Por Ana Rodriquez

Please click here to read in English

Supe por primera vez del Latina Leadership Institute (LLI) a través de mi trabajo. La palabra «Latina» captó de inmediato mi atención. Asistí a la primera sesión en Camp Buckner, un lugar que ya conocía y que tenía muchas ganas de visitar. Durante mi primer año, conocí a mujeres latinas —y a mujeres latinas de corazón— cultas y provenientes de muy diversos ámbitos. Sus historias me inspiraron a completar el programa de tres años del LLI, obtener un certificado en Estudios Latinos y terminar una maestría en Administración Pública con especialización en Liderazgo (MPA-L).

A través de lo que hoy es el Christian Latina Leadership Institute (CLLI), he logrado una carrera significativa y amistades duraderas alrededor del mundo.

CLLI se convirtió en un lugar de discipulado para mujeres que buscaban crecer en Cristo. Durante mi primer año, la clase de la Dra. Nora Lozano, «La mujer y la Biblia», moldeó mi fe y mi llamado. Desde entonces, he servido al CLLI como estudiante, mentora, amiga y miembro de la junta directiva. Esta trayectoria ha sido una bendición para mí. Sigo compartiendo sus enseñanzas al empoderar a mujeres de mi comunidad para que caminen con Jesús.

CLLI enseña sobre el papel de la mujer en la Biblia y nos recuerda que las mujeres tienen más semejanzas que diferencias. Al igual que las mujeres de las Escrituras, la mayoría de las mujeres desean lo mejor para sus familias. A través del CLLI, se fortalece la hermandad entre estudiantes y profesoras, dando lugar a amistades sanas y duraderas.

Esta hermandad ayuda a las mujeres a reconocer su valor, fortalecer su confianza, tomar decisiones sabias, crecer en la fe y descubrir su propósito. También destaca la importancia del bienestar emocional y de las amistades saludables. Aunque CLLI comenzó como una iniciativa académica para capacitar a mujeres a servir a sus comunidades, se ha convertido en mucho más. Cuando Dios entra en la historia de una mujer, el mundo cambia.

En mi comunidad, sirvo en un grupo de mujeres llamado «Hijas de Gracia». Me inspiran las mujeres que asisten fielmente; cada una proviene de un entorno diferente y busca su propósito como hija del Rey. Juntas, nos aferramos a esta promesa: «Desde hoy camino contigo y, juntas, caminamos con Dios». Esta hermandad da gloria y honra al Señor Todopoderoso, quien preparó este camino mucho antes de que yo supiera que formaría parte de él. Como hermanas, oramos, nos animamos mutuamente y damos gracias a Dios por la vida de cada una, mientras llegamos a ser las mujeres que Dios quiere que seamos como parte de su creación.

Génesis, el primer libro de la Biblia, presenta las vidas de mujeres cuya fe, resiliencia y relaciones basadas en el pacto dieron forma a la historia redentora de Dios. Estas mujeres no fueron figuras secundarias, sino participantes activas en el plan divino. Sus decisiones, luchas y fidelidad ayudaron a preservar el linaje prometido que conduciría a Jesucristo y moldearon la identidad de Israel. En la clase de la Dra. Lozano, estudiamos la fidelidad de Dios a las promesas de su pacto y la complejidad de las relaciones humanas en el marco de la obra redentora divina.

Si te sientes llamado a crecer en la fe y a servir al pueblo de Dios, te animo a considerar el CLLI. Guiado por la Palabra de Dios, este programa inicia una obra transformadora en la tierra que continúa a través del servicio fiel de las seguidoras de Dios. Te desafío a preguntarte: «¿Qué quiere Dios comenzar en mí?».

Si ya formas parte de un grupo de mujeres, te animo a orar por tus hermanas y a recordarles que donde hay oración, hay victoria. Oren a diario, comuníquense con quienes estén ausentes, tengan presentes los cumpleaños, anímense mutuamente y recorran juntas el camino. Proverbios 31:30 afirma: La belleza es engañosa, y hueca la hermosura, pero la mujer que teme al Señor será alabada. Este versículo nos recuerda que la fortaleza, sabiduría, diligencia y compasión de una mujer virtuosa bendicen a su familia y a su comunidad, al tiempo que honran a Dios.

La capacitación en liderazgo del CLLI sigue enseñando que el verdadero valor reside en la reverencia de la mujer hacia Dios. He estado vinculada al CLLI desde el 2007 y continúo sirviendo a esta organización porque creo firmemente que, cuando Dios entra en la historia de una mujer… el mundo cambia.

Estoy profundamente agradecida por mi trayectoria con el CLLI. Ha sido un honor trabajar junto a mujeres temerosas de Dios, cuyas vidas y servicio han impactado al mundo.

Para terminar, quiero que consideres: ¿A qué te está invitando Dios? Tal vez, un gran recorrido con el CLLI, así como el mío, está en tu futuro cercano.

Anna Rodríquez forma parte de la junta directiva de CLLI y se graduó de dicha organización en el 2010. Cuenta con más de 25 años de experiencia en el ámbito de los servicios sociales y posee una licenciatura y una maestría en Administración Pública por la Universidad de Texas en Odessa.

One thought on “CLLI: Una Verdadera Hermandad

Comments are closed.