorno bilingüe y promoviendo la participación de los padres en la educación a través de programas familiares. Coordinadora del Instituto Cristiano de Liderazgo de Latinas (CLLI) Este de Texas. Maestría en Educación, Universidad Bautista de Dallas, Dallas, TX. Licenciatura en Estudios Bíblicos y Teológicos, Universidad Bautista de las Américas, San Antonio, TX. Casado con cuatro hijos. Margarita actualmente reside en Kaufman, TX y sirve junto con su esposo pastoreando CLife Church Kaufman en Español.

¡Juntas somos más fuertes!

Por Marcela Ordaz

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Ha sido un largo camino para llegar a donde estás. No minimices tu trayecto y tu historia. Estamos juntas en esto. La unión y organización de mujeres, así como levantar la voz siempre harán la diferencia.

El 8 de marzo de 1857, las mujeres que trabajaban en la industria textil en Nueva York organizaron una huelga para pedir salarios más justos y condiciones de trabajo más humanas. Sin embargo, al momento de alzar la voz fueron detenidas por la policía.  

Dos años más tarde, ellas organizaron su primer sindicato para pelear por sus derechos; 51 años después, el 8 de marzo de 1908, 15,000 mujeres tomaron las calles de Nueva York para exigir mejores sueldos, menos horas de trabajo y derecho al voto. Todo esto sentó las bases del movimiento que hoy conmemoramos.

Con el paso del tiempo y en diferentes países y épocas el significado del 8 de marzo se fortaleció. En ese día se lograron importantes avances como el derecho al voto femenino, escolarización universitaria para mujeres, formación profesional, no discriminación laboral, así como igualdad de género.

Hoy, el Día Internacional de la Mujer se conmemora alrededor del mundo para hacer consciencia sobre la importancia de empoderar a las mujeres en todos los entornos, proteger sus derechos y garantizar que éstas puedan alcanzar todo su potencial. La conmemoración da espacio también para exponer la desigualdad y discriminación que aún viven las mujeres en todo el mundo, así como la urgencia de hacer efectivos sus derechos

A lo largo de la historia, las mujeres han sido difamadas, abusadas, menospreciadas y juzgadas bajo estándares dobles. Incluso en los tiempos de Jesús se daban estas situaciones. Las leyes de esa época sostenían que tanto hombres como mujeres que fueran sorprendidos en el acto de adulterio, debían morir (Levítico 20:12). Sin embargo, Juan 8:1-11 presenta cómo solo la mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio, y no el hombre que se encontraba con ella, fue acusada y amenazada de muerte por lapidación. 

En la actualidad hay una enorme cantidad de casos donde las mujeres seguimos en vulnerabilidad, aquí cerca o en lugares lejanos como en Doha, Qatar (emirato árabe absolutista), que tan de moda está por el próximo mundial de futbol. La mexicana Paola Schietekat tuvo la desgracia de vivir un episodio donde pasó de denunciar haber sufrido una agresión física, a ser hallada “culpable” de sostener una relación extramarital, y por consecuencia ser condenada a 100 latigazos o bien a casarse con el agresor de acuerdo a la ley islámica sharía. Lamentablemente, la embajada de México en ese país no estaba capacitada para resolver una situación de este tipo. Afortunadamente pudo, por otros medios legales, regresar a México sin cumplir “su condena”, y ahora 9 meses después del suceso, finalmente está recibiendo apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores en México. 

Todo esto me lleva a reflexionar y concluir que, sin importar la época, el éxito de salir adelante se logra al levantar la voz, unir fuerzas y buscar por todos los medios salir adelante. Esto incluye el entrenarnos, capacitarnos, estudiar, unirnos a gente que sepan más que nosotras y pertenecer a círculos de personas donde nos hagamos un bien mutuo. Por eso admiro tanto la labor del CLLI de crear una comunidad de latinas donde buscamos y promovemos todo esto.

Volviendo a la historia bíblica de Juan 8:1-11, me fascina cuando el Señor Jesús interviene en el momento que iban a apedrear a la mujer que fue sorprendida en adulterio, y desafía al grupo de atacantes al decirles: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Como nadie pudo hacerlo, la historia concluye con este diálogo:

Jesús: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Ella le contestó: Ninguno, Señor.

Jesús: Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar.

