La Fuerza de la Hermandad

Por Patty Villareal

Traducido por Alicia Zorzoli

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La palabra “fuerza” transmite imágenes de poder y confianza. Dios provee personas, hombres y mujeres, que se cruzan en nuestro camino con una fuerza que maximiza nuestro potencial dado por Dios. Ese poder y esa confianza nos da el valor de actuar para lograr nuestro sueño.

A veces las mujeres tendemos a gravitar más hacia otras mujeres, nuestras hermanas. En mi caso, que es similar al que Alicia Zorzoli describió en el blog del mes pasado, yo no tuve hermanas carnales. Durante mi infancia y juventud sentía envidia de mis amigas que tenían hermanas. Podía ver ese vínculo especial entre ellas. Siempre tenían quien las acompañara cuando salían a otros lugares. Compartían secretos íntimos y se protegían mutuamente. Por supuesto, se peleaban, pero, ¿qué hermanas no lo hacen? Siempre me pregunté cómo sería tener una hermana.

Por la gracia de Dios, cuando conocí a Cristo él me dio montones de “hermanas”. Inmediatamente heredé un mundo de “hermanas”. Tengo el privilegio de compartir un vínculo especial con muchas de ellas. Tengo “hermanas” a quienes contarles mis confidencias y que ellas me las cuentan a mí. Tengo “hermanas” que me protegen, y lo las protejo. Tengo “hermanas” que caminan a mi lado en mi relación con Cristo, y yo camino con ellas para vivir una vida más abundante. Mi vida es muy bendecida gracias a mis “hermanas”. 

Mi sueño y el deseo de mi corazón siempre ha sido descubrir y alentar lo mejor en las demás personas. En mis muchos años como líder, y en mi profesión de trabajadora social, me cruzo con gente que no está consciente de sus dones y talentos. Me encuentro con algunas personas que no tienen confianza en sí mismas, y esa percepción limitada de sí mismas les impide ver cuán valiosas son para Dios.

La misión de mi vida incluye “eliminar las barreras que obstruyen el potencial dado por Dios a los niños y sus familias”. El Señor me ha guiado y permitido hacer esto en la vida de individuos, familias, iglesias y sistemas. Gracias a Dios no lo hice sola. Casi siempre soy parte de un grupo de colegas, o de una comunidad que trabaja para encontrar formas de eliminar esas barreras para las familias; y muchas veces lo hago junto con mis “hermanas”.

¡Eso ya es toda una bendición! Sin embargo, hay una bendición extra que viene cuando recorro esa senda junto a otras personas creyentes. A menudo viene con, y a través de, mis “hermanas” que tienen un mismo trasfondo y una misma comprensión del amor de Cristo hacia nosotras y hacia otras personas. Mis “hermanas” aportan una perspectiva como la de Cristo en la tarea de animar y eliminar las barreras. Muchas veces es un proceso de aprendizaje para un grupo de mujeres de Dios que buscan juntas hacer su voluntad.

El Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI por sus siglas en inglés) nació de esa forma. Desde el deseo y la visión de hacer realidad lo mejor en las demás personas y en las comunidades, la semilla de CLLI comenzó en colaboración con una hermana con ideas similares, la doctora Nora Lozano. Partiendo de la base de nuestra amistad y hermandad, en otoño de 2005 las dos líderes latinas comenzamos a soñar y planificar un movimiento para ayudar a otras líderes latinas a maximizar el potencial que Dios les dio. Dios usó conversaciones divinas, nuestras redes y el aliento mutuo a medida que la doctora Lozano y yo comenzamos el proceso de crear y desarrollar juntas este Instituto.

Esto no lo hicimos solas. En estos últimos 14 años Dios trajo a personas amigas, consejeras, consultoras y facultad para trabajar con nosotras.

El concepto inicial de CLLI ahora ha madurado hasta llegar a ser una institución sin fines de lucro, con una Directora Ejecutiva y una Junta Directiva que dirigen nuestra organización. No solo enseñamos a latinas sino también a “latinas de corazón” de las cuales también aprendemos. Todas son mujeres dotadas que siempre nos bendicen mientras continuamos progresando en el Instituto.

Mi amistad y hermandad con Nora Lozano continúa creciendo mucho más allá de los lazos con CLLI. Encontré una cita de Sabrina Newby, CEO y fundadora de la Cámara de Minorías de Georgia, que describe nuestra relación:

“Yo estoy orgullosa de ella, y ella está orgullosa de mí. No hay competencia, mala voluntad, envidia o celos. Somos mujeres seguras, confiadas, que hacemos cada una lo nuestro mientras nos apoyamos mutuamente”.

A eso lo llamo “verdadera hermandad”. Y es mi oración que quienes leen este blog tengan este tipo de hermandad con otras. Que sean mujeres seguras, confiadas, que hacen cada una lo suyo mientras se apoyan mutuamente.

Creo que es casi imposible llegar a ser lo mejor que podamos sin ser parte de una comunidad de “hermanas”. Esta hermandad es un regalo de Dios. Una hermandad está formada por mujeres conectadas genéticamente o por su fe en Cristo, que quieren y pueden caminar a tu lado, alentarte, compartir confidencias y protegerte.

La Biblia habla sabiamente de la importancia de vivir y servir en comunidad: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiastés 4: 9, 10). El pasaje continúa diciendo: “También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4: 11, 12). El poder de la comunidad es verdaderamente importante en la Biblia.

Si tienes la bendición de tener una comunidad de “hermanas” a tu alrededor, dale gracias a Dios y no dejes de alimentarla. Si no la tienes, ora pidiendo tenerla. Toma la iniciativa; empieza siendo una buena “hermana” para otras mujeres y, a su tiempo y con la bendición de Dios, podrás disfrutar las riquezas de tener una hermana o una comunidad de hermanas a tu alrededor.

En CLLI nos esforzamos por ser esa comunidad de líderes; una hermandad que se alienta mutuamente en su trayectoria de liderazgo. Al continuar ofreciendo entrenamientos en diferentes sedes, por favor considera unirte a nosotras y ser parte de esta comunidad que nos vincula para lograr la excelencia en Dios.

Patty Villareal, LMSW, Co-fundadora de Instituto Cristiano para Líderes Latinas y profesora auxiliar en la Universidad Bautista de las Américas.