Por Nora O. Lozano

Traducido por Alicia Zorzoli

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Tengo mucho gusto en presentarles el nuevo blog del Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI por sus siglas en inglés), titulado “Tú, yo, nosotras”. El propósito de este blog es doble. Primero, está diseñado para estimular el pensamiento académico creativo y las conversaciones sobre temas relevantes a las mujeres en liderazgo, sean latinas o con un corazón latino. Estos ensayos temáticos se publicarán una vez por mes. Segundo, a medida que sea necesario se publicará material adicional con el propósito de destacar eventos significativos en la vida del Instituto.

El blog estará centrado en un tema general para cada año, y se publicará en ambos idiomas: inglés y español.

Cuando el Comité Ejecutivo de CLLI y su personal consideraron este nuevo proyecto, el tema de la hermandad entre mujeres sobresalió como favorito para el año. La razón es que, desde sus comienzos, los cursos de CLLI han sido un espacio donde estas relaciones de hermandad se creaban, se fomentaban y se desarrollaban permitiendo así que las mujeres participaran en conversaciones profundas y transformadoras. Estas relaciones han traspasado límites de raza, edad, idioma, etapas de la vida, niveles de educación y llamados al ministerio.

A veces estas conversaciones fueron difíciles y dolorosas cuando tratábamos, en grupo o individualmente, temas importantes que en ese momento parecían ser asunto de vida o muerte.

Pero en todas esas conversaciones encontramos un sentido de nueva vida, de renovación, porque Dios está en medio nuestro. El Dios de esperanza, que ve el horizonte completo de nuestra vida, es quien nos guía. Y aunque en este momento no veamos claramente, Dios ofrece una luz, pequeña quizás, para ayudarnos a continuar.

Es mi esperanza que este blog sea un espacio más donde esas conversaciones profundas, transformadoras, así como la hermandad entre las mujeres, continúen floreciendo para enriquecer nuestra relación con Dios y con cada una.

Mientras escribo esto vienen a mi mente dos mujeres de la Biblia que mantuvieron conversaciones importantes y compartieron un vínculo especial de hermandad entre sí debido a su fe y a una circunstancia común. Me refiero a Elisabet y María.

El comienzo del evangelio de Lucas narra las historias de estas dos mujeres. Elisabet y su esposo Zacarías eran personas justas que obedecían todos los mandamientos y las ordenanzas de Dios. Sin embargo, a pesar de su fidelidad, no tenían hijos porque Elisabet era estéril. La situación era difícil para ambos, pero especialmente para Elisabet. En esa época una de las funciones principales de la mujer era tener hijos, y el ser incapaz de procrear era considerado una desgracia. Además, dado que ambos eran de edad avanzada, ya habían perdido toda esperanza de superar esta situación.

Para su sorpresa, experimentaron un milagro de Dios y Elisabet concibió un hijo. Esta mujer que había sufrido dolor, vergüenza y críticas debido a su condición de estéril, ahora estaba experimentando la gracia y misericordia de Dios.  

En contraste, María era una joven, virgen, soltera y totalmente falta de preparación para tener un hijo. Ella también recibe la sorpresa de un milagro cuando Dios la encuentra apta para llevar en su vientre al Salvador del mundo. Su vida cambió para siempre desde que respondió a la anunciación del ángel: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). 

Repentinamente esta mujer soltera se encuentra embarazada, y con un futuro esposo que no le cree la historia de su concepción mediante el Espíritu Santo (Mateo 1: 18, 19). Aunque el relato no lo menciona, me imagino que tampoco la creyeron su familia y su comunidad. De modo que es muy probable que ella también haya experimentado sufrimiento, vergüenza y crítica debido a este embarazo inesperado.

El evangelio continúa relatando que días después del anuncio del ángel, María se apuró a ir a ver a Elisabet. Es en ese momento, que las dos se encuentran para sostener conversaciones vitales. Ambas habían experimentado sufrimiento, vergüenza y críticas debido a sus embarazos. Una porque bajo ninguna circunstancia era capaz de concebir, y la otra porque bajo las circunstancias más inverosímiles estaba esperando un hijo. Diferentes circunstancias, similar pena y vergüenza, y un mismo Dios que estaba en control de sus historias y les ofrecía un sentido de esperanza mientras pasaban tres meses juntas apoyándose mutuamente.

Estoy segura de que durante ese tiempo Elisabet y María tuvieron oportunidad de compartir una y otra vez sus historias milagrosas. Quizás al hacerlo habrán encontrado un sentido de propósito y esperanza al comprender mejor cómo tanto ellas como sus hijos eran tan especiales para Dios.

Estas dos mujeres de la Biblia son ejemplo para las personas cristianas de hoy en día, al modelar conversaciones profundas que alientan una relación más fuerte con Dios y entre sí.  

Tengo la esperanza de que el lanzamiento de este blog llegue a ser un espacio donde las mujeres, siguiendo el ejemplo de María y Elisabet, puedan mantener conversaciones profundas que les permitan crecer en su relación con Dios y unas con las otras. Además, espero que sea un espacio donde las mujeres encuentren apoyo e inspiración para su trayectoria como líderes cristianas. Por último, espero que aquí las mujeres sean alentadas a creer, como María, que Dios va a cumplir sus planes para la vida de ellas (Lucas 1:44, 45).

Quiero invitarte a que nos acompañes cada mes, y nos unamos a mujeres del pasado y del presente en conversaciones profundas y transformadoras que nos fortalecerán en nuestra trayectoria como líderes.

La doctora Nora O. Lozano es Directora Ejecutiva del Instituto Cristiano para Líderes Latinas y Profesora de Estudios Teológicos en la Universidad Bautista de las Américas en San Antonio, Texas.

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