Me imagino el miedo que la mujer debió haber sentido al estar tan cerca de la muerte, y cómo las palabras de Jesús se convirtieron en una bendición de vida, en una nueva oportunidad para abrazar la vida abundante que solo él ofrece.

De la misma manera, Dios nos ha dado muchas bendiciones que se manifiestan en talentos, capacidades y virtudes. ¡Qué responsabilidad tan grande es ser líder, ser ejemplo y cabeza de un ecosistema (familia, iglesia, trabajo, grupo, célula, amistades), con un testimonio y reputación que guardar! Y más siendo mujeres, pues a veces se nos juzga con mayor dureza y se nos critica ligeramente, sin contemplar la historia detrás de nuestras decisiones.

Sin embargo, a pesar de todas las cosas difíciles, retadoras y a vece injustas, que hemos vivido como mujeres a través de los siglos, siempre recuerdo a Jesús y la esperanza que él nos trae. Él nos bendice y nos ayuda a salir adelante, como a la mujer de la historia bíblica. 

Como seguidoras de Jesús es nuestro deber ayudar también a otras mujeres a encontrar la vida abundante que él ofrece. En una ocasión, la famosa Audrey Hepburn expresó: “Con el tiempo y la madurez, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti y otra para ayudar a los demás”. Quisiera parafrasear estas palabras de la siguiente manera, en nuestra relación con Dios descubrimos que tenemos dos manos: una para sostenernos de él y la otra para ayudar a las demás personas.

En este mes donde celebramos los logros y avances de la mujer en muchos ámbitos, miremos a nuestro alrededor pues todavía hay mucho por hacer. Así como Jesús se detuvo para ayudar a esta mujer que estaba casi frente a la muerte, veamos a qué mujer o mujeres podemos ayudar el día de hoy. 

Si bien esta ayuda se pude prestar individualmente, al unirnos podemos ser más efectivas pues juntas somos más fuertes. Recordemos una vez más como en los movimientos históricos del Día Internacional de la Mujer, la organización y la unidad nos han llevado a grandes cambios sociales. 

Desarrolla las ideas creativas que Dios te ha dado. Usa los dones y talentos que Él ha puesto dentro de ti. Sé la bendición para ti, tu familia y tu comunidad para la cual Él te creó. 

Así que unámonos en un vínculo de solidaridad, y tomadas de la mano de Jesús, vayamos entretejiendo un horizonte de existencia más justo y pleno que nos lleve a experimentar de una manera más contundente la vida abundante que solo él ofrece. 

¡Estamos juntas y por tanto somos más fuertes!

Marcela Ordaz, una profesional en la area de Comunicación Organizacional, ha trabajado como líder internacional dirigiendo la Expo Industrial FABTECH Mexico por los últimos 15 años. Es Graduada de CLLI y ahora forma parte de la junta directiva de CLLI y es parte del equipo de liderazgo de CLLI Monterrey. Además, Marcela ha servido como líder en diferentes ministerios por los últimos 25 años en Monterrey, Mexico.

Me desviviré por tu bien 

Por Eva Martínez 

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Por mis hermanos y amigos diré: ¡Qué la paz esté contigo! Por amor a la casa del Señor nuestro Dios, me desviviré por tu bien. Salmo 122:8-9 BLPH

Mi profesión de psicóloga la ejerzo con personas que tienen condición de discapacidad intelectual. Cuando la pandemia nos sorprendió, de pronto tuvimos que realizar todo nuestro trabajo en confinamiento, sin habernos preparado para ello. Más o menos después del primer mes de estar en el resguardo seguro del confinamiento, me buscó una madre de familia para solicitar apoyo para su hija adolescente con discapacidad intelectual, pues tenía síntomas de depresión. 

Se la pasaba dormida y se resistía a conectarse a las clases en línea. Después de algunas conversaciones por videollamadas, se animó a conectarse a la sesión de Zoom. Su mamá me compartió que, al ver cómo iban apareciendo los rostros de sus amigos y amigas, saludándose y dándose los buenos días como si estuvieran viéndose en persona, su hija —con gran sorpresa y emoción— expresó: “¡Están vivos!” 

Me sorprendió y me conmovió el efecto que tuvo para ella el relacionarse, aunque fuera a través de una pantalla, con sus maestras/os y compañeras/os. Le hizo bien. Parte de su depresión era pensar que sus amistades se habían terminado con el confinamiento. Llegó a pensar que todos habían muerto. ¡Qué maravilloso descubrimiento, gracias a la tecnología, cuando se dio cuenta que sus queridas amigas y amigos seguían vivos! 

