Por Margarita Garcia

Traducido por Alicia Zorzoli

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¿Alguna vez alguien te preguntó cuál es tu “palabra” para el año? Quizás estés pensando: ¿Qué quieres decir con eso de “tu palabra”? Yo tengo metas y anhelos, ¿pero una “palabra”? Sí, muchas personas tienen lo que ellas llaman su “palabra” para el año.

En los últimos meses he estado pensando en cuál podría ser mi “palabra”, pero me resulta una decisión difícil. ¡Me gustan todas! Cuando pienso en una palabra en particular que se relacione con un área de mi vida y que pueda representar quién soy, puedo encontrar otras diez que se relacionan con otras áreas. Sin mencionar que no se espera que esta palabra sea tuya por mucho tiempo, sino que se supone que va a cambiar a medida que pasa el tiempo y tu vida cambia. Sin embargo, el propósito de tener una palabra es ayudarte a estar enfocada en quién eres y hacia dónde te diriges de ahora en adelante.

Entonces, aquí va mi palabra: Resiliencia. Resiliencia es la capacidad de recuperarte rápidamente de las dificultades; en otras palabras: ser tenaz. Cuando medito en mi trayectoria de liderazgo pienso en el gozo que siento al caminar junto a otras mujeres en su trayectoria para descubrir el plan maravilloso de Dios para ellas. Sin embargo, no puedo ignorar los desafíos y las dificultades que han llegado a ser parte de mi caminar diario. Es verdad que celebro las victorias, pero muchas de ellas solo llegan después de haber vencido las pruebas grandes y pequeñas, los temores, las emociones desafiantes, y todas las limitaciones y los obstáculos que me enseñan y me forman para llegar a ser la persona que Dios planeó que yo fuera.

A veces, como líderes cristianas, necesitamos más respuestas, necesitamos esperar un poco más, hablar un poco más, confiar un poco más. A veces necesitamos ser un poco más tenaces y recuperarnos un poco más rápido. A menudo hacemos esas cosas, no fácilmente pero naturalmente, porque así fuimos creadas. ¿Significa eso que no se nos permite ir más despacio, ser humanas y sentir dolor como todas las demás personas? ¿Se supone que debemos hacernos más tenaces y seguir adelante sin parar? ¡Absolutamente no! Sentimos dolor, algunos días más que otros. Nos cansamos. Nos lamentamos por no tener siempre las respuestas. Y también nos cargamos de emociones. Pero, como cristianas, enfrentamos nuestras luchas de manera diferente. La Biblia dice que no las enfrentamos como el mundo lo hace sino como aquellas personas que han puesto su confianza en el Señor (1 Tesalonicenses 4:13).

Ser resiliente significa encontrar la esperanza corporizada en Cristo, la esperanza que viene de confiar que Dios está en control. Viene de vivir en el amor de Dios y en la seguridad de que Dios nos amó primero. Viene de perdonar y olvidar no porque seamos mejores que el resto sino porque somos perdonadas por Dios, y Dios olvida nuestras transgresiones. Dios nunca deja de obrar su voluntad en nosotras, y es en este proceso de encontrar la esperanza que Dios muestra su gracia. Pedro nos recuerda: “…el Dios de toda gracia, …los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables” (1 Pedro 5:10, NVI). Dios le recordó a Pablo la suficiencia de la gracia divina: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

Si el hecho de conocer la gracia de Dios no nos da esperanza, entonces no sé qué nos la va a dar. Las Escrituras me recuerdan que no se trata de mis victorias, mis debilidades, mis luchas ni mi dolor. Se trata de la gracia de Dios perfeccionada en mí y de la esperanza que yo encuentro al saber que Dios me va a hacer resiliente para lo que me espera. Las líderes resilientes descansan en la Palabra de Dios para lo que tienen por delante. Encontramos poder en la Palabra, y reclamamos las promesas de Dios porque las conocemos. Profundizamos en ella, la estudiamos, la meditamos, la vivimos porque allí es donde se encuentran las respuestas. Hablamos de ella porque ella habla vida, y cuando se acercan los desafíos nos aferramos a ella para recibir orientación y sabiduría.

Sin embargo, la resiliencia no ocurre por sí sola; no viene de la nada o por casualidad. Hay que buscarla. Dios nos brinda personas y organizaciones dispuestas a invertir y crecer a nuestro lado, pero tenemos que unirnos a éstas. Para mí eso es el Instituto Cristiano para Líderes Latinas (CLLI por sus siglas en inglés). Este Instituto me empodera para vivir mi palabra. Promueve que yo crezca espiritual, intelectual y culturalmente. Como líder latina soy desafiada constantemente en mi trayectoria para buscar más a Dios, aprender más y servir más. Esto es lo que soy. La trayectoria de una líder latina no busca el tipo del liderazgo que pinta el mundo demandando poder y control a expensas de las demás personas. Su trayectoria significa hacer una diferencia en otras personas, y hacer que una busque las cosas que honran a Dios.

Tenemos poder solo porque nos viene del Espíritu Santo quien nos da valor para hablar vida (Hechos 1:8), de Dios quien nos enseña a amar correctamente (Juan 3:16) y del Hijo quien nos guía a dar valientemente así como él dio su vida por nosotros (1 Timoteo 2:6). Y con respecto al control, pues bueno, quienes confiamos en el Señor sabemos que Dios guía cada paso del camino y Dios obra su perfecta voluntad. Isaías 40:10 dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Lo que usted ve en mi liderazgo como mujer latina es el impacto de aquellas personas quienes invirtieron en mi vida y me inspiraron a continuar el legado que nos precedió. No es poder y control. Es resiliencia. Es el poder de la gracia de Dios activa en mi vida para recuperarme rápidamente y ser tenaz. Es un deseo genuino para continuar siendo obediente al llamado que Dios colocó en mí, y un anhelo de hacer una diferencia en la vida de quienes caminan junto a mí.

¿Cuál es tu “palabra”?

Margarita García trabaja como facilitadora bilingüe/coordinadora de padres para el Distrito Escolar de Kaufman, TX. Margarita es la coordinadora del CLLI del Este de Texas y se graduará del CLLI en mayo del 2020.

 

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