Somos Socias Esenciales

Christian Latina Leadership Institute

Por Verónica Martínez-Gallegos

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Es difícil de creer, que aproximadamente hace ocho meses el COVID-19 fue declarado una pandemia global. Repentinamente nuestra vida diaria se vio afectada.  Ahora todo parece indicar que ya estamos cerca de tener una vacuna que nos ayudará a regresar paulatinamente a una vida normal, o una nueva normalidad. Indiscutiblemente, ha sido un año de muchos cambios y retos. La mayoría hemos tenido que salir de nuestra zona de seguridad. Diariamente, las noticias nos cuentan casos de personas que muestran su solidaridad al ayudar a otras personas que están sufriendo por la pandemia. 

Esta no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una pandemia. En 1918 la humanidad experimentó una pandemia global provocada por la influenza española que le quitó la vida a millones de personas.   

Como comunidades de fe ¿Qué hemos aprendido de estas crisis mundiales? 

Como líderes latinas cristianas somos socias esenciales en proveer un ministerio de apoyo emocional y espiritual a la comunidad que nos rodea, y a la familia de la fe. El Apóstol Pablo habla de esto cuando dice: “Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios.” (1 Corintios. 3:9 NBLA). 

El ministerio solidario debe comenzar con conciencia y compasión para ministrar a otras personas en sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. 

Socias esenciales ministrando en necesidades físicas

Como líderes cristianas y comunitarias somos llamadas a educarnos y tomar conciencia del problema que enfrentamos. Sin lugar a duda, ahora sabemos más sobre cómo protegernos del Corona virus. Hemos aprendido a usar mascarilla y a guardar la distancia social. También, hemos aprendido a usar la tecnología de una forma creativa. 

Por otra parte, el temor y el estrés se hacen sentir. Las secuelas de esta crisis siguen impactando nuestras vidas de diferentes maneras. Aun así, la compasión por el sufrimiento del prójimo es de vital importancia. Hoy más que nunca, Dios nos llama a salir de nuestro estatus quo para tener empatía con las personas que están viviendo en dolor y sufrimiento. La narrativa bíblica del buen samaritano nos da un gran ejemplo de ello (Lucas 10:25-37). 

En nuestra iglesia local, ofrecimos cena por autoservicio durante los meses de junio a agosto. Fue una manera de suplir una necesidad física de la comunidad. De alguna manera nos unimos donde Dios ya estaba trabajando y ministramos a la vida de setenta y dos familias que son parte de la comunidad que nos rodea. 

Estamos cerca de finalizar este año que nos ha azotado con terribles crisis físicas y económicas, ¿cómo puedes unirte a Dios y ser solidaria con otras personas en sus necesidades físicas? 

Socias esenciales ministrando en necesidades emocionales y espirituales

El ministerio solidario con conciencia y compasión también ministra a otras personas en las necesidades emocionales y espirituales. En mi ministerio a través de la capellanía, el cuidado pastoral clínico toma varias dimensiones espirituales. La espiritualidad y la religión son factores importantes, puesto que la gente, cuando está en crisis, busca significado existencial dentro del caos. Algunas personas buscan apoyo espiritual y otras al menos están abiertas a la posibilidad de que el cuidado espiritual pueda aliviar algo de su estrés emocional. 

En mi rol como capellán sirviendo a una comunidad en el hospital, y al servir junto a mi esposo en un rol pastoral, somos socios esenciales para brindar atención a quienes padecen enfermedades, experimentan crisis de vida, y/o sufren grandes pérdidas.

Socias esenciales llamadas a ministrar

Como líderes latinas cristianas somos socias esenciales llamadas a ministrar. El Apóstol Pablo dijo: “Y esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo: no que seamos suficientes en nosotros (as) mismos (as) para pensar que cosa alguna procede de nosotros (as), sino que nuestra suficiencia es de Dios, el cual también nos hizo suficientes como ministros (as) de un nuevo pacto…” (2 Corintios 3:4-6a). 

Por lo tanto, ya que estamos por finalizar el año 2020, y aun seguimos en pandemia, todavía hay mucho por hacer, mucho por aprender, pero, también motivos por los cuales ser agradecidos. 

Si miras a tu alrededor, puedes percibir la vulnerabilidad de la gente. Con el mismo consuelo que has recibido de Dios (2 Corintios 1:4) ministra a otras personas en sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. 

Si tú eres quien necesita ese apoyo, busca tu refugio en Dios, en tu iglesia y en otras líderes de apoyo espiritual. Hoy más que nunca necesitamos recordar que la iglesia, que somos nosotras, es esencial para el cambio en esta crisis mundial. 

¡Ánimo! Dios está de nuestro lado. 

La Reverenda Verónica Martínez-Gallegos, M.Div., BCC and ACPE es candidata a educadora certificada del Departamento de Cuidado Pastoral y Educación, Charlotte, Carolina del Norte. Sirve también junto a su esposo quien es pastor titular de la Iglesia Bautista La Voz de La Esperanza en la misma ciudad. Además, colabora como coordinadora del CLLI en Carolina del Norte y forma parte de la facultad del CLLI. 

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