Sentí el impulso de compartirle (no sólo a ella, sino a todas las personas con quienes me relaciono) el mensaje del salmo 122:8-9. Desde antes de la pandemia, pero ahora más que nunca, este verso me ha tocado: Por amor a mis hermanos y amigos diré: ¡Qué la paz sea contigo! Por amor a la casa del Señor, nuestro Dios, me desviviré por tu bien.

¿Qué es “desvivirse”? Según el diccionario de la Real Academia Española, es: mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por alguien. Sin embargo, la palabra “desvivirse” tiene mucha más profundidad de lo que puede explicar un diccionario. En español, literalmente significa dejar de vivir, entregar la vida por alguien, renunciar a los propios intereses e incluso a la propia vida a favor de la otra persona en una relación afectiva de amistad sincera.

Las amistades que hacen bien son aquellas que se demuestran su interés vivo, a quienes tenemos y nos tienen en su pensamiento y en sus oraciones, por quienes buscamos su bienestar y que a su vez buscan el nuestro, aun renunciando a los propios intereses y beneficios. Esta actitud recíproca de cuidado y atención es la marca sencilla y profunda de la verdadera amistad, probada en tiempos buenos y en tiempos no tan buenos.

En el mes de febrero se acostumbra celebrar el día del amor y la amistad; especialmente el día catorce, que en Estados Unidos ocupa el calendario de decoraciones y compras para declararse enamorados. En México se incluye también la celebración de todas las relaciones amistosas. Es una celebración de la amistad; no sólo de los enamorados.  

Podríamos a veces pensar que esa fecha es un mero pretexto en una cultura influenciada por el consumismo. Yo quisiera invitarte a que hagamos un alto y utilicemos este mes para reflexionar en la importancia que tienen las relaciones interpersonales significativas en nuestra vida y la manera en que influyen en nuestro bienestar. 

Piensa en alguna ocasión en la que hayas estado en situaciones en las que las personas a tu alrededor no se relacionan en forma sana. ¿Ha afectado esto en cómo te has sentido? ¿Ha influído en tu bienestar o incluso en tu salud? Ahora trae a tu memoria aquellos entornos que se han caracterizado porque las personas que están cerca de ti se relacionan entre ellas y contigo de manera positiva y sana. ¿Qué efecto ha tenido eso en ti?

La forma en que nos relacionamos con las demás personas es un asunto de suma importancia para tener vida plena. De hecho, existen escalas que miden la Calidad de Vida, y una de las dimensiones que se toman en cuenta para determinar el índice de bienestar de una persona es el renglón de sus relaciones interpersonales. Así que hay que ponerle mucha atención a la esfera de nuestras relaciones interpersonales. ¿Hay alguna llamada amistosa que debes hacer?

En tiempos de pandemia y confinamiento, puede ser que sintamos que nuestras amistades se han alejado. Tal vez incluso pensamos que las hemos perdido, tal y como mi alumna se sintió durante aquel primer mes de confinamiento. El apóstol Pablo también tuvo períodos de confinamiento cuando estuvo encarcelado. En esos momentos, por medio de la oración, sabía que sus queridos amigos y hermanos estaban presentes, y se sentía reconfortado al pensar en esas relaciones positivas y sanas: Cada vez que los recuerdo, doy gracias a mi Dios, y cuando ruego por ustedes, lo hago siempre lleno de alegría (Filipenses 1:3-4). Nosotros también tenemos el recurso de la oración, pero hoy en día también existen muchas otras formas de comunicarnos en estos tiempos difíciles. 

Mi oración es que la manera en que nos relacionemos, en cualquiera de nuestros contextos, sea una que genere comunidad en dondequiera que estemos. En la  casa, en la escuela, en el trabajo, en la iglesia, en línea o de manera presencial –formemos comunidades de paz y de bien.

En este mes del amor y la amistad, Agradezcamos profundamente a todas las personas que nos rodean, que han buscado la forma de darnos paz y han llegado a “desvivirse” por nuestro bien.  

Eva Martínez es Licenciada en psicología con maestría en salud mental de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, Coordinadora del programa de familias fortalecidas e incluyentes de Effeta ABP, institución que busca impulsar la inclusión y el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. Es parte del equipo coordinador del capítulo 2  de CLLI. Sirve junto a su esposo Joel Sierra, en el pastorado de la Comunidad Bautista Jiréh de Monterrey. Mamá de 4 hijos, Andrés, Luz Daniela, Samuel y Miguel.

¿Feliz Año Nuevo en febrero?

Por Nora O. Lozano

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¡Sí, Feliz Año Nuevo en febrero! Pero antes de invitarles a celebrar este Año Nuevo, me gustaría invitarles a otra celebración.

Celebremos juntos que con la publicación de este blog cumplimos tres años de publicaciones mensuales consecutivas. Agradezco a Dios por este logro, así como a nuestra coordinadora y publicadora del blog, Anyra Cano, a todas las escritoras por sus piezas originales y creativas, y a ustedes, nuestros lectores. Estamos preparando contenido muy bueno y significativo para este año, y les invitamos a que sigan leyendo nuestras publicaciones mensuales.

Y ahora sí, ¡vamos al Feliz Año Nuevo en febrero!

Para la mayor parte del mundo, enero es un mes de comienzos nuevos, ya que le damos la bienvenida a un nuevo año en el calendario. Para mí, es un doble comienzo nuevo ya que también celebro mi cumpleaños el 1º de enero. Sin embargo, en mi trabajo como Directora Ejecutiva del Instituto Cristiano para Líderes Latinas, el mes de enero no significa nuevos comienzos, sino finales.

El trabajo de las organizaciones sin fines de lucro en los Estados Unidos tiene un ciclo particular. Enero es el mes cuando estas organizaciones cierran las transacciones del año anterior. Es el tiempo de enviar documentación importante a agencias gubernamentales, así como a las personas donantes. La fecha límite para enviar estos documentos es el 31 de enero, y mi objetivo siempre es enviarlos un poco antes. Una vez que se envían, puedo respirar con un poco más de tranquilidad. Entonces empiezo a celebrar el final del año de negocios del Instituto y el comienzo de un nuevo año, un nuevo ciclo que comienza el 1º de febrero.

¡Así que este 1º de febrero estaré celebrando el Feliz Año Nuevo del Instituto! ¡Y quiero invitarles a celebrar conmigo! 

La transición a un nuevo año ofrece la oportunidad de reflexionar con gratitud sobre el anterior, así como la oportunidad de planear con esperanza para el futuro.

Cuando pienso en gratitud en relación al año anterior, quiero agradecer a Dios por todas las cosas que pudimos hacer a pesar de la pandemia. Pudimos seguir ofreciendo de manera virtual nuestras capacitaciones transformadoras. Las estudiantes continuaron aprendiendo y siendo desafiadas, la facultad continuó enseñando contenido empoderante al mismo tiempo que aprendían métodos de enseñanza apropiados para esta temporada tan compleja, y las coordinadoras y el personal del CLLI continuaron sirviendo fielmente y con alegría. Todo esto es realmente extraordinario considerando que vivimos el segundo año de una pandemia global. Pero también, estoy muy agradecida por todas las personas amigas y donadoras del Instituto y sus contribuciones en oraciones y recursos financieros. Su generosidad nos permitió continuar con nuestra meta de transformar las vidas de muchas mujeres en el nombre de Cristo.

Además, también estoy agradecida por la creatividad que Dios ha dado a las miembros de la junta directiva, la facultad, las coordinadoras y el personal del Instituto. Si bien es cierto que la pandemia nos ha traído muchos desafíos, también es cierto que ha traído algunas bendiciones. Para el Instituto, una de las bendiciones es que nos ha empujado a hacer las cosas de formas nuevas y creativas: desde trabajar en oficinas virtuales hasta diseñar nuevos formatos y métodos de enseñanza en nuestras capacitaciones. Todo esto se ha traducido en una oportunidad de hacer las cosas de manera diferente, pero siempre con la misma calidad y excelencia.

A medida que hacemos la transición a cosas nuevas, también ha sido un momento para decir adiós a otras cosas. Una de ellas es nuestro tradicional entrenamiento de enero en el Campamento Buckner. Llevamos a cabo este entrenamiento por 13 años durante el mismo fin de semana y en el mismo lugar. Podría escribir un libro con todas las historias de crecimiento y transformación que sucedieron allí en todos esos años, y otro libro con todas las experiencias divertidas que tuvimos. Sin embargo, la pandemia y las nuevas oportunidades nos llevaron a la difícil decisión de cambiar esta capacitación a un formato diferente. Si bien la decisión fue compleja porque requería tanto una celebración como un duelo de lo que fue, también trajo una sensación de novedad y entusiasmo, ya que podremos servir mejor a nuestras estudiantes actuales que están listas para aprender en formatos más híbridos.

Esto me lleva a reflexionar sobre el futuro. Si bien continuamos con nuestro objetivo claro de brindar capacitación transformadora en liderazgo para latinas y latinas de corazón desde una perspectiva cristiana, apreciamos sus oraciones a medida que seguimos explorando nuevos formatos y métodos de enseñanza para nuestro enriquecedor plan de estudios. Estamos emocionadas de experimentar con estas nuevas posibilidades, evaluarlas y luego refinarlas una y otra vez, hasta que logremos que estén “sazonadas a la perfección”. Queremos hacer esto porque Dios merece nuestro mejor trabajo y nuestras estudiantes merecen la mejor educación de liderazgo que podamos ofrecer.

A la luz de todo esto, ¡les invito a celebrar el Feliz Año Nuevo del Instituto el 1º de febrero! Y al hacerlo, recuerdo estas palabras poderosas de Dag Hammarskjöld que mi amiga, la Dra. Pam Durso, compartió conmigo hace algún tiempo: “Por todo lo que ha sido, ¡gracias! Por todo lo que está por venir: ¡SÍ!”

Así que demos gracias por lo que fue, y esperemos con emoción lo que será. Y en todo, glorifiquemos a nuestro buen Dios que siempre nos cuida, guía y provee para todas nuestras necesidades.

Por todo lo que está por venir: ¡Feliz Año Nuevo Instituto Cristiano para Líderes Latinas! ¡Que Dios te bendiga este año de maneras maravillosas y sorprendentes! ¡Amén!

Nora O. Lozano es directora ejecutiva y cofundadora del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI), y ha estado involucrada en el campo de la educación teológica cristiana por más de 25 años.

Empezando un año nuevo cobijada en las promesas de Dios 

Por Sofía Rodríguez

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El principio de un año nuevo ofrece una oportunidad para reflexionar en el pasado y soñar con el futuro, a la luz de las promesas de Dios.

He sido cristiana casi toda mi vida, y buena parte de ésta he servido en el ministerio. Como mujer con un llamamiento pastoral, el camino no ha sido fácil, pero Dios me ha sostenido por su gran misericordia y fidelidad.

Durante un momento particularmente difícil en mi vida, alguien me compartió estas palabras, las cuales han sido de gran aliento en mi ministerio: 

“Dios no te llevará a aguas que Él no pueda dividir, a riberas que él no pueda cruzar, ni a dolor que él no pueda sobre llevar”.

“Dios no te llevará a aguas que Él no pueda dividir”

Nací en el Ecuador, y al año y medio de edad mi papá y mi mamá me trajeron a Colombia, país donde crecí, rodeada de mucho amor en un hogar cristiano. Fue allí donde a temprana edad, conocí y acepté a Jesús, y realicé obras misioneras en compañía de mi familia.  Allí también terminé mis estudios secundarios, y conocí a mi esposo con quien he estado casada por 42 años y con quien tengo cuatro hijos y siete nietos.   

En 1992, Dios me llevó a trabajar en un lugar estratégico que por su ubicación es un eje de desarrollo portuario. Ese sector es también vulnerable a todo tipo de problemas sociales.

Allí trabajé en mi profesión como socióloga, promoviendo desarrollo comunitario. Al ver tantas necesidades, inicié una tarea que cada día se tornaba más desafiante por las continuas muertes y robos. Sin embargo, el cuidado de Dios y su gracia me fortalecían. Reconociendo que solo Dios podía transformar la vida de las personas, alternaba mi trabajo también con una labor espiritual.

Dios seguía abriendo mis ojos a las necesidades espirituales de estas personas, y puso en mi corazón el realizar servicios de adoración los domingos. Iniciamos el 5 de mayo de 1996, y con esto se da nacimiento a la iglesia Bautista Ágape de Barranquilla. Con la dirección de Dios, y el apoyo de mi familia y de una gran mujer de Dios, Sandra Redondo, todo marchaba bien. Como en la iglesia bíblica, Dios añadía a quienes habrían de ser salvos (Hechos 2:47).

“Dios no te llevará a dolor que él no pueda sobre llevar”.

Sin embargo, pronto empezaron las pruebas de nuevo. Mi padre, quien había sido un gran apoyo espiritual pues era un hombre de oración que me aconsejaba, enfermó y diez días después falleció. Un año y medio después, recibí la noticia que mi mamá estaba enferma y pocos días después ella también falleció.

Con sus muertes quedó un gran dolor y vacío en mi corazón, pero Dios lo llenó al darme fortaleza para ir a predicar a lugares donde nunca imaginé que iría: las montañas de Colombia. Estas eran aterrorizantes debido a la gente peligrosa que se encontraba allí. Sin embargo, a pesar de mi miedo, yo experimentaba la presencia y protección de Dios en ese lugar. 

Como si esto no fuera suficiente, también enfrenté los ataques de quienes se oponían al ministerio de la mujer. Me atacaban por ir a ministrar a ese lugar. Las dudas me asaltaban, y casi me hacían desfallecer. Su actitud me parecía irónica. Si ellos no estaban dispuestos a ir, ¿por qué obstaculizaban el trabajo de alguien que sí estaba dispuesta a ir a esos lugares conflictivos?

Las pruebas continuaron a nivel familiar, pero esta vez en lo económico. En un lapso de tres meses mi esposo y yo perdimos nuestros trabajos, justo en el tiempo que nuestros hijos necesitaban educarse. Dios nos sostuvo sin un trabajo fijo por diez años y nos enseñó que “no solo de pan vivirá el hombre” (Mateo 4:4).

Nunca faltó nada en nuestra casa, y cada uno de nuestros hijos fueron a la escuela y se graduaron. Todavía más, pudimos enviar a nuestro hijo mayor, Carlos, a estudiar teología a San Antonio, Texas. Actualmente, él es un pastor para la gloria de Dios.

“Dios no te llevará a riberas que él no pueda cruzar.”

Por mi parte, yo siempre anhelaba continuar estudiando, y le pedía a Dios por esto, esperando su tiempo perfecto para prepararme para servirle mejor como mujer en el ministerio.

La respuesta de Dios llegó en el 2016, cuando mi hijo Carlos me compartió que habían aprobado una Maestría en Estudios Teológicos en español. Reconocí que Dios había dado respuesta al deseo de mi corazón. Inicié mis estudios ese verano y gracias a Dios me gradué en el 2018.

Cuando Dios da, da en abundancia, pues proveyó otra oportunidad de estudios para mí. En octubre del 2019, mi hijo Carlos enfermó y tuve que viajar a Fort Worth, Texas, para acompañarlo. Un día antes de regresar a Colombia escuché sobre el entrenamiento del CLLI, pero parecía imposible que pudiera asistir pues ya tenía mi boleto comprado. Milagrosamente, el boleto se pudo cambiar gratis, y mi familia proveyó la colegiatura. Llena de agradecimiento a Dios empecé el entrenamiento y pronto me graduaré.

Hoy pastoreo dos iglesias establecidas y durante la pandemia abrimos otro lugar de estudios Bíblicos infantiles. Los ataques al ministerio de la mujer continúan, pero Dios nos da la victoria y la gran bendición de contar con un liderazgo empoderado, que sirve y es constante en el trabajo del Señor.

Han pasado 25 años de ministerio, y veo maravillada hasta donde Dios, por su fidelidad, me ha traído. Mis hijos terminaron sus estudios con especializaciones; hoy continúo sirviendo al Señor con mi familia y mis hermosos nietos en las congregaciones y donde Dios nos permita trabajar en su obra. 

Al terminar este año, solo puedo ver hacia atrás y darle gloria a Dios por su fidelidad y su misericordia. 

Y al mirar al próximo año y al resto de mi vida, puedo pensar solamente en que Dios nunca nos ha prometido un camino fácil, pero si un arribo seguro. La Biblia afirma que Dios es el mismo por siempre (Salmo 102:25-27), y si Dios es quien nos guía y fortalece, sin importar las pruebas y dificultades llegaremos con bien hasta el final de nuestras vidas.

¡Así que confiando en todas las promesas Dios, démosle la bienvenida a este nuevo año!

Rev. Sofía Rodríguez es pastora de la Iglesia Bautista Ágape de Barranquilla, Colombia, presidenta de la Fundación Obreras en Acción (para adultos mayores), y estudiante de tercer año, del Instituto Cristiano para Lideres Latinas.

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